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Por qué Superman (Clark Kent) sí puede ser un hombre negro

Vamos a tratar de explicar las razones por las que el color de piel del actor no es impedimento para ser el Hombre de Acero.

Probablemente ya hayan escuchado la más reciente noticia: Warner Bros. está buscando un actor afroamericano para dar vida a Superman en un reboot de la saga. La información oficial sobre el proyecto es todavía escasa. Lo que tenemos por seguro es que la intención de este nuevo proyecto es reimaginar la imagen que tenemos de Clark Kent, el Hombre de Acero, y cómo, pese a la reticencia de algunos seguidores del personaje, no hay motivo para que el color de piel sea un obstáculo en esta versión.

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Lo que se ha confirmado es lo siguiente: el director J.J. Abrams está produciendo un nuevo filme de Superman cuyo guion estará a cargo del escritor Ta-Neishi Coates. No hay informes oficiales de si se trata de Clark Kent, la versión original del personaje, o si veremos una adaptación de las iteraciones alternativas del héroe que sí son afrodescendientes en los cómics. Pero vamos a partir del supuesto de que se trata de nuestro kanseño favorito.

Muchos opinan que Kent no puede ser un hombre negro porque, por décadas, ha sido representado como caucásico. No obstante, esta es quizá la menos sólida de las razones por las que no podría ser un personaje de color y el motivo por el que no se sostiene es que el color de piel no es un factor que lo defina. Es decir, a diferencia de otros rasgos de su historia, como el ser un alienígena proveniente de un planeta destruido o sus famosos poderes, su color de piel no está arraigado a lo fundamental de su personaje.

Para llegar a esta conclusión, habría que preguntarnos qué hace a Superman ser Superman. Por ejemplo, Clark Kent se define por pertenecer a una raza alienígena, proveniente de un planeta destruido llamado Krypton. Es adoptado por una pareja de humanos. Es a causa de nuestro sol que gana sus poderes, los cuales son: superfuerza, rayos de calor, aliento congelante, resistencia sobrehumana, supervelocidad y volar. Usa un traje, que ha tenido muchas variaciones, pero tradicionalmente azul y rojo, pero con una “S” en su pecho. Está enamorado de una mujer llamada Lois Lane y usa sus poderes para ayudar a la humanidad. Estas son las características que denominaremos como fundamentales para la esencia del personaje. Y sin embargo, entre ellas no está el color de piel.

¿Y cómo distinguir entre qué categorías son fundamentales y cuáles no? Eso deben estarse preguntando. Pues eso sólo se puede hacer desde el ejercicio mental de jugar con ellas. Afortunadamente, en la vasta historia de los cómics, muchos escritores han hecho eso. Y han modificado elementos que tienen cambios en el sentido de quién es el personaje. Eso nos permite determinar si una característica es fundamental o no para ser Superman.

Por ejemplo, el color del traje no es una característica fundamental del personaje. Esto lo sabemos porque luego de La Muerte de Superman y en La Liga de la Justicia de Zack Snyder - 82%, pese a que el héroe abandona el azul y rojo por un negro, sigue siendo Superman. El color de su traje no afecta quién es como personaje, no le quita sus poderes, no afecta su origen alienígena. Tampoco lo hace, por ejemplo, que en los cómics regresa a la vida con el cabello largo y barba. Pese a ello, sigue siendo el Hombre de Acero.

Pensemos en otro elemento, su origen estadounidense. Mencionamos como fundamental que sea el hijo adoptivo de una pareja humana, pero no que esa pareja tuviera que ser de Estados Unidos. Alguien ya se imaginó dicho cambio en el clásico Red Son, historieta en la que su nave, tras escapar de su planeta de origen (pongan atención a cómo este detalle y sus poderes no son alterados), cae en la Unión Soviética. ¿Es este personaje Superman, es una versión alterna? En sentido estricto es el mismo, aunque no se llame Clark Kent y no sea de Kansas y, sin embargo, todos los demás rasgos indican que se trata de Superman. Incluso si partimos de que ser estadounidense es lo que lo define, y quisiéramos cuantificar, contiene más de sus características fundamentales que de las que carece. Por lo menos antes del desenlace del cómic.

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El hecho de que la novela termine (¡spoiler!) alterando su origen, haciéndolo un descendiente de Luthor y Lane, y un viajero del tiempo, proveniente de la misma Tierra, antes que ser un kryptoniano, es otra prueba de que mientras más características fundamentales se alteren, menos cerca está de ser el Superman que conocemos y que éstas son esenciales del personaje. Pero en ninguna de ellas está su color de piel.

