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Todo Mal | el humorismo mexicano mal y de malas

Una producción con un guión débil que satura la pantalla de profanidades sin pies ni cabeza

Hace unos meses, la cinta mexicana Vuelven - 100% se llevaba varios reconocimientos en diferentes festivales de cine fantástico, además de alabanzas de Guillermo del Toro y Stephen King . La cinta, escrita y dirigida por Issa López, era un relato de terror y realismo mágico en el marco de un México contemporáneo severamente golpeado por el flagelo que representa el crimen organizado. La historia era protagonizada por un grupo de niños con personalidad y carisma, por los que uno sentía empatía desde los primeros minutos que aparecían en pantalla. Los elementos de fantasía y realidad chocaban muchas veces y no terminaban de fusionarse, con lo que —por momentos— daba la impresión de que se veía dos películas completamente diferentes editadas para parecer una. Sin embargo, López demostraba al mundo que era capaz de hacer cine de horror de calidad, el cual venía acompañado de una fuerte denuncia social. La cineasta se alejaba de las comedias en las que habitualmente trabaja, género al que regresa ahora con su nuevo largometraje, Todo Mal - 36%. Este nuevo esfuerzo de Issa hace pensar que lo hecho en Vuelven lamentablemente no será la regla y el modelo a seguir para la realizadora.

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La historia de tres primos y amigos que se reunen para una boda y eventual odisea que involucrará el penacho de Moctezuma busca ser una historia al estilo de ¿Qué pasó ayer? - 79%, algo que la misma directora reconoce. Fernando (Osvaldo Benavides) es un diplomático que logra traer el mítico penacho de Moctezuma a nuestro país para ser exhibido. Sin embargo, sus planes de boda se arruinan cuando su prometida lo deja plantado y le confiesa una infidelidad. Acto seguido, nuestro héroe decide fugarse con el penacho y una botella de tequila, con una enorme sensación de despecho ante la traición de su amada.

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Los problemas de la cinta comienzan desde su premisa, que es en extremo breve y no da para mucha historia, lo que queda evidenciado en su improvisada y atolondrada resolución. El arranque del protagonista de fugarse con una reliquia histórica ocurre en segundos, sin que el suceso que lo motiva: la infidelidad, sea suficiente motivo para hacer una transición abrupta. A pesar de la insistencia de la película de querer explotar un ángulo que daba para más (el nacionalismo visceral e infantil del mexicano) esta idea tampoco fructifica y más bien celebra la irracionalidad de los personajes. Por otro lado, daría lo mismo si el objeto en cuestión fuera una lavadora, una pintura o un libro, pues solo es un catalizador para una serie de eventos que conforme progresan se vuelven más y más desdibujados.

El siguiente problema de la cinta recae en sus personajes, los cuales deberían tener suficiente carisma para que la audiencia se enganche y los apoye incondicionalmente. Las dinámicas entre Fernando y sus dos primos son exploradas de manera muy superficial a pesar del uso de flashbacks para recalcar que se conocen desde niños y han pasado muchas cosas juntos. Su amistad y compañerismo carece de la química necesaria y esto es un fallo más del guión que de los actores. Además de tener personalidades huecas y nefastas, los tres personajes principales se convierten en un fastidio absoluto gracias a su limitada forma de expresión. La cantidad de leperadas y mentadas de madre que todos los involucrados (la novia traicionera incluida) emiten durante el metraje acabarán con la paciencia de cualquiera. A pesar de que López lleva años escribiendo comedias pareciera que su comprensión de este género es muy limitada. Para ella, así como para otros realizadores de comedia en México, un chiste es oír a alguien mentar madres incansablemente. Estos diálogos saturan la pantalla y cualquiera podría escribirlos; un chavito de secundaria podría producir en un fin de semana el grueso del guión de la película: páginas y páginas de "chinga tu madre" y "vale verga" repetidos hasta las nauseas.

Esta miopía a la hora de querer crear situaciones humorísticas produce un efecto negativo y hace de nuestros héroes una sarta de energúmenos que ansiamos poder agarrar a cachetadas. No se había visto un grupo de personajes tan desquiciantes en el cine mexicano comercial desde los protagonistas de 3 Idiotas. Los antagonistas de la historia tampoco salen mejor parados (un rockero, dos sicarios de caricatura). Los personajes femeninos usan el mismo lenguaje florido, además de no salir de estereotipos cansados de borrachas promiscuas con "actitud". El dilema romántico que aqueja al protagonista con su novia es descartado a favor de las mentadas de madre y gags fallidos que involucran orinar una alfombra (homenaje a El Gran Lebowski - 80%, en serio) y secuencias de acción que buscan ser vistosas con planos secuencia que no aportan nada, ni a nivel argumental o visual.

Otro vicio de la historia y que se puede ver en otras comedias mexicanas modernas es hacer que el grueso de los personajes se pongan apodos mutuamente. Esto, combinado con lo mencionado, hace que el "humor" de la cinta sea más bien del tipo mala leche y ojete. Dado que no hay algo en la película que pueda dar un contraste a las estupideces que los intercambiables protagonistas dicen y hacen no hay forma de no quedar hastiado con lo visto en pantalla, a menos que tengan amigos como estos en la vida real. Un consejo: es hora de cambiar de amigos urgentemente porque lo único que uno desea al ver a este trío de primos es que les peguen un tiro lo antes posible.

Todo Mal hace honor a su nombre, literal, todo está mal hecho y lo deja a uno de malas. Incluso en algo como La Boda de Valentina - 35%, coescrita por López, existe mayor esfuerzo por realizar una comedia de situaciones y no un festival de "wey no mames qué pedo". Va de nuevo: hacer comedia no es sólo mentar madres, requiere saber trabajar las situaciones y a los personajes. Si López vio El Gran Lebowski definitivamente no le puso atención, porque entre todos los "fucks" dichos en el guión se movían personajes bien definidos, quienes pasaban de una situación humorística a otra, todas perfectamente establecidas por los Hermanos Coen. Todo Mal es solo un par de ocurrencias pobremente hiladas que dejan en claro que, a pesar de la popularidad de la comedia en el cine mexicano, es producida a destajo por realizadores que necesitan trabajar más en el producto fílmico que pretenden entregar al respetable.

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