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RESEÑA: El Acusado y el Espía | Cuando el autor sí afecta la obra

La calidad del filme no se puede negar, lo que puede ponerse en duda es cómo separar al artista de su arte cuando él mismo insiste en ponerse en un papel que no le corresponde

¿Cómo separar el arte del artista?, para muchos esto debería ser posible al analizar únicamente la obra de un autor, sin que el pasado o la vida de este intervenga, sin embargo, no siempre es posible, pues parte de lo que hacemos tiene que ver con lo que hemos vivido y lo que somos. Este es el dilema al que seguramente muchos críticos se han enfrentado al momento de opinar sobre El Acusado y el Espía - 85%, la más reciente producción del controvertido y reconocido cineasta Roman Polanski.

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El Acusado y el Espía cuenta la historia del capitán francés Alfred Dreyfus, un joven oficial judío que en 1894 es acusado de traición por espiar para Alemania y es condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Entre los testigos que hicieron posible esta humillación se encuentra el coronel Georges Picquart, encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía.

Sin embargo, cuando Picquart se entera de que se siguen pasando secretos militares a los alemanes y descubre que usaron pruebas falsas para condenar a Dreyfus, se adentrará en un peligroso laberinto de mentiras y corrupción, arriesgando su vida y su carrera, por más de una década, para exponer la verdad y hacer justicia.

La historia de la película de Polanski (Barrio Chino - 98%, Macbeth - 80%, Repulsión - 100%, El Pianista - 96%, Tess - 85%) es interesante y siempre es de reconocer que alguien decida traer de nueva cuenta a la conversación los errores que se cometieron en el pasado. No obstante, el problema está cuando el cineasta se victimiza al nivel de Dreyfus, porque entonces sí los ojos de los espectadores ya no están viendo al capitán francés y más bien la cinta se convierte en el vehículo del director para ponerse en un lugar que no le corresponde.

Conviene recordar que el cineasta fue arrestado en 1977 por los cargos de abuso sexual a una niña de 13 años, consumo de drogas, perversión y sodomía, así como por administrar estupefacientes a la menor. Tras negociar un acuerdo con la fiscalía, casi todos los cargos fueron retirados a cambio de que Polanski se declarara culpable de tener relaciones sexuales ilícitas con la joven. De acuerdo con los términos de la sentencia, se le dio permiso para viajar al extranjero.

Desde entonces, es un fugitivo de los Estados Unidos. Como ya se mencionó, el realizador siempre ha sido un personaje controversial y aunque ha demostrado en más de una ocasión su gran talento para la dirección cinematográfica en clásicos como El Bebé de Rosemary - 98%, La danza de los vampiros - 67% y más, en El Acusado y el Espía resulta un poco complicado analizar solamente la película cuando el propio cineasta ha intentado comparar su vida y situación con la de Dreyfus.

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Ahora bien, dicho lo anterior y sin hablar del trabajo de Polanski como director del filme. La historia es interesante por sí misma, sin embargo, tampoco se siente como una gran revelación. Ahora bien, lo que sí es de aplaudirse son las actuaciones principales, pues el desempeño de Jean Dujardin, como Picquart, es uno de los grandes aciertos de la cinta. El actor perfectamente soporta el peso del largometraje sobre sus hombros y le da vida a un personaje con matices que, al final, sin entablar una relación de amistad y ni siquiera mostrar simpatía por Dreyfus lucha por lo que es justo.

Las pocas escenas que tiene Louis Garrel como Dreyfus también son dignas de reconocerse, pues si bien no tiene una gran participación en el filme sí se puede ver una construcción adecuada de su personaje. En general, la película califica como una cinta de intriga política interesante y entretenida que puede abrir los ojos de ciertos espectadores hacia una historia desconocida, la cual es contada por personajes bien construidos y retratados. No obstante, sus dos horas y pico de duración por momentos se sienten cansadas, aunque gracias al desempeño de los actores y a la calidad de la fotografía la atención del público se recupera rápidamente.

La calidad del filme no se puede negar, lo que sí se puede poner en duda es cómo separar al artista de su arte cuando él mismo insiste en ponerse en un papel que no le corresponde, comparando su situación con un caso de injusticia claro. Es así como al menos en El Acusado y el Espía - 85% el autor sí afectó su obra.

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