Si bien el material original lo concibe como un personaje blanco, esta característica no es esencial para él. Nada sobre la personalidad o carácter del superhéroe se define a partir de la misma. Y, para hacer este punto más obvio, vale la pena argumentar por oposición con el caso de un personaje de ficción cuyo color de piel y origen étnico sí lo definen como tal. El mejor ejemplo es uno que, con frecuencia, detractores de este tipo de alteraciones creen efectivo para contraargumentar: Pantera Negra - 90%, el rey T’Challa de Wakanda.

En el caso de ese personaje, su color de piel sí es una característica fundamental de quién es. Porque Pantera Negra es el rey de una nación africana que evitó ser colonizada o explotada por países imperialistas dentro de la ficción del universo de Marvel. Su origen está ligado a su contexto étnico y su ascendencia racial. Si lo volviéramos un personaje asiático de piel clara, por ejemplo, eso rompería con la lógica interna de su construcción. No sucede así en el caso de Superman, no hay motivo por el que no pueda haber kryptonianos de color, porque, de entrada, Krypton no existe, ni nada nos indica que no había habitantes de ese planeta de cualquier raza, ni nos impide imaginarnos que podría haberlos.

Otro ejemplo podría ser la Mujer Maravilla - 92%. Parte del origen y el sentido de ese personaje es ser una mujer, no podría ser hombre, porque lo que la hace ser una superheroína responde a su vínculo con la mitología griega sobre las Amazonas, un grupo de mujeres guerreras extremadamente hábiles y favorecidas por los dioses. No tiene cabida imaginar que fuera un hombre, porque las bases de esos personajes impiden su existencia. Por otro lado, nada impediría que hubiera amazonas lesbianas, por suponer algo.

Pensemos ahora en un personaje que tiene que ser estrictamente blanco, como en Landa, el general nazi de Bastardos Sin Gloria - 88%. El requisito indispensable para ser un alto miembro del ejército ario era pertenecer a ese grupo étnico. No podríamos volverlo de otra raza por cuestiones de lógica interna dentro de esa película y lo que sabemos sobre su contexto histórico. Por lo menos no si la obra en cuestión aspira a algún grado de verosimilitud, está el caso, por ejemplo, de la parodia de Hitler en el imaginario personaje de Jojo Rabbit - 75% al que interpreta Taika Waititi, un neozelandés judío de ascendencia indígena. Esa versión del personaje pasa desapercibida porque hay elementos que nos indican que, en primer lugar, no es una representación directa del dictador alemán y, por otro lado, el filme es una comedia que no aspira a tener un valor documental o histórico, sino paródico.

Quizá un héroe que por esa misma razón también tendría que ser blanco sería Thor, ya que responde a una mitología nórdica, en la que no hay personas de color. Y si bien Marvel ha sumado a actores como Tessa Thompson e Idris Elba como asgardianos, también modifica, en ese sentido, su origen no como humanos europeos, sino como alienígenas, lo que reemplaza el vínculo al folclor de esa región y lo adhiere a un universo ficticio en el que más cosas son posibles. De cualquier forma, también podríamos argumentar que la verdadera característica esencial que hace al Dios del Trueno ser quién es no es ser blanco, sino ser digno de usar el Mjolnir y cualquier persona que lo sea, ya sea Jane Foster o Steve Rogers, puede ser Thor.

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Afortunadamente, Superman no es un personaje histórico, ni su origen o construcción están vinculados a un determinado grupo étnico o racial, aunque ya vimos que quizá sí a una nacionalidad (estadounidense) y posiblemente también a su género. Siguiendo esa misma lógica, no habría motivos para que Clark Kent no pudiera ser un hombre de color, porque como ya vimos, su piel no es la característica esencial que lo define como el personaje que conocemos, ni nada nos impide imaginar que haya kryptonianos de color.

Ahora, sobre si el reboot será o no Clark Kent y modificará otros detalles que podrían sí ser fundamentales, eso no tenemos forma de saberlo. Es decir, si en la película, Coates decide volverlo un humano que adquiere poderes o hacerle crecer alas para poder volar o cualquier otra cosa que choque contra las características que ya vimos son fundamentales para ser Superman, entonces sí podríamos decir que no es nuestro héroe.

Hasta entonces, tal como lo han demostrado personajes como el Aquaman de Jason Momoa o el Nick Fury del MCU con Samuel L. Jackson, no hay un verdadero motivo por el que Superman no pueda ser un hombre de color y, realmente, tampoco lo hay para que pudiera ser latino, como lo será la Superchica de Flash, o asiático. Siempre y cuando luche por la justicia, mantenga sus orígenes alienígenas, y sea criado para ser un buen hombre por humanos, seguirá siendo nuestro infalible Hombre de Acero.

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