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Machismo y manga: meritocracia en los shonen vs joyería, vestidos y resiliencia emocional en los shojo

Los mangas shonen le enseñan a los niños a esforzarse y los shojo le enseñan a las niñas a usar joyas y aguantar los golpes de la vida

Hace unas semanas escribí un artículo titulado “Cómo el anime shonen valida y perpetúa el mito de la meritocracia”. La realidad es que en los shonens modernos se reitera la idea de que esforzarse mucho es todo lo que se necesita para triunfar en la vida, aunque tengas todo en contra. Eso te puede hacer superior a alguien que sea un genio en la misma actividad que tú. Por eso en muchos de ellos, aunque no en todos está muy presenta la siguiente dicotomía: esfuerzo vs. genialidad. Esta se ve representada en el protagonista que representa al esfuerzo y la genialidad se ve en su rival, el cual suele tener todo para derrotar al que no es talentoso. Dicho eso, el esfuerzo se impone al talento natural. Esa dicotomía está en cuatro de los cinco mangas que puse de ejemplo: Naruto y Sasuke en Naruto, Asta y Yuno en Black Clover, Bakugo y Deku en My Hero Academia y Shoyo Hinata y Tobio Kageyama en Haikyu!!

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El asunto es que en los comentarios de la publicación alguien dijo algo que me puso a pensar. Una persona dijo que el equivalente en los mangas shojo son los maho shojo o magical girls y en ellos los personajes no se hacen más fuerte entrenando. La única aclaración que haría ahí es que ese género no está necesariamente atado a esa demografía; existen animes y mangas de ese tipo pensados para un público adulto masculino: los ejemplos clásicos son Magical Girl Lyrical Nanoha y Puella Magi Madoka Magica.

Dicho eso, el que hizo ese comentario tiene razón. La falta de meritocracia en los mangas maho shojo publicados en revistas de demografía shojo es algo real. Es algo en lo que he estado pensado en estos días y he llegado a la conclusión de que es verdad. Además, me encontré con un artículo de hace un par de meses que llega a la misma conclusión. Se llama “ Shonen Anime and the Myth of Meritocracy” (“El anime shonen y el mito de la meritocracia”), de Minyoung Lee. La autora cuenta cómo llegó a esa conclusión. En la pandemia se puso a ver dos animes. El primero fue un shonen clásico: Hunter X Hunter, de Yoshihiro Togashi y el segundo es el magical shojo más famoso de todos: Pretty Soldier Sailor Moon de Naoko Takeuchi , conocido en esta parte del mundo simplemente como Sailor Moon. Ambos ya los había visto en el pasado y ambos le daban un sentido de nostalgia, pero se dio cuenta que algo faltaba y que lo hacía menos reconfortante: la meritocracia. La autora deja claro que eso es un mito y que una de las principales pruebas de que lo es fue la pandemia. La gente con privilegios se pudo hacer millonaria, las personas comunes y corrientes que se esfuerza mucho se quedaron sin empleo y con un futuro que no se ve esperanzador:

Estamos trabajando más duro que nunca, pero no paree que podamos 'matar a nuestro enemigos'. Los planes que teníamos para el año fueron puestos en pausa por un virus que no pudimos controlar ni predecir. El virus no tiene ninguna mala fe hacia nosotros los humanos.

Eso no quita el hecho de que es reconfortante ver un anime que muestra un mundo donde puedes cumplir todos tus sueños esforzándote mucho. Por supuesto, dicho así estamos hablando de escapismo. La autora del artículo dejó de ver Sailor Moon y mejor se puso a ver Naruto, de Masashi Kishimoto . En un tiempo tan oscuro como el actual uno buscas cosas que te han sentir mejor. En sus propias palabras:

Por 20 minutos cada vez, yo podía escapar a esta fantasía de constantemente mejorar tus habilidades que consistentemente resultaba en cada vez mejores resultados. Al final, me di cuenta que no tiene nada de malo escapar por períodos breves de tiempo, especialmente de este caótico, impredecible y decididamente mundo que no es meritocrático.

