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BoJack Horseman | Los momentos más tristes y conmovedores de la serie

Quién iba a imaginar que un montón de animales antropomórficos y humanos en caricatura serían capaces de despertar emociones tan profundas en el espectador.

La primera vez que alguien se ve atraído por BoJack Horseman - 100% suele pensar que será una serie divertida, una sátira que solo nos sacará carcajadas, pero pocos están preparados para lo que es realmente: una de las historias más maduras, realistas y reflexivas que se hayan hecho; temas como la depresión, la soledad, el amor, el peso de la infancia en el desarrollo de la personalidad y muchas cosas más, son exploradas de forma magistral sin perder el humor, aunque el drama termina siendo lo que realmente nos atrapa.

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Era difícil imaginar que un montón de animales antropomórficos y humanos en caricatura serían capaces de despertar emociones tan profundas en el espectador, pero lo hicieron. A lo largo de seis temporadas el público ha sentido el dolor de los personajes, los cuales se enfrentan a diferentes situaciones y nos hacen sentirnos identificados con sus sentimientos.

BoJack Horseman es la historia de un actor frustrado e infeliz que quiere recuperar la fama que tuvo en la década de los 90, época de su vida en la que fue protagonista de una sitcom titulada Horsin' around (Retozando en la versión en español), pero incluso cuando parece lograr lo que quería no alcanza la añorada felicidad, y aunque surgen nuevas oportunidades en el horizonte, nada lo satisface completamente.

A través del caballo protagonista y de los personajes que lo rodean se nos revelan las preocupaciones y adversidades que viven los seres humanos en la actualidad y que nos han perseguido siempre, la incesante búsqueda de sentido en un mundo que claramente no lo tiene y la futilidad de buscar un final feliz definitivo.

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Sin embargo, sería erróneo decir que BoJack Horseman transmite solo desesperanza, se trata de una historia tan real como la vida, consciente de que la existencia no es una lucha eterna del bien contra el mal ni de llegar a una meta y quedarse ahí, pues como dice el protagonista, “nunca consigues un final feliz, porque siempre hay más show. Hasta que ya no lo hay.”

Desde su estreno hasta la fecha el show creado por Raphael Bob-Waksberg ha sido reconocido como uno de los más grandiosos de nuestro tiempo y ha recibido reconocimientos como el Premio del Sindicato de Guionistas (WGA) a Mejor Guión en Serie Animación, los Premios Annie a Mejor Producción Animada para TV, y el premio a Mejor Serie Animada de la Broadcast Film Critics Association, entre otros. Si bien la primera temporada dividió a la crítica, desde la segunda en adelante la recepción que ha tenido es muy positiva y se le ha catalogado como una de las mejores series animadas.

Ahora que la sexta temporada llega a su fin, es momento de recordar algunos de los momentos que nos demostraron por qué BoJack Horseman, a pesar de ser una serie protagonizada (en gran parte) por animales, es la más humana:

La tataranieta de Princesa Carolyn

El episodio 9 de la cuarta temporada comienza a ser narrado por Ruthie, una niña gata que supuestamente es la tataranieta de Princesa Carolyn y va a contarles a los chicos de su clase la historia de cómo a su tatarabuela le salieron las cosas bien al final, pero el capítulo nos muestra lo contrario, la Princesa Carolyn tiene un día terrible que comienza cuando se le rompe el collar que le heredó su abuela y más tarde al llevarlo a arreglar descubre que no es más que una baratija y no una reliquia del antiguo continente. Después se entera de que su trabajador de más confianza, Judah, le ocultó información y la oportunidad de salvar su empresa al unirla con una más grande. Cuando va al doctor se entera de que ha tenido otra vez un aborto y que probablemente no pueda embarazarse nunca más; al sentirse abrumada le oculta el aborto a su novio Ralph y cuando éste la busca en su departamento ella decide terminar la relación. Finalmente despide a Judah y recibe una llamada de BoJack, quien le dice que acaba de tener un día terrible, y es cuando nos enteramos que su tataranieta Ruthie solo es un producto de su imaginación, creado para sentirse mejor en momentos difíciles.

“Yo no lloro frente a otras personas”

En el episodio 9 de la segunda temporada BoJack convence a la directora Kelsey Jannings de grabar una escena muy importante en la historia de Secretariat, el personaje del cual trata la película en la que trabajan. Cuando el actor debe llorar frente a la cámara le confiesa a la directora que no puede hacerlo frente a otras personas; sus palabras conectan con un flashback que vemos al inicio del episodio donde su madre lo reprende cuando es niño por fumar un cigarro, lo obliga a terminarlo, le dice que nunca llore y que lo castiga “por estar vivo”. Jannings lo comprende y graban la escena, a pesar de que no hay lágrimas, ella lo felicita por su actuación y cuando él sale a fumar un cigarro y se encuentra solo comienza a llorar.

Hollyhock y la voz en su cabeza

A lo largo del episodio 6 de la cuarta temporada hemos visto lo que ocurre dentro de la cabeza de BoJack, una “pequeña voz” le dice lo malo que es, cómo lo va a arruinar todo siempre y lo poco que vale. Al final del capítulo encuentra a su hermana Hollyhock triste y se sienta junto a ella en un intento por consolarla; la yegua le habla de una pequeña voz en su cabeza que le dice que no vale nada y que es estúpida y fea, BoJack lo entiende a la perfección, pero cuando ella le pregunta si desaparece esa voz después de la adolescencia, él le miente y le dice que sí, aunque en el fondo él y nosotros sabemos que eso no es cierto.

