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RESEÑA: La mala noche | Un thriller urgente acerca de la trata de blancas | Tomatazos

Una mirada íntima, profunda e inquietante acerca de la esclavitud moderna.

La trata de personas continúa siendo una de las problemáticas sociales más urgentes de atender, ya que los porcentajes de este delito siguen en ascenso en Latinoamérica y en cada rincón del mundo. Con el fin de que puedan tomarse acciones al respecto y como herramienta de transformación social, el cine se ha encargado de denunciar estas situaciones a través de historias desgarradoras, pero necesarias. Grandes directores han abordado el tema de la prostitución en su filmografía, como por ejemplo, Jean-Luc Godard con Vivir su Vida - 100% y Luis Buñuel con Bella de Día - 95%. En 2016, el director mexicano David Pablos (El baile de los 41 - 95%), presentó Las Elegidas - 85% en el Festival de Cannes, este filme realmente aborda con crudeza y realismo el tema.

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Quien también es consiente del poder de denuncia que tiene el cine y sus imágenes, es la directora y guionista ecuatoriana, Gabriela Calvache, quien ha enfocado su filmografía a tratar temas sociales y controversiales, así como problemáticas que afectan a su país y al resto del mundo. Por lo tanto, no resulta para nada extraño ni como un intento de cumplir con una agenda social, que una cineasta como ella tan preocupada por su contexto, aborde el tema de la trata de blancas en su ópera prima [entity_embed style="link-tomatometro" id_entity="549752"][Pelicula], La mala noche[/entity_embed]. Este filme nos deja claro que en Ecuador, la esclavitud sexual afecta principalmente a niñas y mujeres alrededor de los 13 años, así mismo, la cinta remarca que ciertas situaciones económicas, familiares y sociales las vuelven más vulnerables para ser identificadas y reclutadas por los traficantes. Hoy más que nunca, las cifras son alarmantes, este tipo de esclavitud moderna afecta alrededor de 21 millones de personas en el mundo.

La mala noche se centra en el personaje de Danna, una mujer que se ve forzada a ejercer como trabajadora sexual para poder sustentar los gastos médicos de su hija, quien por seguridad de la niña vive alejada de su madre. Danna tiene cierta ‘libertad’ condicional por parte de su jefe para trabajar por su cuenta y vivir en otra casa, siempre y cuando le reporte periódicamente la mayor parte del dinero que gana, no obstante, Danna desarrolla una codependencia a ciertos analgésicos en los que gasta su sueldo, lo que provoca la irá de su jefe y se pone en juego la vida de ella y la de su hija. Cierto día, esta mujer encuentra un cliente de buen corazón y ve en él una posibilidad de cambiar su situación, pero finalmente se da cuenta que solo su valentía y su poder de decisión son sus habilidades más efectivas en el camino hacia la libertad.

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Desde el guion escrito también por Calvache, es notable que la realizadora se propuso construir una cinta arriesgada y valiente, pues la prostitución no es un tema que resulta sencillo de abordar, mucho menos cuando se trata de una ficción que se inspira en la realidad, sin embargo, la escritura de Calvache es inteligente y efectiva en todos sus aspectos. La trama se desarrolla sin dificultades entre el drama y thriller. Utiliza una estructura de tres actos muy bien definidos, con los cuales consigue mantener nuestra atención de principio a fin. Los personajes son tridimensionales, en especial Danna, quien está diseñada a partir de emociones completamente universales con las que la mayoría de los espectadores podrían identificarse. Los diálogos son sutiles e ingeniosos, logran que la trama avance en el conflicto y nunca frenan la atmósfera de suspenso.

La mala noche cuenta con pocos personajes, pero todos los actores que aparecen en esta producción consiguen entregar sólidas interpretaciones. Destaco el notable trabajo que hacen sus dos protagonistas, Noëlle Schönwald y Cristian Mercado por sus actuaciones matizadas que transmiten emociones con un potente nivel de intimidad. Los ojos de Schönwald se vuelven una ventana a la psique de su personaje que se hunde en el dolor y la impotencia de su realidad. Por su parte, Mercado logra con su interpretación que conectemos con la desolación que siente Julián.

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A nivel técnico La mala noche está muy bien lograda, durante el primer acto, la mayor parte del tiempo la cámara se mantiene estática, durante este lapso se recurre en su mayoría a tomas fijas, pero la directora siempre coloca el lente desde un punto de vista estratégico y a pesar de la falta de movimiento en las primeras secuencias, los personajes que se encuentran al frente se muestran todo el tiempo en acción. A partir del segundo acto, la cámara comienza a inquietarse de la misma forma en que lo hacen sus personajes, los encuadres se vuelven más íntimos y las imágenes aceleran el pulso en conjunto con el montaje que tiene un ritmo muy ágil. La mala noche es el tipo de película que nos recuerda la importancia del sonido en el cine y más cuando se trata de un thriller, aquí el sonido juega un papel clave en varias escenas. El relato también se apoya en el uso de música original y un diseño sonoro que suma mayor intriga a la narración.

El diseño de producción es de un estilo minimalista, pero aun así se nota que está bien pensado y fue muy cuidado en el rodaje. Hay una acertada elección de locaciones: edificios derrumbados, paredes resquebrajadas y restos de escombros que son el resultado de un reciente terremoto, pero aquí representan al sistema agrietado y a los gobiernos corrompidos que deciden ignorar el nivel de magnitud de esta problemática. Algunas escenas que se desarrollan en una zona costera, con olas salvajes que están a la misma altura de la brutalidad del tráfico de personas, que al igual que el mar, estos criminales son capaces de arrastrar y desaparecer a mujeres y niños inocentes.

En conclusión, La mala noche, es mucho más que una propuesta intrigante y entretenida, en mi opinión, es una película muy necesaria y urgente. El resultado final no empata con su título, ya que por el contrario, es una muy buena producción, con un tema complicado, pero filmado desde un valioso punto de vista femenino, la directora y guionista nunca juzga a su personaje. Es una historia que desafortunadamente se repite a diario en la realidad, por eso es importante la visibilidad de este y otros filmes que abordan el mismo conflicto.

La mala noche fue la película que Ecuador eligió para representar al país en los Premios Óscar y los Premios Goya 2020. Actualmente la cinta se exhibe en la Cineteca Nacional.

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