Artículos

Lo que Game of Thrones debió haber aprendido del final de Breaking Bad

Mucho se ha debatido sobre cuál de estas series lo hizo mejor, pero no hay dudas cuando se trata del mejor final. En este artículo analizamos qué pudo haber aprendido Game of Thrones de Breaking Bad para llegar a una buena conclusión y no morir en el intento

Una historia depende siempre de su final. Una serie podrá tener temporadas de presupuesto alto, con los mejores actores del medio y convertirse en un fenómeno de masas, pero si su conclusión no es buena, y aún peor, no llega a ser comparable con lo que presentó en su desarrollo, lo puede perder todo y eso es algo que no se olvida. Pero si corre con suerte, será recordada para siempre con admiración y respeto. Game of Thrones - 59% es una producción con el sello de HBO que demostró que se puede adaptar una extensa serie de libros y hacerle justicia a los planteamientos de su autor, con ocho premiadas temporadas y un estatus de culto que otras solo pueden admirar de lejos, pero no se salvó de tener un final polémico del que no se dejará de hablar en los próximos años.

No te lo pierdas: El Camino: Una película de Breaking Bad ya tiene calificación de la crítica

Aunque ciertas irregularidades ya las presentó a partir de la quinta temporada, fue con la tanda de episodios finales que salieron a relucir los errores de David Benioff y D.B. Weiss , que ya se habían quedado sin fuentes (es decir los libros de George R.R. Martin ) para llevar a la vida lo que se cuenta en las páginas de Canción de Hielo y Fuego. En vista de que el autor estaba lejos de publicar las dos últimas novelas, se tomaron demasiadas libertades que aunque se ven igual de espectaculares en la pantalla chica no terminaron de satisfacer al público y la calidad de sus guiones fue el objeto de infinidad de burlas en las redes sociales.

Tanto Benioff como Weiss estaban conscientes del reto que representaba llevar la ficción a un final digno que pueda cerrar las historias del extenso elenco del que dispuso hasta sus últimos episodios. Esto fue lo que dijeron a Entertainment Weekly:

Desde el principio, hemos hablado sobre cómo terminaría el programa. Una buena historia no es una buena historia si tienes un mal final. Por supuesto que nos preocupamos. Me encantó la forma en que David Chase terminó The Sopranos. Yo era una de esas personas que pensaba que mi televisor se había apagado. Creo que ese fue el mejor final posible para ese programa, pero mucha gente lo odiaba… Espero que tengamos un final como el de Breaking Bad donde dices "¿Es eso una A o una A+?"

Te recomendamos: Cómo terminar una historia: lo que Game of Thrones debe aprender de Avengers: Endgame

No se puede decir que Breaking Bad - 100% corrió con la misma suerte. La serie creada por Vince Gilligan conserva el respeto del público y la admiración de los críticos a pesar de haber concluido hace seis años. La producción que se emitió originalmente por AMC, y puede verse en Netflix, cuenta con cinco temporadas y ahora una película (El Camino: Una Película de Breaking Bad - 93%) que extiende el aclamado final para darle un cierre igual de satisfactorio que ha gustado a todos por igual.

Mucho se ha debatido sobre cuál de estas series es la mejor. Ambas destacaron a su manera y son únicas en su género, pero Breaking Bad supera por mucho a Game of Thrones en cuanto a la calificación recibida por la crítica y ni se diga de la recepción que ha tenido en sus seguidores. Sin embargo, los errores en la segunda son notorios y eso nos lleva a analizar qué fue lo que la producción de HBO pudo aprender para entregar una conclusión satisfactoria para su historia y para su público, y son los que detallamos a continuación:

No se extendió de forma innecesaria

Uno de los puntos a favor de Breaking Bad es que supo cuándo terminar su historia sin extenderse de forma innecesaria. La creación de Vince Gilligan nunca tuvo un ritmo apresurado e incluso sus episodios tienen una duración promedio de cuarenta y ocho minutos, mucho menor que en la producción de HBO donde llegan a los sesenta minutos y más, dependiendo lo que necesitaban sus creadores y especialmente en las últimas temporadas donde su cantidad de episodios se vio reducida. Cada elemento en la serie protagonizada por Walter White (Bryan Cranston) fue sumamente necesario para el avance de la historia y evitó cualquier intento de relleno. No se podría decir lo mismo de Game of Thrones, cuya trama muchas veces se iba por las ramas con historias que no venían al caso y parecían estar solo para completar la cantidad de episodios y minutos de cada temporada. Para el final, en cambio se sintió algo apresurado y desprolijo, además de su recepción polémica por las decisiones tomadas por los showrunners. Al contrario, “Felina”, el final de la ficción de AMC es considerado perfecto y poético.