La duda que uno puede tener es: ¿con qué suple Sailor Moon y otros maho shojos a la meritocracía? La respuesta es joyería, vestidos hermosos y resiliencia emocional. Es cierto, sí lo pensamos:

Nunca vemos a las protagonistas de la historia entrenando para volver más fuertes, en su lugar, a las niñas les dan más accesorios para ayudar a mejorar su potencia, ropa más bonita y una fuerza de voluntad más fuerte para derrotar al mal

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La fuerza de voluntad parece un común denominador. Ambas cosas se pueden traducir en tener la fuerza mental para no rendirse nunca y derrotar a las fuerzas del mal. La cosa es que en los animes shojos esto se traduce en “desarrollar la fuerza interna para aguantar los golpes del mundo que quizá nos trata injustamente”.

En otras palabras, el mensaje es que teniendo la fuerza interna para aguantar las cosas horribles que te haga el mundo por ser mujer y teniendo accesorios que te hagan ver hermosa vas a poder derrotar todo lo que se ponga en tu camino. Si lo pensamos así es un mensaje algo machista sobre todo si contrastamos con los shonens en los que se dice que lo que importa no es tu apariencia, no importa si eres chaparro (Asta) o caes mal (Asta y Naruto) lo que importa es que te esfuerces y entrenes al máximo para cumplir tus metas y suplir tus carencias.

¿Por qué se dan mensajes tan diferentes? La respuesta como suele ser en estos casos es el machismo. Aquí hay que recordar una cosa. Shojo y shonen no son géneros. Son demografías. El shojo está hecho pensando en un público infantil femenino y el shonen en uno infantil masculino. Ambas cosas, como bien se apuntó en el manga metaficcional Bakuman, en el fondo son moralinas. Lo hacen los editores y los autores de este tipo de mangas es mostrar los valores que la infancia debe tener. Por supuesto, no son los mismos para niños que para niñas. Hay algunos en común. Por ejemplo, el valor de la amistad y la camaradería, pero a los niños se les educa para no rendirse y a las niños el valor de aguantar las cosas horribles que el mundo les ponga enfrente. Esto también es notorio en las diferencias temáticas. Aunque hoy shonens donde el romance es importante. Ése suele ser el tema central de la gran mayoría de shojos, independientemente de su género. Por eso está en el centro de Candy Candy y Nadja of Tomorrow, pero también de Sakura Card Captors y Sailor Moon.

El asunto es que en la vida real. Hombres y mujeres consumen ambos tipos de mangas, pero revisitándolos con más conciencia se vuelve muy obvio el mensaje que se les da a unos y a otros. Es la razón por la que la autora ya no pudo seguir viendo Sailor Moon:

Esta es la razón por la que Hunter x Hunter es tan reconfortante y por qué me negué a dejar ese mundo para confrontar mi realidad. El mundo en el que viven Gon y sus amigos es uno de meritocracia estricta, en el cual tu trabajo duro te va a garantizar un grandioso porvenir y tu vida no va a ser más que un camino hacia la cima. Esta es la razón por la que no enganché tanto con Sailor Moon, dado que ya estaba cansada de desarrollar resiliencia emocional, cansada de aceptar mi destino.

Es la verdad. Cuando puedes elegir y lo que quieres es sentirme mejor y escapar de un mundo horrible y con falta de empleos, uno siempre va a elegir la opción que te da esperanza y te hace pensar que todo puede estar mejor si te esfuerza, que la opción que te dice que te resignes a tu destino. El asunto es que, y no tengo que decirlo porque las mujeres lo saben bien, es que ellas no tienen que resignarse al puesto que les ha asignado el patriarcado. Lo que queda es luchar. Las mujeres también merecen historias que les digan que esforzándose pueden cumplir sus sueños. Merecen un mundo que las eduque para triunfar y no un mundo que quiera que se resignen a la voluntad de los hombres.

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