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Problemas de las comedias mexicanas modernas

La comedia en México podrá gozar de un buen momento en taquilla, pero no significa que la calidad vaya de la mano de la cantidad

La paradoja del cine mexicano actual es complicada: existe ya una constancia en cuanto al número de cintas producidas, el problema es que buena parte de estas no llegan a cines o quedan condenadas al semanazo. Existen éxitos de taquilla sonados, pero todos obedecen a cierto tipo de lenguaje cinematográfico: comedias que explotan ciertos lugares comunes, clichés y burdos estereotipos que lejos de ofrecer un producto cómico de calidad parecen estar satisfechas con buscar el más bajo común denominador narrativo. Mirreyes, Godínez, fresas y nacos, chavorucos y demás entidades en extremo acartonadas. Personajes solo habitan la roma-condesa y que trabajan de publicistas o similares. Mentadas de madre al por mayor y albures de primaria. La comedia mexicana actual podrá gozar de gran presencia en taquilla, pero su nivel de propuestas es absolutamente abismal.

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Desde el gran éxito que significó Nosotros los Nobles - 100% distintos productores y realizadores han buscado capitalizar en este, maquilar productos fílmicos similares que logran convocar al público. La cinta que lanzó a la fama a Luis Gerardo Méndez y Karla Souza lograba desarrollar su premisa y a sus personajes de manera efectiva, eran personajes que uno podía reconocer como parte de este país tan lleno de contradicciones. Los imitadores no han puesto el mismo esfuerzo, ni hablar de los que han visto en la comedia romántica un vehículo para el oportunismo más cínico. Prácticamente cada mes vemos un par de cintas de uno u otro sabor estrenarse en cartelera. Algunas pasan desapercibidas, pero las que logran triunfar confirman que el respetable busca una evasión y una distracción mundana.

Hacer comedia no es fácil, sin embargo, esto no puede excusar el evitar esforzarse por ofrecer un producto cómico de calidad. Varias comedias mexicanas actuales tendrán buenos números en taquilla, pero popularidad no es sinónimo de calidad. Este texto busca señalar algunos de los problemas narrativos de las comedias mexicanas modernas. Varios críticos buscan hacer comparaciones (muchas veces erróneas) con sexycomedias del pasado, o bien, emitir juicios morales ante los cuestionables mensajes sexistas o clasistas de algunas de estas películas. Un servidor cree que por ahí no esta el meollo del asunto. Entender que hace de estas cintas un éxito implica desmenuzar los mecanismos que las hacen operar y a su vez lo que las mantiene limitadas a nivel propuesta. La comedia, sobre todo la romántica, conlleva un fuerte elemento aspiracional y esto se refleja en el tipo de historias y personajes que vemos en pantalla. Por otro lado, la mejor comedia pone en evidencia aspectos absurdos de nuestra existencia y es ahí donde muchas comedias mexicanas se quedan cortas. ¿Cuáles son los factores que han hecho que este cine se encuentre ya estancado en una repetición desgastante?

La Maldición del sketch televisivo

Mencionaba que algunos buscan comparar algunas comedias mexicanas actuales con el cine de ficheras y sexycomedias de los 70 y 80. El cine de albur y “ñero” donde se encumbraron Alfonso Zayas, Rafael Inclán entre otros. Lo cierto es que el cine de comedia actual de nuestro país bebe mucho del formato del sketch cómico televisivo, sobre todo el popularizado en los 80 y 90. Menos Héctor Suárez en sus mejores épocas de ¿Qué nos Pasa? Y más un Jorge Ortiz de Pinedo de Doctor Cándido Pérez o La Escuelita, hasta llegar un La Hora Pico. El timing para los chistes (generalmente albures a medio coser o mentadas) así como el uso de personajes que gritan sus diálogos y que son clichés andantes son la regla y no la excepción en el cine cómico actual. El formato es francamente obsoleto y conlleva una etiqueta de comedia amateur que pone en evidencia la poca creatividad de nuestro cine para abordar el género. Es urgente abandonar este y sus derivados (como intentar imitar las sitcoms estadounidenses de risas pre-grabadas) si queremos que la comedia mexicana evolucione.

