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Suspiria ya tiene calificación de la crítica

La Suspiria de Luca Guadagnino continúa dividiendo opiniones: para algunos especialistas, ésta es una pieza sofisticada de terror, erotismo y contexto político que extiende el universo de la original, para otros, es un ejercicio pretencioso de sensacionalismo

La edición 57 de la Mostra de Venecia ha capturado la atención de todos los amantes y especialistas del cine ya sea por su selección oficial en competencia, por sus invitados o por las manifestaciones que toman lugar en la alfombra roja pero, apenas el pasado fin de semana, en el marco de su cuarta y quinta jornada, llegó la polémica a Venecia 2018 con dos de las películas más esperadas: el remake de Suspiria: El Maligno - 55% a cargo de Luca Guadagnino y Al Otro Lado Del Viento - 93%, la obra póstuma e inacabada de Orson Welles. Suspiria es la película que nos ocupa en esta ocasión.

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Los reportes hablaron de abandono de sala, abucheos y muchas caras de horror que preferían taparse los ojos o voltear a otro lado para evitar las sangrientas y virulentas imágenes que incluso coquetean con lo grotesco, sin embargo, también se dijo que hubo una ovación de casi 8 minutos de duración, así como elogios ante una propuesta estética hipnótica de mórbida belleza. Reacciones que han coincidido con las reseñas que los críticos de cine ya han empezado a publicar en los medios que representan y todo indica que la palabra que acompañará a esta suerte de extensión del universo plantado por Dario Argento en 1977 es, polarización.

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Luca Guadagnino ha dividido opiniones con su radical lectura a esta celebración gore de brujería ya que, algo en lo que ha incidido es en que, más que un remake, su cinta busca explorar otros horizontes al colocar temas políticos del año en el que se ambienta (1977) para elaborar una reflexión sobre el peso del pasado en el presente y la importancia de aprender de los momentos históricos que marcaron el devenir social, para ello ha añadido uno de los sucesos que estremeció al mundo en aquellos años setenta: el secuestro del vuelo 1818 de Lufhansa a cargo del grupo Baader Meinhof. La cinta, al igual que Suspiria - 90% de Argento, entreteje la llegada de una joven bailarina estadounidense (Dakota Johnson) a una escuela de danza en Europa, institución que resguarda los espeluznantes aquelarres de brujas.

Todavía son pocas las reseñas que se poseen de la nueva Suspiria, sin embargo, éstas nos dan un panorama sobre dicha división de percepciones. Los especialistas coinciden en que el director italiano ha confeccionado una pieza de exquisita belleza en el rubro estético, atmosférica y elegante en sus intenciones formales, sin duda, la sensibilidad visual y la puesta en escena es algo en lo que el director de Llámame Por Tu Nombre - 97% ha perfeccionado con cada nueva película, el problema parece residir en el argumento y tratamiento del horror.

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Para algunos críticos de cine, la Suspiria de Guadagnino ha decepcionado al no tener una armonía entre su revisión histórica y el delirante relato demoniaco, además la acusan de querer “asustar” con imágenes crudas que solamente quedan como sensacionalismo puro, pero otros han considerado que esta es una revaloración del clásico, un homenaje que extiende a la extravagante original y una visión sofisticada del deseo femenino y los retorcidos vínculos que unen al arte y la perversión. En seguida, compartimos algunas reseñas de Suspiria: El Maligno - 55%.

Owen Gleiberman, de Variety:

En el momento en que se arrastra hasta la última línea, puedes pensar: ‘Bien, ahora sabemos cómo es Suspiria como película de arte. ¿Podemos, por favor, regresar a cuando era solo una pieza de bat-house llamativamente extravagante? ¿basura?’

David Rooney, de Hollywood Reporter:

Guadagnino ha hecho un ambicioso homenaje, pero en realidad no se beneficia de su mirada más intelectual, sino que agota las emociones del horror que revienta el estómago.

Stephanie Zacharek, de TIME Magazine:

Esta nueva Suspiria es suave, espeluznante, aburrida y tonta. No hay nada poético o erótico al respecto.

David Ehrlich, de indieWire:

Suspiria es una película de locura rara y sin trabas, y deja un mensaje escalofriante escrito con dolor y sangre: el futuro será una pesadilla si no podemos asumir la responsabilidad del pasado.

Glenn Kenny, de RogerEbert.com:

Un logro impresionante en el sensacionalismo vacío y conocido que merece ser llamado ‘pretencioso’.

Joshua Rothkopf, de Time Out:

Los fanáticos del horror tradicional no estarán contentos: casi transgresivamente, Guadagnino ha despriorizado los schocks, incluso el miedo. Pero en su lugar, ha bombeado la exótica extrañeza y ha creado una película en la que puede perderse, que es el máximo tributo.

Emily Yoshida, de New York Magazine/Vulture:

Suspiria es una película hermosa, espantosa e intransigente, y si bien trata de hacer muchas cosas, resolver nuestras mentes sobre la brutalidad del pasado y la naturaleza humana no es una de ellas.

Alonso Duralde, de TheWrap:

Los sustos no son aterradores, el subtexto político nunca se conecta con el resto de la película, e incluso el sentido visual generalmente infalible de Guadagnino no es suficiente para sobreponerse a eso.

Robbie Collin, de Telegraph:

Suspiria traza una línea compleja y provocativa que atraviesa la fe, la política, el baile y, sí, la brujería.

Manu Yáñez, de Fotogramas:

Luca Guadagnino entrega una Suspiria politizada y empoderada. (…) Más lograda en su elegante despliegue formal que en su barroca resolución narrativa.

Sergi Sánchez, de La Razón:

¿Por qué da la impresión de que se queda a las puertas de explorar los misterios del deseo femenino, o de indagar en los vínculos entre arte y perversión? ¿Con qué propósito la ha dirigido Guadagnino, más allá de enmendarle la plana al maestro Argento?

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