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RESEÑA: Rencor tatuado | Justicia por la violencia de género

El quinto largometraje de Julián Herández es una cinta de denuncia social con tintes de cine noir.

El realizador Julián Hernández se distinguió desde su primer largometraje por abordar temáticas poco convencionales en el cine mexicano, habla de estos temas desde una perspectiva sin filtros y muy particular que solo él sabe retratar. Con su ópera prima Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, consiguió la aprobación de la crítica a nivel internacional y en 2003 la película obtuvo el Teddy de Oro a Mejor Película de temática gay en el Festival Internacional de Cine de Berlín. 17 años después, Julián continúa siendo un director interesado por contar la realidad de su contexto y sigue teniendo claro que el cine es una poderosa herramienta de denuncia social.

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La nueva película de Hernández, Rencor tatuado - 100%, aborda con crudeza la violencia de género ejercida hacia las mujeres en México, un país donde no existe justicia para el crimen y las autoridades parecen estar del lado del machismo. La cinta se basa en un caso de la vida real que tuvo lugar a principios de los noventa en la Ciudad de México, en el que un jefe de policía reclutaba mujeres de la cárcel para someterlas a redes de prostitución. Aunque la trama se desarrolla en 1995, actualmente sabemos que las cosan no han mejorado en 25 años. La violencia hacia las mujeres, es un tema que desgraciadamente sigue vigente en la CDMX en todo el país. En México, son asesinadas 10 mujeres al día de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publicadas (SESNSP).

El guion escrito por Hernández, en conjunto con la escritora Malú Huacuja del Toro, se centra en la historia de un grupo de mujeres que buscan a Aída Cuevas, mejor conocía como La Vengadora (Diana Lein), quien se encarga de hacer justicia a la violencia de género y se dispone a buscar a cada uno de los hombres implicados en estos casos, para así dejar en ellos una marca con la que no olviden el daño que cometieron a sus víctimas. La trama se desarrolla como un thriller y junto a una propuesta visual que utiliza la imágenes a blanco y negro, dan como resultado un filme noir. Es interesante el tratamiento de color que tiene la película, el blanco y negro funciona bien tratándose de una denuncia social y resulta innovador que en este caso se utilicen imágenes a color para los flashbacks.

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El director y fotógrafo están preparan

La cámara al igual que el personaje de Aída está inquieta, dando movimientos en 360° que hacen girar el cerebro del espectador. Las coreografías entre la puesta en escena y la cámara se sienten orgánicas. Siempre resulta un deleite visual los emplazamientos y movimientos de cámara que utiliza Hernández en su cine (El cielo dividido, Yo Soy la Felicidad de Este Mundo - 17%), su narrativa audiovisual es algo que lo distingue de muchos realizadores del cine mexicano y que le dan un sello personal a su trabajo. Hernández emplea recursos técnicos y narrativos para llevar la atención del espectador justamente a donde debe de estar. En esta película, la música y el diseño sonoro están bien construidos para reforzar el misterio y el tono que propone el director.

En cuanto a las actuaciones, Diana Lein construye a su personaje con delicadeza y calcula cada movimiento al igual que La Vengadora, la actriz logra trasmitir con su interpretación el dolor y sororidad de un personaje que aunque siempre se muestra fuerte y frío, no pierde su lado humano. Irving Peña agrega misterio al personaje de Vicente y recrea una química interesante en sus escenas junto a Lein. Monica del Carmen adopta la figura de una mujer sumisa, pero que al mismo tiempo se aferra a su lado fuerte, es interesante cómo la actriz juega con esa dualidad. El elenco también está conformado por Giovanna Zacarías, Cesar Ramos, César Romero Medrano y la participación especial de Itatí Cantoral. Un acierto de la película es que cada uno de los personajes está muy bien definido y tienen personalidades que contrastan y chocan entre sí, logrando que la trama avance bien.

En conclusión, Rencor tatuado es una cinta que busca dejar marca en la conciencia del espectador y que no va a dejar indiferente a nadie. Conforme avanza la trama nos va planteando preguntas dramáticas muy propias del thriller y nos hace querer acompañar al personaje principal en su misión de hacer justicia. Rencor tatuado denuncia una realidad bastante dolorosa y retrata bien la impunidad a la que se enfrentan los casos de denunciados por violencia de género, un tema que exige el compromiso de todos para generar cambios ante esta problemática. Vale la pena de ver y descubrir que es una película con un poderoso subtexto político.

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