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Suspiria: El Maligno | Aquelarre poco duradero

¿Logra la nueva versión de Luca Guadagnino ganarse un lugar dentro del horror como lo hizo la original?

No había forma en la que Suspiria - 90% de Dario Argento fuera reemplazada en su calidad de culto por su remake, ni siquiera si éste hubiese logrado un buen trabajo. Más que una nueva versión, Suspiria: El Maligno - 55% dirigida por Luca Guadagnino, el aclamado director italiano de Llámame Por Tu Nombre - 97%, es más bien una reinterpretación a partir de la misma premisa y mitología que Argento estableció en su filme de 1977. Aunque tiene un par de buenos momentos inquietantes, el tono en general de la película no consigue ser completamente aterrador ni explota el potencial de su argumento.

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Ambientada en Berlín, durante la Guerra Fría, Susie (Dakota Johnson) es una bailarina estadounidense que llega a la prestigiosa Academia de danza de Madame Markos a estudiar junto a las jóvenes que ahí viven. Luego de la desaparición de una de las otras estudiantes, ella poco a poco descubre el secreto que la directora Madame Blanc (Tilda Swinton ) y el resto de las institutrices ocultan.

Suspiria: El Maligno, pese al dominio que su director demuestra con la cámara y el montaje, se queda a la mitad de explorar su propia mitología en favor de profundizar en los paralelismos entre la dinámica de poder del aquelarre y el contexto histórico de Berlín devastada por la guerra, los cuales se sienten forzados, no por la falta de coherencia temática, sino por que ambos eventos no encajan dentro de la historia del grupo de mujeres.

El mejor logro del filme está en el ritmo veloz con el que Guadagnino va ofreciendo pequeñas pistas, en flashbacks y en el misterio y secretismo que expresan las miradas de los personajes, para resolver su trama en la que de manera constante se percibe una atmósfera de desconfianza en la academia. En su punto más álgido, las secuencias de baile emparejadas con los actos más brutales de las brujas logran ser perturbadoras, gracias a la crudeza con la que las intérpretes se entregan en esta toma en particular, Johnson sobre todo. La danza es utilizada para expresar la naturalidad y ferocidad con la que estas mujeres pueden cambiar su alrededor y mimetizarla con su propia identidad.

Pero la innecesaria introducción de una subtrama, centrada en un psiquiatra obsesionado por conocer la verdad sobre el destino de su esposa durante la guerra, es lo que de cierta forma rompe el desarrollo de sus personajes más interesantes. En lugar de explorar las motivaciones de directora de la academia (Swinton), que comienza a ver a Susie como su protegida, o de Sara (Mia Goth), la estudiante que de pronto descubre la verdad sobre la escuela, la historia se desvía hacia este hombre que parece no tener propósito ni relevancia sobre las tragedias de la historia. La canción principal de la película bajo la batuta del cantante y compositor de Radiohead, Thom Yorke, "Suspirium", es otro de los grandes aciertos. El tema sí consigue dotar a la cinta de un aire melancólico y de misterio. Da la sensación al espectador de que estás a punto de entrar a un mundo desconocido del que quizás no podrás salir a salvo.

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Temáticamente, Suspiria: El Maligno - 55% aporta una discusión interesante sobre la maternidad y el abuso de poder en sociedades matriarcales. El desarrollo de Susie, conforme descubre que tiene un poder especial, así como la verdad sobre la fundadora de la escuela y la influencia que ejerce sobre el aquelarre y sus reglas, llega a una conclusión que se siente superficial hacia los últimos minutos del filme durante una de las secuencias más sangrientas y que, una vez más, termina regresando hacia ese otro desechable personaje masculino. El homenaje de Guadagnino a la Suspiria - 90% original radica en el uso del color y su saturación.

Con una historia de excelente potencial, pero con un guión que no consigue capturar la esencia de la temática de iniciación de brujas ni delinear la psicología demente de sus protagonistas, Suspiria: El Maligno - 55% apenas logra sostenerse y transportar al público al centro del grupo de hechiceras. A pesar de las fallas del libreto, las mujeres de este relato y sus historias sí logran hechizar al espectador en la primera parte de sus dos horas y media de duración.

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