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Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos: La importancia de la representación asiática alejada de los estereotipos y cómo se rompen en la película

El pasado de Shang-Chi tiene algunos elementos problemáticos, como el hecho de que Fu Manchú fuera su padre, pero la película es una oportunidad de darle un héroe asiático a las nuevas generaciones

En los últimos años Marvel Studios ha querido demostrar que están comprometidos con crear un universo cinematográfico más diverso, étnicamente hablando, de lo que era en un principio. El mejor y más significativo paso que han dado en esa dirección es sin lugar a dudas Pantera Negra - 90%. Esa película demostró que se podía hacer una gran película de superhéroes con un elenco mayoritariamente afrodescendiente y que eso no le impediría ser un gran éxito de taquilla; por el contrario, eso fue una de las claves de su triunfo. Hay audiencias que se mueren por verse representadas en pantalla y, por supuesto, no van a dudar en ver a las que sí lo hagan. Esa cinta ha permitido que más estudios de Hollywood se animen a hacer lo mismo y explorar historias afrofuturistas.

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Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos - 95% tiene la intención de lograr esto, pero para las comunidades asiáticas de todo el mundo. El dos de septiembre podremos comprobar que han hecho una película que busca generar una representación positiva y reinventar el pasado racialmente problemático del personaje.

Para hablar de cómo esta cinta tiene la intención de alejarse de las representaciones estereotípicas de dichas comunidades, lo primero que se tiene que hacer es hablar del pasado de Shang-Chi. Él es un personaje de una época muy distinta en la que los estereotipos racistas seguían siendo parte del imaginario cultural y en el que la gente, que no fuera parte de las minorías afectadas, no se cuestionaban lo problemático de estar repitiéndolos en toda clase de obras.

Al hablar de estereotipos raciales vinculados con los asiáticos es inevitable hablar del peligro amarillo. ¿Qué es esto se han de estar preguntando? Es una metáfora racista propia del siglo XIX y XX que fue utilizada por los países occidentales para justificar su colonización de Asia. ¿En qué consiste? En pensar que los asiáticos son subhumanos que representan un peligro para la sociedad “civilizada” de occidente. Esto se tradujo en general en estereotipos de estas personas como criminales incapaces de integrarse a las sociedades de esta parte del mundo y en dibujarlos con la piel con un tono amarillo.

Una de las caricaturas raciales más populares del peligro amarillo es Fu Manchú, creado por el escritor Sax Rohmer. Él es la combinación de dos arquetipos diferentes: el científico loco y el genio criminal. El propio autor llegó a admitir que su personaje es “el peligro amarillo encarnado”. Con el paso del tiempo, las personas se dieron cuenta de lo nocivas que eran las caricaturas raciales de este tipo. Hoy en día que te agrade un personaje como Fu Manchú está vinculado con que eres racista. Por ejemplo, en la novela The Secret History (1992), de Donna Tartt hay un personaje llamado Bunny que es asesinado por sus amigos. El narrador justifica esto caracterizándolo como una persona horrible y desagradable. Una de las múltiples maneras de lograr esto es haciendo que el personaje sea fanático de Fu Manchú y de Sax Rohmer.

¿Todo esto que tiene qué ver con Shang-Chi? Como todo fanático de los cómics sabrá, Fu Manchú era originalmente el padre de Shang-Chi. Procesen eso un instante y entenderán porque la película ha puesto nerviosas a las personas de China y otros países de ese continente. De hecho, Kevin Feige tuvo que asegurarle a un crítico de cine chino que Fu Manchú no va a formar parte de la película ni tienen ningún interés de aparezca:

Fu Manchú no es un personaje que poseamos o que queramos poseer. Fue cambiado en los cómics hace muchos muchos años. Nosotros nunca tuvimos la intención de que fuera parte de esta película. Definitivamente Fu Manchú no está en esta película, no es el padre de Shang-Chi y, reitero, no es un personaje de Marvel ni lo ha sido por décadas
.

Lo primero que hay que tomar en cuenta con Shang-Chi es como notó Graeme McMillan de The Hollywood Reporter:

El personaje fue creado menos como un empuje a mayor diversidad y más como un premio de consolación.

¿A qué se refiere con esto? En esa época las películas de artes marciales estaban ganando popularidad en Estados Unidos. En particular hubo un programa que llamó la atención de los editores de Marvel: Kung Fu. Ellos querían adaptarlo a cómic, pero eso no iba a pasar porque el programa es de Warner, dueños de DC. La incapacidad de tener a Kwai Chang Caine los hizo crear a Shang-Chi. En palabras de su cocreador Steve Englehart se les ocurrió como una manera de “hacer la filosofía mística oriental’. Y su nombre fue elegido de una manera poco convencional y que hoy en día puede parecer muy irrespetuosa: “aventando el I Ching y mezclando y uniendo hexagramas”,

Como aún querían adaptar a una propiedad intelectual asiática, el editor en jefe de Marvel en esa época, Roy Thomas , adquirió los derechos de Fu Manchú. Así fue como ese personaje se convirtió en el padre de Shang-Chi y así fue como su historia giró a tratar de alejarse del legado criminal de él.

Algo muy cierto es que el racismo y los estereotipos vinculados con el peligro amarillo en Shang-Chi no están limitados a Fu Manchú.