Coherencia en la transformación del protagonista

El camino de Walter White está lleno de giros y complicaciones. Se le descubrió cáncer de pulmón y su mundo como un profesor de química con ingresos modestos se vió alterado. Su familia depende de él y sabe que en cualquier momento podría morir a causa de la enfermedad, por lo que toma una decisión desesperada: decide pasarse al mundo de las drogas cocinando la metanfetamina más pura del mercado y se convierte en un hombre temido y respetado a espaldas de sus seres queridos. Al principio lo hizo con la intención de obtener una gran suma de dinero con la que su esposa, hijo adolescente (e hija en camino) pudiesen vivir cómodamente por algunos años, pero la fama y la fortuna, así como el peligro, llegaron para darle vida a un hombre que había caído en la monotonía y la desesperanza. Es un hombre al que le gusta lo que hace y, como dijo a Jesse Pinkman (Aaron Paul) en El Camino: Una película de Breaking Bad, tuvo que esperar toda su vida para hacer algo especial. Su evolución fue enorme y bien desarrollada, y para el final se convirtió en un antihéroe mas no en un villano, pero también quedó claro que hay consecuencias por sus acciones; el guionista de la serie lo sabía, el público lo sabía y al final pagó el precio.

La locura de Daenerys Targaryen tuvo el efecto contrario en el público asiduo a Game of Thrones principalmente porque se sintió fuera de lugar. Hay que recordar que la última temporada tuvo solo seis episodios y que cuanto más se cerraban las tramas más se apresuraban los hechos. En “The Bells” se desencadenó una serie de incendios provocados por Daenerys que pasó parte de la serie aspirando a ocupar el Trono de Hierro, pero su descenso a la locura pareció producirse de un episodio a otro sin presentar un buen desarrollo como en el caso de White. Los escritores de la serie de fantasía optaron por, de vez en cuando, recordarnos que su padre se volvió loco y le gustaba quemar a sus enemigos, y por si fuera poco su obsesión por el trono es incoherente frente al sentido de justicia que había manifestado en numerosas ocasiones al intentar crear una sociedad sin esclavos.

Concluyó la historia principal y la de sus personajes secundarios de forma satisfactoria

El final de Walter White y cada uno de los personajes que lo acompañaron en el recorrido, ya sea familia, amigos o villanos, llegó a su tiempo y en el momento correcto. Jesse y Walter hicieron las paces, se protegieron entre ellos y el primero escapó de ese infierno en el que se había metido por cocinar metanfetamina junto a su ex profesor de química. Walter White no podía salirse con la suya y murió, pero antes siguió un detallado plan que de alguna forma lo conectó con el resto del elenco y hubo un cierre adecuado para la mayoría de las tramas, ya que el guionista prefirió dejar abiertas unas pocas, pero en general todo fue satisfactorio tanto para el público como la crítica. Hasta hoy se habla de la maestría que fue construir la historia para llegar a ese final, que no se ve afectado por la película que llegó después sino que más bien hizo que todos lo aprecien aún más.

De Game of Thrones no hay mucho que destacar; todo su trayecto final estuvo lleno de baches. Llevó a sus personajes a desenlaces que hubiesen sido la sorpresa de no ser porque estuvieron llenos de incongruencias que causaron molestias en sus millones de espectadores. Tuvo momentos muy bellos como Drogon quemando el Trono de Hierro y los Stark reunidos a salvo, pero pagó el precio de traicionar a sus propios personajes de forma descarada (¿recuerdan a Jaime Lannister dejando a su hermana porque quería pelear por los vivos?), así como también se olvidó de sus propias subtramas; solo basta con recordar la del príncipe prometido, en la cual Melisandre había creído que se trataba de Stannis Baratheon (y luego Jon Snow) como la persona que detendría al Rey de la Noche y salvaría a Westeros de la destrucción.

Al parecer a los guionistas no les dió el tiempo de terminar la historia y, aunque alguna vez soñaron con un final tan épico como el de Breaking Bad, prefirieron dejar todo el trabajo para la imaginación -y desagrado- de los espectadores. No es tan difícil darse cuenta de cuál de estas producciones lo hizo mejor.

Continúa leyendo: Game of Thrones: Por qué la temporada final fue una decepción para tanta gente

Comentarios

  • Tomatazos

  • Facebook

 
 
  • Mejores

  • Nuevos