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El Club de los Insomnes | El minisúper de la amistad nocturna

Sergio Goyri Jr. y Joseduardo Giordano hacen su debut en el largometraje con una comedia dramática sencilla, pero muy revitalizante. Te contamos por qué deberías verla

Rara vez en el cine mexicano ocurre que los directores se atreven a abordar no sólo otros géneros fuera de la tan socorrida comedia romántica que, aunque los resultados no han sido satisfactorios, existe una intensión por buscar otras vertientes como lo tuvimos con la cinta de suspenso De las muertas; y de forma más afortunada en la exploración ancestral de Sueño en Otro Idioma - 91%, la ciencia ficción de La Región Salvaje - 82% o los dramas criminales biográficos de época Los Crímenes de Mar del Norte y La 4ª Compañía - 93%, solo por señalar algunos ejemplos; también existen un interés por parte de los realizadores en apostar por historias cotidianas que incluso trascienden la línea romántica para enfocarse en la chispa que se desencadena cuando los individuos coinciden. El Club de los Insomnes - 67% pertenece al segundo grupo de películas. El debut en el largometraje de la dupla de directores y guionistas Sergio Goyri Jr. y Joseduardo Giordano es una producción que en su sencillez esconde un sinfín de resonancias que nos hablan de las soledades cuya finalidad no es otra que la de tejer un canto a la amistad, atípica incluso para los parámetros de los relatos que giran en torno a la fraternidad.

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Tal como su título lo indica, la película nos adentra en la vida de tres personas que por razones distintas no pueden dormir: Santiago (Leonardo Ortizgris), un oficinista con problemas en su relación; Estela (Alejandra Ambrosi), una veterinaria que acaba de descubrir que está embarazada, y Danny (Cassandra Ciangherotti), una aspirante a fotógrafa que trabaja en un minisúper de 24 horas convertido en su punto de reunión, aunque es cierto que Estela se les une de forma un tanto imprevista. Este pequeño lugar y su extraña clientela es el elegido por los tres individuos para pasar un rato agradable con juegos de mesa, bailes, fotografías y su compañía, algo que en cierta forma los distrae de sus problemas, pero que, inevitablemente, terminaran convirtiéndose en confidentes y apoyo de ellos mismos.

A pesar de que su motivo principal es la soledad y los vacíos existenciales que enfrenta cada personaje -en algunos colocados de forma explícita como la ruptura que sufre Santiago con su mujer o la ausencia del amante y padre de un futuro hijo en el caso de Estela; o sugeridos en el caso de Danny-, El Club de los Insomnes se mantiene fiel a su género madre, la comedia, sin olvidarse de los trazos dramáticos que bordea a los personajes, los mismos que los directores aprovechan para direccionar la trama y moldear el clímax y, por consiguiente, la catarsis de sus conflictos. El humor es negro y cándido, corrosivo a veces y otras relajado ya que tiene la peculiaridad de replicar la personalidad de su tercia protagónica y acoplarse a la situación que presenta.

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Otra de las mayores virtudes de la cinta es que no ambiciona más allá de lo que es y aun así ha creado un argumento envuelto en capas de significación: su sencillez es su mejor carta ya que le bastan pocos elementos como una locación principal, pocas secuencias en exteriores, tres personajes principales y algunos otros incidentales que, combinados con una premisa que se explica de “a” a “b” y una narrativa de tres actos compacta para generar un relato con mucha identidad, cadencioso y emotivo que alude fácilmente a la empatía e identificación del espectador ya que no sólo vemos la historia de amistad trasnochada que se fortalece, también estamos ante una historia muy humana que nos llama a pensar en la inmediatez, la vorágine y la indiferencia en que nos encontramos sumergidos en la vida diaria, principalmente, en las grandes urbes.

Se ha mencionado en líneas anteriores la palabra atípica para referirnos a El Club de los Insomnes, es momento de explicarlo. Como también se señaló, estamos ante una comedia y el primer rasgo que la hace, si bien no diferente, sí la coloca a contracorriente de los cánones a los que estamos acostumbrados, son sus personajes: sombríos, ojerosos y deprimidos, además de que la amistad entre las dos chicas surge de la forma más inusual posible. El minisúper tampoco es el lugar ideal o más “cinematográfico” para este tipo de películas y, si queremos todavía clasificarla como comedia romántica, veremos que existe una “potencial” historia de amor que queda entrecomillada porque ésta está planteada como un pseudoromance que podría o no suceder, pero que en realidad no tiene importancia para esta trama. Es esta autoconciencia de elementos con los que el dúo de directores juega para dejarse llevar por los recovecos del relato, los cuales les han permitido entregar una película bien ejecutada y entretenida.

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En definitiva, El Club de los Insomnes - 67% es un debut emocionante, una de las comedias más revitalizantes que, con seguridad, veremos este año en el cine mexicano y que bien podría definirse como una película sobre la vida, la amistad y los minisúper (si leyendo esto se le vino a la mente Pulp: Una Película sobre la Vida, la Muerte y los Supermercados, el título del documental de la banda británica liderada por Jarvis Cocker, es por mera coincidencia).

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