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Diane y Mr. Peanutbutter se divorcian

En las primeras tres temporadas vimos cómo la relación de Diane y Mr. Peanutbutter tuvo que superar adversidades para salir adelante, pues ambos son personas muy diferentes, pero al final de la cuarta temporada ella no pudo más y le reveló a su esposo que estaba cansada de entrecerrar los ojos para engañarse de que su matrimonio funcionaba. En el segundo episodio de la quinta temporada nos enteramos de que Diane se fue a Vietnam, supuestamente a tratar de reencontrar sus raíces, a pesar de que en el país asiático se seguía sintiendo sola y como una extranjera. Al final nos enteramos de la verdadera razón por la que salió huyendo hacia Vietnam: ya separada de Mr. Peanutbutter lo vio besándose con una nueva chica y sosteniéndola de la cintura como lo hacía con ella. Aunque creía que su corazón no se podía romper más, se le volvió a romper y a nosotros los espectadores también.

BoJack ve correr a los caballos

Tras una temporada en la que BoJack no logró ser nominado al Óscar, traicionó a su amigo Todd, despidió a su agente Princesa Carolyn y luego murió Sarah Lynn por sobredosis en un viaje al que él la invitó, siente que ha tocado fondo y se marcha sin decirle a nadie a dónde se dirige. Mientras maneja en una carretera en medio del desierto comienza a acelerar, suelta el volante y cierra los ojos, pero algo en la distancia lo detiene de concretar su suicidio. Frena de golpe al ver a un grupo de caballos corriendo en la distancia. Por un lado la escena se puede interpretar como BoJack añorando la libertad de la naturaleza, libre de las preocupaciones de la sociedad, y por otro es una referencia a la frase que Secretariat le dijo a BoJack cuando era niño y le preguntó cómo hacía para no estar triste: “cuando te pongas triste, corre hacia adelante y sigue corriendo, sin importar qué. [...] No dejes de correr y nunca mires atrás.”

La muerte de Sarah Lynn

La estrella pop caída en desgracia Sarah Lynn, quien de niña interpretó a una de las protagonistas de Horsin' Around, fue un personaje recurrente y a pesar de sus problemas de adicción estuvo con BoJack cuando él la necesitó. En el capítulo 11 de la tercera temporada la vemos por última vez mientras acompaña al caballo en un viaje de drogas y alcohol para escapar de sus problemas. Cuando se hospedan en un motel y ven la ceremonia de los Premios Óscar, Sarah Lynn se entera de que ella ganó un Óscar y mantiene con BoJack uno de los diálogos más desgarradores de la serie; más tarde van al planetario y muere junto a él después de decirle que quería ser una arquitecta.

El monólogo en el funeral

La relación de BoJack con su madre es un elemento fundamental para entender la insatisfacción que siente el caballo con su vida, y cada escena que compartieron juntos nos daba razones para que no sintiéramos mucho afecto por ella. Durante el funeral de Beatrice, BoJack da un discurso verdaderamente tragicómico, pues aunque saca algunas risas, se trata de un capítulo completo en el que nuestro atormentado protagonista da un monólogo capaz de ponernos un nudo en la garganta y que concluye con la devastadora frase “mi madre ha muerto y todo es peor ahora”.

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La historia de la abuela Honey Sugarman

Después de que BoJack huyera de Los Angeles, su viaje sin rumbo lo lleva hasta la casa de su abuela. En el segundo episodio de la cuarta temporada mientras el caballo duerme como vagabundo en la casa abandonada vemos lo que ocurrió en el pasado allí. La historia de su abuela y la niñez de su madre estruja el corazón como pocos capítulos en toda la serie, y mientras en el presente un vecino amargado ayuda a BoJack a reconstruir el viejo hogar nos enteramos de las tragedias que marcaron a la familia Sugarman. Todo el capítulo “The old Sugarman Place” es impactante y nos demuestra que el dolor del pasado continúa en el presente.

Beatrice reconoce a BoJack

Una vez que conocemos la desgarradora historia de la abuela de BoJack, nos toca ver la perspectiva de su madre, quien en el episodio 9 de la cuarta temporada padece demencia senil y se refiere a su hijo con el nombre de Henrietta (la sirvienta que tuvo por años), pues no lo reconoce. Luego del desafortunado destino de su madre, Beatrice Horseman vivió momentos traumáticos en su infancia que la marcaron de por vida; en la adolescencia tuvo una noche de pasión con Butterscotch Horseman, un aspirante a escritor con quien se mudó más tarde al quedar embarazada, y toda la frustración de haber arruinado su vida por el embarazo la descargó en el joven BoJack. Cuando su hijo adulto la lleva al asilo más barato y desagrable que encuentra para deshacerse de ella, ésta lo recuerda y lo llama por su nombre. El caballo no puede evitar quedar impactado al escuchar su nombre y le sigue la corriente a su demente madre, complaciéndola al describirle escenas de su pasado, a pesar del rencor que le tiene.

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