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El poder de la nostalgia en el cine y la televisión | Por qué no podemos resistirnos a mirar hacia atrás

La nostalgia se ha convertido en un recurso cada vez más utilizado en el cine y la televisión contemporáneos para atraer y conectar emocionalmente con el público. Sin embargo, esta conexión entre la memoria y la nostalgia debe ser examinada críticamente.

La tendencia nostálgica ha convertido a la industria del entretenimiento en una fuente inagotable de inspiración, conectando con éxito al espectador. Películas, televisión, videojuegos y música se han visto influenciados por esta corriente, incluyendo ejemplos icónicos como el MCU, Stranger Things (96%), los remakes de los clásicos animados de Disney y recientemente la exitosa cinta de animación Super Mario Bros. La Película (75%). Esta poderosa herramienta creativa ha encontrado su camino hacia todos los rincones de la cultura pop, generando vínculos emocionales con un amplio legado cultural. La nostalgia ha logrado reinventarse para atraer a nuevas audiencias y evocar sentimientos de anhelo y profunda idealización hacia otra época, convirtiéndose en una herramienta casi metaficcional en las narrativas actuales.

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Todos estos títulos han logrado cautivar a millones de fans de todo el mundo y aprovechando así la nostalgia de manera significativa, marcando una fuerte tendencia ligada a las décadas de los ochenta y noventa. Algunas franquicias incluso han tenido la oportunidad de reinventarse para llegar a una audiencia moderna, lo que supone un nuevo enfoque de un producto cultural extremadamente popular que ya es amado por muchos. Aunque esto ha sido objeto de controversia debido a la adaptación de estas historias al contexto actual, la industria ha sabido atraer a nuevas audiencias que forman un fuerte vínculo emocional con estas historias con amplio legado cultural.

Las adaptaciones de películas y series ambientadas en las últimas décadas del siglo XX han recuperado la estética y los referentes de épocas pasadas, convirtiéndose en un fenómeno en pleno resurgimiento. Franquicias como Parque Jurásico (93%) o Star Wars han renacido con más fuerza que nunca, a más de treinta años después de su estreno original. Lo mismo ha ocurrido con marcas poderosas del séptimo arte que precedieron a la era dorada de los superhéroes en las salas de cine, como Batman y Superman.

Esta tendencia también se encontró con las recientes adaptaciones a los grandes clásicos de Disney, como El Rey León (91%) o La Bella y la Bestia (67%), que han sido traducidas con mayor y menor éxito al live action, apostando primordialmente a este factor nostálgico que invita a diferentes generaciones a comprar un boleto para revivir —o vivir por primera vez— esta experiencia. Y es que habría que apuntar que a pesar de que la nostalgia es un hecho definido hacia y por el pasado, también puede llegar en cierta medida a ser experimentado por las generaciones más jóvenes.

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La politóloga Diana Mendes señala en su artículo Nostalgia "in second hand": memories mediated by the media in Millennium generation, que la industria comercial y el marketing global han sabido encapsular y capitalizar este fenómeno. Aunque es verdad que la generación millennial ha sido nostálgica como pocas por lo que sus necesidades de consumo se han adaptado a estas, privilegiando todo aquello que levemente pueda llegar a sonar como retro o vintage.

La autora argumenta que el cine, la televisión y las redes sociales, desempeñan un papel clave en la formación de la nostalgia y en la creación de una sensación de ella por las experiencias que uno puede no haber vivido personalmente. También resalta a las redes sociales como formadoras activas de nostalgia, creando nuevas formas para que las personas accedan a esta y la experimenten. Así también estas comunidades en línea pueden llegar a usarse como un mecanismo de fortalecimiento para las personas que experimentan incertidumbre o ansiedad sobre el futuro, sentimientos directamente ligados a la nostalgia y su posterior capitalización monetaria.

Esto se debe a que el mercado ahora no sólo busca asegurar un trato económico con el consumidor, sino uno emocional del que no es tan fácil liberarse, pues convierte la ausencia del objeto de consumo a una privación de la posibilidad de la satisfacción. Es así como Mendes concluye que la perspectiva de los individuos sobre las marcas, productos y servicios demanda en la actualidad una conexión emocional en lugar de únicamente proporcionar "valor por tu dinero".

Es aquí donde este sentimiento de evocación juega un papel importante en la recuperación de memorias fuertemente conectadas a la infancia, y a todo un imaginario colectivo que definió a distintas generaciones. No habría que olvidar que esta sensación nostálgica alcanza a sectores sociales con niveles de significado específicos, es decir, que gracias a una fuerte presencia en su tipo de consumo las manifestaciones de esta serán diferentes en zoomers, millennials y boomers, que perciben la satisfacción en maneras diametralmente opuestas y que pueden llegar a ser medida por factores mentales, espirituales y sociales desconectados entre sí.

