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David Cronenberg: los superhéroes son asexuales y el cine es sexo

En entrevista con The Guardian, el cineasta habló de lo que es el cine para él y de lo que viene en su carrera

El director canadiense de 76 años, David Cronenberg, es conocido por cintas en las que expone lo que se ha denominado como horror corporal, el cual explora los miedos humanos ante la transformación física y la infección. Especializado en ensayos fílmicos sobre la psicopatía humana, le otorgó al cine temáticas presididas por la oscuridad y abrió caminos con su estilo a varias generaciones de directores inquietos y prestigiosos. Hoy en día, el cineasta se encuentra en una pausa de la dirección fílmica, sin embargo, tiene ideas en espera de que alguien quiera producirlas, así lo dijo en entrevista con The Guardian.

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Actualmente, Cronenberg se encuentra trabajando como actor en el nuevo thriller de terror de Albert Shin, titulado Disappearance at Clifton Hill. Sobre esto, el cineasta reconoció que le gusta actuar, particularmente cuando esto le permite apoyar a un compañero canadiense que hace un trabajo con el que todo el país se puede sentir orgulloso.

Ayudó que me quisieran, eso es algo importante. Como digo, mi principal atracción como actor es que soy barato y disponible.

El consagrado director mantuvo una conversación animada sobre el cine con The Guardian, en la que explicó que no le gustan las películas de superhéroes porque son completamente asexuales y para él, las cintas se hacen por el sexo.

El director canadiense tiene una interesante carrera dentro del género fantástico, con clásicos como Epidemia - 86%, Telépatas, Mentes Destructoras - 80% y Cuerpos Invadidos - 80%, por mencionar algunas. Sus personajes son criaturas deformadas, física o emocionalmente, que sirven como medio para transmitir al público una idea existencialista trágica y distorsionada de la realidad.

El valor de una carrera de mutaciones, distensiones y orificios antinaturales ha dejado al escritor, director, novelista y actor con una preocupación de por vida. Incluso cuando está haciendo un trabajo por contrato en el otro lado de la cámara, siempre está pensando en términos como este. Aunque no se ha retirado, Cronenberg ha reducido su producción personal en los últimos años. No ha completado una función desde Mapa a las Estrellas de 2014 y ahora se encuentra en pausa, mientras espera una posible adaptación de su novela Consumed y de un guión de una película ‘muy personal’ que ha estado ajustando.

Lo que ocurra primero, lo haré. No importa si estás en Canadá o no, con una película independiente es difícil hacer algo. Cuanto más inusual es una película, más resistencia enfrentarás. Ha sido un proceso largo y difícil, incluso en la era de la transmisión o lo que sea. Estás acumulando posibles inversores, la gente pierde interés, más inversores. Hablas con Canal + o con una emisora, y esperas y esperas.

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Sin embargo, contrario a lo que podría pensarse por sus filmes, el cineasta se encuentra bastante tranquilo en lo que respecta a su futuro y aprovechó para hablar sobre el cine contemporáneo, con lo que reconoció que no le gustan demasiado las cintas de superhéroes porque son ‘completamente asexuales’.

Para mí, las películas son sexo. Las películas se hicieron para el sexo, no hay duda al respecto.

Cronenberg considera que la tensión de erotismo que una vez llamó suya está viva en lanzamientos modernos como Voraz - 90% de Julia Ducournau y Below Her Mouth - 22% de April Mullen. Asimismo, reconoció el talento de Xavier Dolan y Denis Villeneuve, a quienes llamó dignos administradores del cine nacional de Canadá.

Para el reconocido director canadiense está bien si nunca vuelve a hacer una película, no se siente presionado por ello. Sin embargo, también reconoce que si se da la oportunidad, se volverá a obsesionar con sacar algo de calidad, como siempre lo ha hecho.

Si uno de estos proyectos recibe luz verde, volveré a obsesionarme, me lanzaré por completo como siempre. Pero no siento la desesperación por crear que solía sentir cuando era un joven tratando de hacerse un nombre. Quería tener todas mis ideas en la pantalla, y ahora lo tengo. No sé si esta es una forma de pensar budista o zen. Todo lo que sé es que es un buen lugar para estar.

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