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ENTREVISTA | Ok, está bien: la asfixia de la conformidad

Esta película mexicana confronta a un peculiar personaje con su miedo al fracaso.

¿Alguna vez se han sentido estancados? A veces, lo único más aterrador que enfrentarse al rechazo es enfrentarse a la zona de comodidad en la que nos quedamos. Ese es uno de los grandes temas de Ok, está bien. Esta película, que forma parte de la selección del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, explora la vida de un pícaro escritor de cine que falla en realizarse y se convierte en dolor de muelas para su familia.

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El debut como directora de Gabriel Ivette Sandoval, Ok, está bien cuenta la historia de Mariano (Roberto Andrade Ceron, quien también es el guionista), un hombre de 30 años que estudió guionismo, pero se niega a intentar escribir una película. Su vida se le va en ver películas y vive del apoyo de su mamá. Todo cambia cuando su primo Ramiro (Ángel Alvadaro) llega a vivir con ellos y consigue todo lo que él ha fracasado en conseguir.

En Tomatazos, tuvimos la oportunidad de hablar con ambos la directora Sandoval y Andrade. El filme, que está en blanco y negro, presenta claras similitudes, que más influencias, de clásicos como Manhattan de Woody Allen. Pero también de otros realizadores que dan preferencia a los dramas más centrados en el personaje. Sobre las inspiraciones en su opera prima, esto nos dice el guionista:

Gabriela y yo nos conocimos a partir de una película de Richard Linklater que es Antes del atardecer. Eso marcó el tipo de cine que nos gustaba hacer: sumamente dialogado dando preponderancia al guión. En la película creo que hay influencia de gente como Todd Solongz, Jim Jarmusch, Kevin Smith, y agradecidos con Woody Allen, que creo que fue el que marcó la pauta para este cine poblado de diálogos.

Ok, está bien ocurre casi únicamente en un departamento. Ahí, la rivalidad entre Mariano y la habilidad de su primo para conseguir una novia y un trabajo claramente incomoda la protagonista, a quien se le reclama constantemente el “fracaso” de no desarrollarse en su progresión. Sobre qué es lo que lo previene de hacerlo, Andrade nos platica que todo gira alrededor de sus propias inseguridades:

Creo que uno de los temas fundamentales de la película es el miedo. El miedo a ser juzgado, a no lograr bien las cosas. Por eso Mariano pospone y pospone escribir. Él pone de excusa el respeto que le tiene al guionista y que todavía no está preparado, pero todavía tiene miedo. En contraparte está el personaje del primo, a pesar de su corta edad, si bien sale de Querétaro con miedo, al final le dice a Mariano ‘creo que ya entendí la cuestión es enfrentar las cosas’.

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Ambos Sandoval y Andrade reconocen que la naturaleza de dedicarse al ámbito artístico viene siempre con este miedo a ser juzgado o a no dar el ancho. Incluso mencionan que entre ellos usaban el término “marianazo” (en referencia al protagonista) para referirse a esa angustia paralizante hacia la posibilidad de hacer algo mal. La directora explica cómo trata de superar y cómo se enfrenta a ese temor:

Lo siento todo el tiempo. Siempre que estoy detrás de la cámara o cuando me enfrento a la página. Creo que conforme adquieres experiencia y te vuelves un poquito más seguro, creo que es importante que en algún momento hagas las cosas, que tengas el impulso de hacerlas. Todos los que nos dedicamos a eso tenemos esa batalla por delante.

Ok, está bien forma parte de la selección que compite esta semana en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Pueden consultar la cartelera de esa ciudad de esta semana para ver las funciones. Recuerden que si van al cine, es importante mantener todas las medidas sanitarias para cuidar de su salud y de la de los demás.

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