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Cómo Batman, de Tim Burton, cambió a Hollywood y el cine de superhéroes

El símbolo amarillo con el murciélago representa desde hace tres décadas una tradición en la cultura popular. La película de Tim Burton es un fenómeno que cambió el panorama del cine y los superhéroes para siempre

Era el año 1989 y muchos de los amantes del cine de superhéroes ni siquiera estaban en los planes de sus padres, aunque no dudamos que otros seguramente ya empezaban a disfrutar de los primeros veranos de blockbusters, que es como se conoce ahora a las películas de Hollywood que desde su concepción están pensadas como éxitos en taquilla para sus estudios cinematográficos y se estrenan en esa época. Sin importar cuál sea tu edad, o si para ese entonces ya ibas al cine, la película Batman - 72% ya estaba causando un gran impacto que dejaría huella en las próximas décadas, especialmente en la forma que se hace cine en el presente, afectando más al subgénero de superhéroes, y en cómo la industria del cine vende sus proyectos a las audiencias.

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Fue en ese mismo año que también llegó el estreno de Los Cazafantasmas II - 51%, cinco después de la primera que no solo cautivó al público gracias a una historia llena de creatividad sino que fue todo un triunfo en taquilla. Esa secuela recaudó un total de US$30 millones en tres días, lo que fue un récord. Lo que nadie hubiese imaginado es lo poco que iba a durar ese logro, porque en la siguiente semana se estrenó la película del Hombre Murciélago y superó esa cifra en su primer fin de semana por US$10 millones más (vía The New York Times). Con esto no hacen falta tantas instrucciones para decir que Batman fue la película más grande no solo de ese verano sino de 1989. Se convirtió en un fenómeno cultural de proporciones épicas que incluso nos dejó un álbum de Prince inspirado en ella.

Para haber ganado tanto reconocimiento, el filme tuvo que haber hecho algo diferente y la verdad es que luego de su estreno Hollywood (y el cine de superhéroes) no fue el mismo, pero para eso hay que regresar unos cuantos años atrás donde los cómics de DC que se habían convertido en referentes eran The Killing Joke y Batman: The Dark Knight Returns. Todos compartían varios puntos en común, como la complejidad de una historia que estaba lejos de considerarse infantil y que además exploraban la psicología del personaje como nunca antes se había visto. La película entendió eso y Tim Burton llevó a la pantalla grande a un Batman que se crea en la tragedia, el miedo y el anhelo de redención.

Un evento cambia su vida para siempre y es ese evento el que lo definirá en el futuro, en cada una de sus acciones y su moral. Eso es lo que hace de la interpretación de Michael Keaton un eterno reto por tener que representar el dilema entre abusar de su poder o tomar la tragedia como motivación para seguir en el camino de la cooperación; siempre con la imagen del niño devastado detrás de cientos de artefactos de última tecnología y un entrenamiento físico y mental que prácticamente lo vuelve inquebrantable. Si era necesario hacerse una nueva película, que afortunadamente terminó siendo todo lo anteriormente mencionado, pocos fans habrían sido los que esperaban ver al Batman de Adam West.

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La gente de Warner Bros. había tenido sus esperanzas puestas en otro proyecto, que fue el de Burton, aún cuando entre una película y otra pasaron 23 años. La llegada del director tampoco es que emocionó mucho a los seguidores del Caballero de la Noche, puesto que tenía pocas películas realmente conocidas en ese momento y eso que ya se sabía de su estilo oscuro. El nerviosismo de ver una cinta realizada por él incrementó cuando se confirmó a Keaton en el papel de Bruce Wayne, a quien nadie podía dejar de asociarlo únicamente con Beetlejuice, el súper fantasma - 81%. Afortunadamente, en ese momento no existía Twitter, porque seguramente los fans habrían empezado peticiones (o lanzado insultos) hacia el estudio y los involucrados.

Nadie se imaginaba cómo iba a ser posible ver una película de Batman con ellos en el proyecto. Burton nunca cedió a la presión y vio algo en Keaton que nadie más podía, haciendo que este movimiento inusual para un blockbuster de la época, el de contratar a un actor que parecía totalmente opuesto al personaje, sea una de las razones de su éxito. Pero podría señalarse que una de las principales razones por las que este filme de 1989 cambió la forma en la que se hacen películas de superhéroes es que, además de que las decisiones creativas que probaron ser eficientes estuvieron alejadas de lo considerado como común en los blockbusters de ese entonces; el personaje principal no es como Superman o The Flash o cualquier otro con habilidades sorprendentes. Es una persona común cuya única ventaja además de su inteligencia es el dinero.

La nueva generación de cómics ayudó a que Burton pueda explorar a Batman como un personaje humano, complejo y más sencillo de adaptar en una historia que a pesar de su resultado en la pantalla grande aún se siente como real. Es mucho más fácil para la audiencia identificarse con un tipo cualquiera que usa un traje para protegerse y que al mismo tiempo puede ser divertido y amenazante. Sin embargo, el realizador siempre supo que Bruce Wayne/Batman no tenía que llevarse todo el peso de la acción y por eso añadió al Guasón.

Es lógico creer que lo hizo por ser uno de los villanos más famosos del héroe encapuchado, pero la verdad es que tomó la decisión de tenerlo en su película porque era la mejor contraparte a la psicología del protagonista; ambos representan un lado distinto de la moneda y hacer de él tan importante y central como Batman fue una de las claves de la adaptación. Jack Nicholson venía de ganar dos premios Óscar y aterrorizar a todos con su actuación en El Resplandor, así que a pesar de no ser un actor que nadie hubiese esperado ver en Batman, era el más indicado para elevar la calidad de la cinta, haciendo ver a Hollywood que nadie estaba preparado para algo como eso por la sencilla razón de que nadie hacía las cosas en la industria del cine como lo estaba haciendo Burton con Warner Bros.

Los ingredientes estaban listos pero los fans no tenían fe en el proyecto. Lo que les tomó aceptarlo fue su teaser tráiler con unas cuantas tomas rápidas que dejaban ver al actor en el traje de Batman y el tono de la película. El estudio sabía que no tenían nada que perder pero a la vez debían probar al mundo que sabían lo que hacían y al final cambiaron el curso de la historia. Al poco tiempo de su estreno todos hablaban de la película y el término “Batmania” se apoderó de la situación debido a la agresiva campaña de marketing que, aparte de venderla como el evento cinematográfico del año, fomentó el consumismo.

Ser fanático del Hombre Muerciélago, poseer camisetas, figuras de acción o cómics era lo único que importaba y si nos fijamos en el presente, con películas de superhéroes llegando con regularidad y un puñado de actores diferentes en el papel, nos damos cuenta que desde ese momento de 1989 nada, absolutamente nada, ha cambiado. Quizás algunos de sus fans están más viejos, pero el sentimiento es el mismo y Hollywood, que fue tomado por sorpresa por su inmediato éxito, se dio cuenta de que ese sería el futuro de su industria. Batman - 72% hizo lo que quiso y fue diferente para su época, abrió paso al cine de verano y continúa siendo oportuna en la actualidad.

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