Artículos

Argumentos de por qué los Óscar no son tan importantes

Quizás sean los premios más mediáticos, pero el Óscar no es, por mucho, el premio más importante en el panorama cinematográfico

Ya conoceos a los nominados para la edición 2019 de los premios Óscar. El próximo 24 de febrero se llevará a cabo la tradicional ceremonia y como suele ocurrir cada vez que se aproxima dicho evento, los debates sobre la importancia de este galardón afloran y llenan nuestras conversaciones, principalmente, en una edición tan polémica como pinta la actual con la inclusión de películas claramente populares como es el caso de Pantera Negra - 90%, Bohemian Rhapsody: La Historia de Freddie Mercury - 51% y Nace Una Estrella - 92%.

Podría interesarte: Óscar 2019: lista completa de nominados

Cierto es que cada que hay anuncio de nominados, las alegrías de aquellos que han sido seleccionados se desbordan, muchos de ellos por conseguir una primera nominación, sin embargo, también hay un puñado de películas y talentos que entregan desempeños sobresalientes pero que no son considerados para las diferentes categorías o, simplemente son ignorados. Ante tal panorama resulta común escuchar comentarios de expertos y gente de la industria que afirma categóricamente que los Óscar son unos premios sobrevalorados que en vez recompensar el talento siguen tendencias políticas y sociales. Con tales registros, hemos elaborado este texto con argumentos que destacan dicha afirmación (vía Uproxx).

1. Es un requisito para impulsar la carrera de actores y directores

Para depurar este punto debemos remontarnos a la historia de la creación de la propia Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos ya que dicho organismo fue concebido por Louis B. Mayer, un magnate de la industria recordado por sus tretas y chantajes para obtener la mayor ganancia de los contratos con las grandes estrellas. Con la fundación de la Academia, se esperaba crear una pseudo unión que arbitrara los contratos entre los estudios y el talento, así como la entrega de premios. El propio Mayer comentó una vez:

Descubrí que la mejor manera de manejar [a los creadores de películas] era colgarles medallas por todas partes… si les conseguía buenos salarios y premios, ellos permanecerían para producir lo que yo quería. Por eso se creó el premio de la Academia.

Desde entonces, obtener un premio Óscar se ha convertido en uno de los principales objetivos para cualquier persona que trabaje en el cine.

2. La mejor película no siempre es la que merecía ganar

El premio a la Mejor Película siempre resulta ser el más polémico ya que, por lo general, los filmes que se han alzado con este galardón no son los que merecían ganarlo. Sucede que el concepto “ganar” está relativamente fuera de las artes y pertenece más a un ámbito competitivo ya que, si las ceremonias de premiación desaparecieran, el cine seguiría existiendo, es decir, los premios para las películas son, en el mejor de los casos, redundantes y, en el pero de los casos, equivocados; y hay más equivocaciones de las que se creerían, por ejemplo, El Ciudadano Kane - 100%, considerada una de las películas más perfectas e innovadoras de la historia del cine, perdió el Óscar a la Mejor Película frente a ¡Qué Verde Era Mi Valle! - 90% En 1989, El Chofer y La Señora Daisy - 82% fue la película menos aclamada por la crítica en comparación con sus contrincantes (Nacido el 4 de Julio - 90% / La Sociedad de los Poetas Muertos - 85% / El Campo de los Sueños - 87% / Mi Pie Izquierdo - 97%) y aun así resultó ser la ganadora. Posteriormente, en 2002, Chicago - 86% ganó el premio a la Mejor Película frente a El Pianista - 96%, la cual obtuvo los reconocimientos de Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Guión. Y en este rubro también entrarían los cientos de películas, actores, escritores, etc., que no son siquiera considerados para la competencia.

3. La entrega del Óscar es tan solo un programa de entretenimiento

El verdadero valor de los Óscar radica en hacer un programa de entretenimiento altamente rentable. Y es que, hay muchos espectadores alrededor del mundo que disfrutan ver a las celebridades deslumbrando a través de la alfombra roja y charlando con la prensa. Mientras que, una vez que la ceremonia da inicio, seguir la transmisión nos ofrece muchos primeros planos de los actores donde podemos comprobar y compartir con ellos sus triunfos o decepciones.

Lee también: Oscar 2019: directoras de cine arremeten contra la Academia por la falta de equidad de género en nominaciones

4. Es una competencia arbitraria donde el talento es lo que menos importa

Aunque muchos de los cineastas, artistas y creativos ponen todo su empeño en hacer una producción perfecta y artísticamente sobresaliente, el Óscar forma parte de los parámetros empresariales de la industria, por lo que responde a esos términos: quien gana un Óscar, verá impulsada su carrera y gozará de cierto prestigio, pero si pierde, el producto creativo que ha quedado impreso tampoco se perderá.

5. Tiende a politizar

Así como el premio Óscar sirve para impulsar carreras, también ha servido para respaldar movimientos sociales y ajustarse a las tendencias políticas. Temas como el respaldo a las minorías, las reflexiones antibélicas, el apoyo a las figuras latinas y la lucha por la igualdad salarial se han dado cita a lo largo de sus distintas ediciones ya sea a través de los discursos de los ganadores como ocurrió con Frances McDormand o, dando el premio de Mejor Película a cintas con discursos claramente críticos contra el gobierno como fue el caso de Zona De Miedo - 97%.

6. Es un premio empresarial y comercial

Como ya se ha dejado más o menos asentado en los anteriores puntos, el Óscar se rige bajo los estatutos comerciales de la industria y, en el mejor de los casos, es un premio de reconocimiento público.

Te recomendamos: Óscar 2019: Estrellas de Marvel celebran las nominaciones de Pantera Negra

7. Favorecen el drama sobre otros géneros

El año pasado, La Forma Del Agua - 92% se llevó el premio a la Mejor Película, sin embargo, es de las pocas que puede presumir dicho logro cuya génesis genérica no es precisamente el drama, sino el fantástico. Fue justo el año pasado cuando Seth MacFarlane habló de este “desajuste” al mencionar a través de su cuenta de Twitter que la Academia ignora otros géneros:

He aquí otro gran problema con los Óscar del que nadie habla: el 99% es drama. Hasta que una película como Damas en Guerra o ¿Y Dónde Está el Piloto?, gane como mejor película o al menos sea nominada, todo está notoriamente incompleto. ¡Huye! es un soplo de aire fresco, desde luego, pero es la excepción.

8. Los Óscar de actuación muchas veces son presentes de bienvenida

Ocurre que cuando actores desconocidos son nominados, principalmente en la categoría de Actor o Actriz Secundaria y resultan ganadores, se cree que este gesto es más un acto de bienvenida para respaldar intérpretes que lograron una buena actuación, pero que en el futuro nos entregarán trabajos mejores, tal fue el caso de Cuba Gooding Jr. por su trabajo en Jerry Maguire: Amor y Desafío - 85% o Lupita Nyong'o por 12 Años de Esclavitud - 96%.

También podría interesarte: Netflix hace historia al unirse a la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos

Comentarios

  • Tomatazos

  • Facebook

 
 
  • Mejores

  • Nuevos