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House Of Cards: Perdición, la película que inspira a Claire y Frank Underwood

La metáfora del crimen de los Underwood y las secuencias de Perdición de Billy Wilder en House Of Cards

En el capítulo cuatro de la segunda temporada de House of Cards - 71%, después de que Claire (Robin Wright) confiesa en una entrevista que fue violada, al anochecer y ya juntos en la ventana de su casa donde acostumbran fumar, le pide a Frank (Kevin Spacey ) le cante una canción, y él le canta "Pretty Polly", un clásico tema del folk norteamericano y no, no es una canción de amor.

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En la quinta temporada, mientras se desarrollan las elecciones para Presidente donde se juega su futuro, Frank y Claire se encierran en una sala de la Casa Blanca a ver Perdición - 96% de Billy Wilder. Es una tradición, dice Frank que siempre lo hacen.

Double Indemnity (Wilder, 1928), conocida en México como Perdición - 96% (en España fue titulada Pacto de sangre) es un clásico del cine negro y simplemente una de las mejores películas de la historia. Fue dirigida por Billy Wilder, un chaparrito calvo por el que nadie daría un peso si lo encontrara en la calle pero al que le debemos muchas de las mejores películas. Wilder es uno de los tres grandes directores norteamericanos, junto con John Huston y Cecil B. DeMille. Este trío maravilloso es a menudo menospreciado debido al escozor casi rasquiña que provoca el cine norteamericano en muchos sectores, pero sin razón.

Perdición - 96% está basada en una novela de James M. Cain, pero el guión le fue encomendado nada menos que a Raymond Chandler , maestro de la novela policiaca y creador del detective Phillip Marlowe, quien para entonces ya había publicado El sueño eterno.

La película narra la historia de un vendedor de seguros, Walter Neff (Fred MacMurray), quien conoce a la hermosa Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwyck); ambos, entre coqueteos, urden el homicidio del señor Dietrichson para cobrar el seguro. Su plan lo creen tan perfecto que se arriesgan a fingir una muerte accidental estipulada por la que el seguro pagará el doble, de ahí el título de la película, que también es un juego de palabras relacionado con la inmunidad que en un pacto de crimen, los protagonistas quieren obtener.

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El principal obstáculo es el jefe de Neff, Barton Keyes (Edward G. Robinson), amigo y protector del protagonista y quien tiene un agudo olfato para oler los intentos de fraudes. Sin embargo, Walter está convencido de que es posible engañarlo, simplemente no dejando cabos y creando otra posibilidad. En un relato retrospectivo, Walter nos relata su propia historia para dejarla grabada como prueba.

La actuación de MacMurray y Stanwyck es memorable, él como un buen hombre que desciende a los infiernos, ella como una verdadera femme fatale. La pasión que los empuja a ser amantes además de cómplices es la misma que pronto los lleva a desconfiar uno del otro. La película tiene muchos momentos memorables, como la escena en donde Walter y Phyllis se conocen, cuando ella desciende la escalera de su residencia, con una belleza hipnotizante, en donde resaltan detalles como la pulsera en el tobillo de la mujer; es esta la escena que repiten de memoria Francis y Claire.

Wilder es experto en películas magistrales con pocos recursos, como Piso de soltero (The apartment, 1960), El Ocaso de una Vida - 98% (Sunset Blv, 1950), en donde DeMile hace un cameo, o Días sin Huella - 100% (The lost weekend, 1945). Wilder no necesitaba grandes actores como Houston, ni inmensas producciones como las de DeMile, aunque trabajo con muchas estrellas como Marilyn Monroe (Una Eva y Dos Adanes - 96%, y La Comezón del Séptimo Año - 86%).

Su estilo es más bien íntimo, con un gran desarrollo de los personajes. Sus protagonistas no podrían catalogarse como buenos o malos, viven las circunstancias que les toca y que ellos mismos provocan, reaccionan a cada momento y vuelta de tuerca, son tan inteligentes como humanos y vulnerables.

Además de momentos, como toda buena cinta, tiene frases perdurables: “¿Cómo podría yo saber que el crimen a veces huele como la madreselva?, dice Walter al recordar el perfume de Phyllis, o al final, cuando tras su confesión le dice a Keyes que esta vez falló porque tenía al culpable a su lado, y Keyes le responde “Más cerca todavía”. Y por supuesto, la teoría del mismo Keyes sobre un pacto criminal. Al investigar el caso, le dice a Walter que tarde o temprano los culpables cometerán un error y caerán, pues cometer un crimen es como subirse a un tranvía, del cual ya ninguno de los dos podrá bajarse nunca jamás, espléndida metáfora de los Underwood.

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