Mentar madres NO es contar un chiste

Junto con los albures de medio pelo (que si larrykañonga, benitocamela y demás chistes de primaria) las mentadas de madre parecen ser el mecanismo más favorecido por muchas cintas para crear “humor”. Esto bien podría ser una respuesta a tantos años de hermetismo y reprimenda en los medios mexicanos. Quizás los más jóvenes no lo sepan pero había una época en la que decir obsecinades en la televisión, radio o hasta en el cine podía conllevar a multas y otros problemas. El cine de sexycomedia también usaba las mentadas como arma en su arsenal cómico, pero también se sostenía de actores con carisma. En varias comedias mexicanas actuales (Todo Mal - 36% como un claro ejemplo de esto) es común que la mentada de madre sea absolutamente todo lo que la cinta ofrezca, ya ni hablar de ciertas muletillas que se han vuelto en extremo repetitivas ¿Cuántas películas mexicanas no han usado la voz del auto que compra colchones y fierros viejos como “chiste”? Las mentadas son a fin de cuentas un recurso que se agota rápidamente en una historia y es peor cuando va acompañado de personajes nefastos por los que sentimos cero empatía, lo que nos lleva al siguiente punto.

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Mirreyes, Godinez y otros estereotipos

Las películas reflejan la cultura e idiosincrasia del tiempo y lugar en el que se realizaron. Es inevitable que la cultura popular empape lo que se hace a nivel humorismo. En otros países del mundo los cineastas buscan también crear comedia en base a estereotipos locales. Esta practica en sí no es un problema, el problema es cuando hay un estancamiento y no se buscan otras opciones. Los mirreyes, los Godinez, los hipsters, los chavorucos y otras figuras de nuestra cultura popular se han vuelto en caricaturas que habitan buena parte de las comedias mexicanas actuales. Personajes abiertamente huecos y adenás hostiles con la audiencia, que lejos de inspirar empatía y risas despiertan repulsión total. Aparentemente no existen otro tipo de personas que vivan en este país, de otras clases sociales o bien con otro tipo de hábitos y costumbres.

El otro problema es que las cintas, lejos de buscar dar un mayor contexto a estos personajes e incluso cuestionar lo absurdo de estas etiquetas, termina por celebrar la superficialidad de seres unidimensionales. Un ejemplo claro es Tuya, Mía… Te La Apuesto - 20%, remake de una cinta colombiana que no hacía más que celebrar la estupidez de su personaje principal sin ofrecer un mínimo de contraste. Va de nuevo: la comedia sirve para demostrar lo absurdo de la vida y de ciertas actitudes e ideologías. Que el cine mexicano reniegue de hacer esto muestra una enorme falta de visión y perspectiva. ¿No se supone que somos muy buenos para reírnos de nosotros mismos? Comedias nacionales del pasado como Semana Santa en Acapulco y Mexicano ¡Tu Puedes! ofrecían una mirada llena de humor a las peculiaridades del mexicano de clase media con astucia e inteligencia, algo que difícilmente vemos en la actualidad.

Descentralizar lugares y temáticas

Hay muchas formas de hacer comedia e incluso dentro de la misma comedia romántica existen otras formas de hacer que un chico y una chica se enamoren. La comedia negra, la comedia de horror, la comedia acida o política brillan por su ausencia en México. En el caso de esta última el único referente es Luis Estrada y su cine tibio y que difícilmente sale de ciertos lugares comunes. Una de las mejores películas del año pasado fue La Muerte de Stalin - 96%, una aguda comedia británica que lograba hacer mofa de un sanguinario dictador como lo fue Joseph Stalin. El pasado de nuestro México ofrece muchos desafíos narrativos que pocos se atreven a abordar, ya sea por miedo o desconocimiento del mismo. ¿Será que el mexicano realmente no es tan bueno para reírse de sus propios defectos y de su historia?

Por otro lado, aunque suene ya trillado, en verdad es también una prioridad que el cine comercial mexicano sepa ir más allá de las mismas colonias de la capital del país y de los clichés que creen que las habitan. México es un país bastante diverso en todos los sentidos, tanto el norte como el sur del país, así como otros parajes recónditos, serían escenarios idóneos para todo tipo de desventuras cómicas. ¿Por qué no vemos películas así? Parece que todos nos dirige a la eterna piedrita en el zapato de nuestro cine.

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Los guiones

La conclusión es, diría Thanos, inevitable: se necesitan guiones más arriesgados, más trabajados y con mayor propuesta si queremos ver un cine mexicano sofisticado y robusto. Es lo mismo para las comedias como para los dramas y otros géneros. Sin guiones no hay paraíso cinematográfico y así nunca saldremos de las mismas historias, las mismas mentadas y los mismos personajes desquiciantes y carentes de personalidad.

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