Como bien se percató Joshua M. Patton de ComicYears:

No obstante, Shang-Chi y el peligro amarillo no necesariamente comienza y termina con Fu Manchú. En los primeros días del cómic, los artistas dibujaban al personaje con un tono de piel muy ‘amarillo’. Esto cambió con el tiempo conforme el arte de los cómics se volvió más realista y buscó alejarse de lugares comunes problemáticos. Algunos piensan que la apropiación occidental de las artes marciales asiáticas, su misticismo y sus mitos es sólo una extensión del saqueo que se llevó a cabo durante el Levantamiento de los bóxers. Por otra parte, hay personas a lo largo de muchas demografías que aprecian a Shang-Chi por muchas razones, particularmente la representación.

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Aunado a eso, tenemos el problema de lo que reveló sobre el rostro del personaje Sean Howe en su libro Marvel Comics: The Untold Story. Ahí dijo que Jim Starlin , cocreador del personaje y de Thanos, entre otros, le hizo un “rostro asiático genérico” en lo que diseñaba cómo se iba a ver en los cómics. El problema es que Stan Lee insistió en que conservaran ese rostro y en general, en que distinguieran a los personajes asiáticos de los blancos utilizando rostros amarillos caricaturesco. Fu Manchú es el mejor ejemplo de eso en el cómic. Como se imaginarán, eso generó una controversia sin fin.

Ya lo señaló Graeme McMillan de The Hollywood Reporter:

Shang-Chi, en esa época, era originalmente el resultado de ideas recicladas, personajes Pulp racistas, las limitaciones tecnológicas del período y mandatos editorial que hicieron que el personaje fuera… menos de lo que pudo ser, quizá.

Marvel perdió los derechos de Fu Manchú en 1983 y para el 2010, Ed Brubaker en Secret Avengers, le dio un nuevo origen a Shang Chi. Ahora su padre ya no es Fu Manchú, es un hechicero inmortal llamado Zheng Zu, quien protegía a China, pero que fue corrompido por su poder y Fu Manchú es uno de los múltiples nombres por los que ha sido conocido. En general, Marvel, como editorial, está en un período en el que ha demostrado que puede tomar a estos personajes problemáticos y convertirlos en verdaderos pilares de representación. Un ejemplo de ello es el cómic Shang-Chi, vol. 1: Brothers and Sisters, de Gene Luen Yang, autor que es conocido por reflexionar sobre la experiencia de ser asiático y americano. En ese cómic reflexiona sobre el hecho de que no se puede fingir que tu familia no existe, tienes que aceptar tu pasado y darle un nuevo sentido. Justo eso es lo que Marvel ha hecho con Shang-Chi en los últimos años.

Como también señaló The Hollywood Reporter:

Una película de Shang-Chi ofrece a Marvel la oportunidad de básicamente reinventar a un personaje y conservar poco más que el nombre y el tema de artes marciales —algo que, irónicamente, le ofrece a Marvel la oportunidad de volverlo a hacer, así como la oportunidad de redimirse después de las acusaciones de apropiación cultural y falta de sensibilidad en lo que respecta a la serie de televisión de Marvel / Netflix Iron Fist. Cretton tiene la oportunidad y, como su trabajo anterior demuestra, la sensibilidad para dejar de lado todo lo que no funciona del pasado de Shang-Chi y, tomando lecciones del tratamiento de Marvel Studios de personajes como Hawkeye, Falcon y Star-Lord, comenzar desde cero.

En otras palabras, Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos - 95% es el vehículo ideal para que Marvel Studios demuestre que puede hacer lo mismo que la editorial; crear personajes asiáticos que no sean estereotipos, sino verdaderos ejemplos de representación positiva. Estamos en un momento en el que eso es más importante que nunca.

Uno de los primeros y más importantes pasos que dio con esto fue la manera en que se ha tratado todo el asunto del padre de Shang-Chi. Ahora él es una versión del Mandarín llamada Wenwu e interpretada por el inigualable Tony Chiu-Wai Leung. Esto los ayudó a matar dos pájaros de un tiro. Por una parte, contribuyó a introducir una versión asiática del Mandarín que pueda satisfacer a los fans y dejar de lado a todo el asunto de Trevor Slattery de Iron Man 3 - 79%. Por otra, así se desvincula a nuestro héroe de Fu Manchú y su pasado racista sin quitarle lo que más ha caracterizado al personaje a lo largo de los años: el hecho de que su historia se centra en su conflicto con su legado paterno y sus intentos por escapar de la sombra de un padre criminal.

Ante todo, la cinta es una oportunidad inigualable de crear modelos heroicos con los que se pueden identificar los niños y niñas asiáticos o de ascendencia de esa región del mundo. Los modelos positivos de ese tipo aún no abundan, lamentablemente. Por lo mismo, es sumamente importante y significativo que una de las franquicias más importantes de Hollywood los haga sentirse vistos en la pantalla grande. Ésa es la mejor manera de romper con los estereotipos, generar personajes diversos que se sientan como personas reales. Ya lo había dicho en el 2019 el director Destin Daniel Cretton en una entrevista para Observer:

Es realmente emocionante para mí ser capaz de llenar una película de ese tipo con un montón de caras asiáticas y ser capaz de ver más lados de estos personajes de los que habíamos visto antes. Al crecer, yo no tenía a un superhéroe que se viera como yo y es realmente emocionante darle a una generación algo que yo no tenía. No podría estar más emocionado.

No nos queda más que invitarlos a ver Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos - 95% durante su estreno para que vean un ejemplo más de cómo se puede hacer bien la representación sin la necesidad de caer en estereotipos ofensivos.

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