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Videoteca Tomatazos | Oestelandia (1973)

En 1973 Michael Crichton dirigió una ciencia ficción modesta, pero con un fondo ético en el que no sólo radicó su grandeza, también la inspiración para cintas como Parque Jurásico y Terminator.

Cuando en Parque Jurásico - 93% el personaje de Ian Malcolm bromea con el de John Hammond sobre cómo cuando Disneylandia empezó a tener fallas, los Piratas del Caribe no se comían a los turistas, quizá él mismo se refería a otra película del mismo autor de la novela en la que se inspiró la célebre cinta de Steven Spielberg.

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Estrenada en México en el Cine Diana el 28 de marzo de 1974 bajo el nombre de Oestelandia (Oestelandia), la película que me toca recordar hoy fue escrita y dirigida por Michael Crichton, el mismo autor de la novela que originó uno de los trabajos fílmicos más populares en la carrera de Spielberg. ¿El tema? Un parque de diversiones que falla y que termina resultando un peligro para los visitantes... Sí, me refiero a Oestelandia y también a Parque Jurásico. La cinta original de Crichton es también la fuente de inspiración de la célebre serie de HBO, pero esa es otra historia.

La primera escena de Oestelandia nos coloca frente a un reportaje tipo anuncio de un parque de diversiones llamado Delos. El presentador, con el ánimo de quien vende un producto para ganarse la vida, entrevista a los felices visitantes que dejan uno de los lugares más dichosos del planeta. ¿La idea de Delos? Un sitio con tres mundos temáticos: El Mundo Medieval, el Mundo Romano y el Mundo del Oeste, Oestelandia.

Ahí es cuando conocemos a los dos principales protagonistas de la historia: Peter Martin (Richard Benjamin) y John Blane (nada más y nada menos que un jovensísimo James Brolin). Peter, guiado por un John que nos percatamos ha visitado ya en ocasiones anteriores Delos, disfruta no con poco recelo un lugar que le resulta sacado de un cuento. Oestelandia, el lugar que visitarán, es un auténtico escenario del viejo oeste estadounidense; con matones en las calles, bandidos de banco por la noche y bares llenos de potente alcohol y seductoras prostitutas.

Evocando mi texto anterior sobre La Amenaza de Andrómeda - 67%, cinta basada también en una historia de Crichton, recordarán que al célebre novelista y cineasta le habían bautizado como el padre del tecno-thriller. El género, que se define como una mezcla entre aventura y explicaciones científicas muy específicas, se encuentra muy presente en la base de la historia de Oestelandia. Y es que sería imposible concebir la trama sin una explicación más o menos sólida sobre los robots –únicamente reconocibles por las palmas de sus manos–, quienes complementan la fantasía de los visitantes de estar en el tiempo y espacio que Delos les promete.

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Sin embargo y como es de esperarse, al igual que en Parque Jurásico, el ego de los hombres resulta su perdición cuando su creación se revela en su contra. En una aparente armonía, en un mundo donde todo parece funcionar a la perfección, los robots empiezan a mostrar “deficiencias” que los van volviendo “inmunes” al control humano. Una vez más, evocando al ya citado Ian Malcolm, “la vida encuentra su camino”.

Oestelandia es una cinta de apenas hora y media de duración, si bien modesta en sus intenciones, sí con un fondo ético que terminaría siendo el corazón de la ya mencionada Parque Jurásico.

A notar los aspectos tecnológicos de la misma, ya que al ser la película de 1973 resulta imposible no hermanarla con otra célebre de una década después; podríamos decir de alguna u otra manera que en Oestelandia hay también algunos cimientos de nada más y nada menos que Terminator - 100% de James Cameron: el pistolero mecánico interpretado magistralmente por Yul Brynner, bien podría ser el papá del exterminador interpretado por Arnold Schwarzenegger.

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Sin ser una cinta extraordinaria, Oestelandia es en definitiva un trabajo entretenido que mantiene al espectador atento y con ganas de conocer el final. También, como es costumbre en los trabajos bajo la firma de Michael Crichton, la película provoca una interesante reflexión sobre los temas plasmados en pantalla.

En fin, si llegan a encontrársela, no dejen de ver Oestelandia / Oestelandia, seguro se la pasarán bien. Ah, por cierto, ¿ya les vieron las palmas a sus conocidos? No vaya a ser…

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