Es posible que un ejemplo paradigmático de este fenómeno sea la franquicia de Rocky con su serie de secuelas y spin-offs de películas exitosas, que llegan ya a casi medio siglo de presencia en la industria del entretenimiento. Con Creed: Corazón de Campeón (94%) en 2015, se le dio una continuación a la historia de Rocky Balboa a través del personaje de Adonis Creed, hijo del amigo y rival del icónico boxeador de Filadelfia. Esta reinvención de la franquicia tuvo a bien captar diferentes sectores de la audiencia quienes por una parte necesitaban historias de este tipo desde la mirada de la diversidad y la inclusión, pero sin salirse del muy específico nicho de el cine de Rocky que atrae tanto a los fanáticos a los deportes como a los ácidos del cine de acción.

Con una tercera entrega que rompió récords domésticos de recaudación en taquilla podemos asegurar que este universo está más vivo que nunca y que aún le espera un futuro más allá de los dos personajes que la han estelarizado. Y es que Creed prueba que no hace falta reinventar el hilo negro para sacar lo mejor de la nostalgia comercialmente hablando, sino que es posible una constante reinvención que se ajuste a las necesidades del consumidor, en este caso su audiencia más fiel y los nuevos espectadores que pudo traer esta historia.

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En la última película de Nintendo, Super Mario Bros. La película, se hace un uso muy destacado de la nostalgia como medio narrativo para atraer tanto a los fans de la franquicia como a los nuevos espectadores, pues al final del día el rostro de Mario Mario es el logo de todo un concepto —gamer o no— dentro de la cultura pop. La película utiliza muchos elementos icónicos y personajes clásicos de los juegos de Mario, como la princesa Peach, Bowser, los hermanos Mario y Donkey Kong para crear una sensación de familiaridad y nostalgia en los espectadores.

Además, la película también cuenta con numerosas referencias y guiños a la historia de los juegos de Mario, como los diseños de los personajes, los power-ups y la música, a al par de un sinnúmero de easter eggs. Estos elementos ayudan a transportar a los espectadores de vuelta a los días de gloria de los juegos de Mario y les permiten revivir sus recuerdos de jugar a los juegos clásicos, así como garantiza el engagement de un potencial nuevo público.

La nostalgia le permite a la película conectar con el público en un nivel emocional y proporcionar una experiencia satisfactoria tanto para los fans de toda la vida como para los nuevos seguidores de la franquicia. Y, desde luego, cosechando una ganancia histórica en taquilla para una cinta de animación que promete ser el nacimiento de una nueva e interesante franquicia.

Mientras el nuevo público obtiene una gran tajada de la “nostalgia de segunda mano” que propone Méndez, también es validada por una narrativa que respeta los valores y tendencias actuales de la sociedad. Pero lo cierto es que fuera de esta franquicia la nostalgia aún juega con la idea de transportar a la audiencia a un tiempo o lugar específico, frecuentemente asociados con una era más simple e inocente. Con una gran imagen repleta de referencias familiares, musicales, de moda o tecnología, así como mediante la recreación de escenarios y eventos históricos, el uso de la nostalgia también puede maquillar ciertos elementos cruciales de la historia, que evidenciarían las grietas del discurso nostálgico.

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Por tanto la nostalgia no está exenta de inconvenientes, pues a menudo puede conducir a una falsa sensación de una versión corregida del pasado. Por tal motivo, al usarla como dispositivo narrativo, es importante que sea considerado cómo puede afectar nuestra percepción del mundo que nos rodea. Es en este punto donde los nuevos relatos que han apostado por la reinvención desde los lentes del presente han encontrado un buen recibimiento —aparentemente— mixto, pero no obstante, un éxito comercial pues su propuesta no parte de idealizar un pasado que ha dejado de existir.

También otras grandes franquicias que se centran en los viajes o la alteración del tiempo han echado mano de este recurso narrativo, pues los sentimientos de nostalgia pueden evocar emociones poderosas, desde una leve sensación de melancolía hasta una profunda sensación de pérdida. Tal es el caso de series como Viajeros en el tiempo, Star Trek —muy particularmente Star Trek: Discovery— o el mismo Doctor Who, donde al comparar personajes y escenarios del pasado con los del presente, podemos explorar temas como el envejecimiento, el arrepentimiento y el paso del tiempo. La nostalgia también se puede utilizar para enfatizar la importancia del patrimonio cultural y resaltar las formas en que la historia da forma a nuestras vidas e identidades. Sin embargo, es importante usar la nostalgia con cuidado, ya que puede volverse demasiado sentimental o un cliché si se usa en exceso o no es lo suficientemente complejo.

Es así como desde su origen, la nostalgia en la industria del entretenimiento ha sido una tendencia creativa en constante evolución dentro la cultura pop que sigue siendo relevante en la actualidad. Referenciar textos, historias e imágenes de décadas pasadas en nuevos contextos nos ha permitido traer el pasado al presente a manera de ejercicio de reflexión e introspección. Este recurso no sólo se ha utilizado de forma obsesiva, sino también respetuosa, honrando sus obras culturales originales y el sentido de creación que evocan.

