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Culto o bulto: Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma, de George Lucas

La primera parte de una trilogía que marcaba el retorno de Star Wars a la pantalla grande en 1999

Era 1999, el Internet era joven, ingenuo y de conexión de módem telefónico. No existía Twitter, Mark Zuckerberg aún no inventaba Facebook para tratar de ligarse a sus compañeras de universidad y no había YouTubers que buscaban promocionar cosas con la esperanza de que alguna empresa les pagara por hacer videos. Ese año apareció Matrix - 87% de “lxs hermanxs” Wachowski (ahora Lana Wachowski y Lilly Wachowski) y causó furor en el género de acción y en el campo de los efectos especiales. Ese año, la supuesta alfombra para otro fin del mundo que no ocurrió (cero y van cuantos que no se cumplen), se estrenó la primera película de Star Wars en 16 años. George Lucas regresaba a la silla de director luego de casi dos décadas con un guión de su autoría. Era la oportunidad de miles de fans en todo el mundo de ver por primera vez en la pantalla grande una cinta de Star Wars y las expectativas eran, por supuesto, altísimas.

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A diferencia de esta era en la que existe mercancía de Star Wars para construir una torre hacia la Luna, en la década de los 90 la saturación no era tanta. Luego de relanzar la trilogía original en cines, con escenas adicionales de calidad cuestionable y que en algunos casos cambiaban el sentido de la original (el infame encuentro entre Han Solo y Greedo por ejemplo), Lucas liberó al mundo Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma - 55%. Esta nueva trilogía prometía revelar detalles sobre el origen de Darth Vader y otros sucesos de los cuales sólo se hacían vagas menciones en la trilogía original. Los devotos de la space opera estaban deseosos de ver nuevas y emocionantes aventuras espaciales, una promesa que quedó incumplida en todos sentidos.

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En estos momentos Star Wars: Los Últimos Jedi - 91% se encuentra en la cima de la taquilla mundial, con una gran recaudación y reseñas muy positivas, sin embargo, varios fans están desilusionados. El filme no estuvo a la altura de sus expectativas, no resolvió de forma satisfactoria interrogantes planteadas por la anterior entrega (traducción: no se acopló a las teorías de muchos seguidores) y a varios les quedó un sabor amargo en la boca. Algunos comentarios en redes la nombran “la peor película de la saga” y otros adjetivos que suenan pálidos en comparación con el verdadero desastre que fue La Amenaza Fantasma en su estreno.

El primer episodio de esta nueva trilogía iniciaba no con una emocionante persecución de naves como en una nueva esperanza, sino con una escena de dos caballeros Jedi que llegaban a una sala a tomar té para discutir impuestos y tratados comerciales con otros personajes (¿qué?). Ésta era la primera bandera roja: una cinta de guerreros intergalácticos que empieza con un debate sobre impuestos va directo al desastre. Por supuesto, los caballeros Jedi tienen que desenfundar sus armas porque son atacados de inmediato (¿por qué?), lo que los obligará a huir para advertir a una raza de seres que se avecina un ataque en su contra. Al mismo tiempo, la Reina Amidala (Natalie Portman) lamenta que su (muy opulenta) nación se encuentra a merced de un embargo comercial. Los que atacaron al joven Obi Wan Kenobi (Ewan McGregor) y su maestro Qui Gon Jinn (Liam Neeson) reciben órdenes de un misterioso ser encapuchado. Qui Gon y Obi Wan se toparán con un conejo que habla y enlistarán a un niño esclavo para…

Si todo esto suena masivamente confuso y aburrido es porque lo es; cada punzante minuto de esta cinta es un suplicio, exactamente lo opuesto a lo que una cinta de aventuras espaciales debería ser. No existe un solo personaje en esta historia que sea remotamente interesante: Obi Wan se queja de todo, Qui Gon toma decisiones cuestionables y usa sus trucos con la Fuerza para timar y salirse con la suya. Su insistencia en adiestrar como Jedi a un niño que, según todos los demás, emite perturbadoras señales en la Fuerza es algo que jamás se explica o tiene sentido. En una de las escenas más infames de la cinta, una que fácilmente destruye toda la mitología de la saga, Qui Gon explica al joven Anakin Skywalker (Hayden Christensen) que la fuerza funciona gracias a unos bichos microscópicos llamados “midiclorianos” que existen en el ambiente. George Lucas manda a la basura de un plumazo todo el misticismo de la Fuerza con un vergonzoso diálogo que, en muchos sentidos, parece casi un insulto a los fans. La trama cierra con un duelo de sables luz con un tipo con la cara pintada como de carnaval del cual sabemos poco o nada, un duelo en el que no hay tensión dramática y nada está en juego.

La sección culto o bulto está diseñada para desentrañar si una cinta merece el mote de culto, lejos de su calidad o la falta de la misma. Lucas, por su cuenta, sin la intervención de una sola figura del estudio, realizó una cinta amargamente aburrida y tediosa y atentó contra el legado de su propia creación. Frases y escenas de Star Wars: Episodio IV - Una Nueva Esperanza - 93% han permanecido en la memoria colectiva y han marcado la infancia de muchas generaciones. Star Wars: Episodio I - La Amenaza Fantasma - 55% dejó otro tipo de marca, una traumática, el fantasma de la desilusión y la cruda realidad. Nadie pondrá en duda que George es un director con ideas creativas, pero queda claro que éstas tuvieron que ser formadas con base en los tablazos que le acomodaron otras personas que se atrevieron a cuestionarlo. Específicamente hablamos de su exesposa y editora de la trilogía original, Marcia Lucas, así como Brian De Palma (quien ayudó a reescribir el intro de la primera cinta) y otras figuras que en repetidas ocasiones dijeron a George cuales de sus ideas eran buenas y cuales eran pésimas y no funcionarían.

Aquí es donde la teoría del autor de François Truffaut se cae a pedazos, sólo porque el director sienta que tiene una "visión" no significa que esta sea benigna. Lamentablemente esto se repetiría con Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones - 66% y Star Wars: Episodio III - La Venganza de los Sith - 79%: personajes pobremente desarrollados, situaciones incoherentes y batallas tediosas fueron la fórmula a la que un Lucas postrado en la silla de director se apegó. Muchos culparon a Ja Jar Binks, otros trataron de convencerse de que las demás cintas “no son tan malas”, pero la realidad es que el Episodio I se mantiene como una de las películas más atolondradas e ineptas en la historia de cualquier saga fílmica.

Veredicto: bultazo midicloriano

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