Así es como tornar la vista hacia el pasado no es sólo un elemento decorativo, sino emocional que estremece al espectador con su significado semántico. Pero también para otro sector puede servir como un escape de la realidad, pues el pasado es idílico y nos da certeza, mientras que el presente puede ser abrumador y el futuro inquietante. La nostalgia por la juventud es la más poderosa de todas, ya que las primeras grandes experiencias dejan una huella gigantesca en la psique, permitiéndonos conectar emocionalmente con el público.

En el artículo El pasado impregna el presente: la nostalgia en cine, música y publicidad, la autora Júlia Gironés explora el uso de la nostalgia en la cultura pop contemporánea, específicamente en películas y programas de televisión. La autora analiza cómo los creadores utilizan elementos nostálgicos como referencias a los elementos mainstream de los años ochenta y noventa, para atraer a los espectadores y crear una conexión emocional con ellos. También se explora el impacto emocional que la nostalgia puede tener en los espectadores, como una forma de evadir la realidad presente y disociarse temporalmente.

Desde la perspectiva de Walter Benjamin, la mirada nostálgica al pasado puede ser vista como una forma de experimentar la historia de manera fragmentada y no crítica. En su obra Tesis sobre la filosofía de la historia Benjamin argumenta que la historia no es un proceso lineal y progresivo, sino que está compuesta de momentos discontinuos y fragmentados. En este sentido, la obra de Benjamin sobre la teoría de la cultura en la reproductibilidad técnica y la obra de arte ha sido muy influyente en la manera en la que se concibe y valora el arte contemporáneo y la cultura visual.

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Al igual que esta obra veía al cine como un producto masivo políticamente progresista, pues creía firmemente en que este poseía el potencial de llegar a una audiencia más amplia que las artes tradicionales, lo que lo convertiría en una forma de arte más democrática y accesible. También argumentaba que el cine tiene el poder de mostrar la realidad de manera diferente a como se muestra en la vida cotidiana y que puede proporcionar una visión crítica de la sociedad y la cultura.

El libro Was It Yesterday? Nostalgia in Contemporary Film and Television es una colección de ensayos editada por Matthew Leggatt que examina el uso de la nostalgia en la cultura popular contemporánea, específicamente en el cine y la televisión. El libro aborda cómo los creadores utilizan la nostalgia para atraer al público y crear una conexión emocional con ellos a través de referencias a la cultura pop del pasado.

En uno de sus ensayos, Remembering It Well, el académico canadianse de Murray Pomerance apunta que la memoria suele ser puntual, ya que recordamos puntos clave de referencia que sobresalen y permanecen en nuestra mente, pero no necesariamente cada detalle del lugar y del acontecimiento. Podemos recordar la pequeña tetera de metal sobre la mesa, pero no el platillo debajo de ella, ni la cara del servidor que la entregó, ni el color de las baldosas en el piso. La memoria es como un almacén lleno de puntos, fragmentados y dispares, buscando pero nunca encontrando la unidad del pasado.

De tal manera que, cuando decimos "recuerdo", a menudo es una contracción de algo más complicado e incierto. Nunca podemos estar seguros de nuestros recuerdos, ya que el tiempo puede cambiar nuestra percepción y comprensión de los eventos. En las ficciones artísticas que tratan sobre la memoria, a menudo se utiliza un largo período de tiempo para representar la recuperación de recuerdos, como un adulto que se reconcilia con su juventud o un técnico que intenta recuperar una fórmula perdida hace décadas.

La relación entre memoria y nostalgia es estrecha e íntima. La nostalgia, en su esencia, es un sentimiento de añoranza por algo que ya no está presente, pero que recordamos con especial cariño, y que frecuentemente asociada a nuestras facetas más íntimas y vulnerables. Estas memorias pueden ser de cualquier cosa, desde personas y lugares hasta momentos específicos. A su vez, la memoria es la capacidad de recordar eventos, personas, lugares y experiencias pasadas. A menudo, la nostalgia que surge a partir de nuestras memorias más poderosas y emocionales es capaz de evocar sentimientos profundos y positivos. En última instancia, la nostalgia es una manifestación de nuestra conexión emocional con nuestro pasado, una conexión que se basa en nuestras memorias.

La nostalgia es más que una simple tendencia en la cultura pop, es un recurso creativo en constante evolución que trae el pasado al presente. Al hacer referencia con ética y perspectiva social a historias e imágenes de hace décadas, podemos crear una poderosa conexión emocional con nuestra audiencia. Después de todo, la nostalgia es una forma de mirar a la realidad desde otra lente, ofreciéndonos una sensación de certeza y recuerdos idílicos de nuestra juventud. Es una herramienta poderosa que nos permite conectarnos emocionalmente con las audiencias pasadas y actuales. Así que es posible abrazar a la nostalgia y usarla para crear algo singular.

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