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Blade Runner 2049: top de críticas, reseñas y calificaciones

El veredicto unánime remarca que el canadiense ha sido capaz de liberarse del pesado legado de Scott para firmar una película magistral, no sin defectos, pero que ofrece una auténtica extensión a la obra original

Denis Villeneuve compone con Blade Runner 2049 - 88% su película más cercana y lírica, bucea en las profundidades de la soledad, tanto física como emocional; explora la búsqueda de identidad de un personaje que vislumbra ser más que una máquina, ser real, como Pinocho o el pequeño David de I.A. Inteligencia Artificial - 73%. Su condición de no viviente dicta, por una parte, su imposibilidad de habitar el presente y por tanto de seguir configurando un recuerdo ajeno hacia sí mismo para saber quién es. He ahí el núcleo de Blade Runner 2049 - 88%. Para lograr este propósito, el director canadiense hace suya la ideología presente en Blade Runner - 90%, de Ridley Scott: androides que pelean por su derecho a la vida. Autómatas representados no como villanos, sino entes capaces de amar y sentir cosas tan humanas como la compasión. El filme ha sido recibido con encendidos elogios que destacan que el realizador remarca este axioma y, a la vez, se desmarca, pero su esencia sigue perenne con un retrato de diferentes antihéroes con los rostros de Ryan Gosling, Harrison Ford, Jared Leto, Robin Wright, Ana de Armas, y Sylvia Hoeks. Las comparaciones con la poderosa y obra cumbre del género de Scott no se han hecho esperar, aparecen impresas en cada reseña, solo el tiempo le dará su justo lugar a la secuela de la fundamental película de la década de los años 80, basada en la novela corta de Philip K. Dick .

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El veredicto unánime remarca que el canadiense ha sido capaz de liberarse del pesado legado de Scott para firmar una película magistral, no sin defectos, pero que ofrece una auténtica extensión a la obra original. Rara vez un proyecto sobre segundas partes de un monumento de la ciencia ficción logra salir bien librado. Denis Villeneuve aceptó el desafió de Blade Runner 2049 - 88% y se dio cuenta de que era absurdo tratar de igualar la película Ridley Scott. En entrevistas aparecidas en distintos medios aseguró: “Haga lo que haga, siempre será comparada al original y mis posibilidades de éxito son muy escasas”. Esa lucidez le permitió crear su propio universo y al mismo tiempo ser una extensión de la obra original. Si la decadencia futurista de 2019 era aturdidora, en 2049 es todavía peor. La gente de Los Ángeles sobrevive entre los adelantos tecnológicos, condiciones meteorológicas degradadas, el aumento de la pobreza y el odio declarado de los humanos a los replicantes. Es en este contexto que el blade runner K (Ryan Gosling), un agente modelo y de personalidad taciturna, se embarca en una misión que en su desarrollo le revelará un secreto, oculto durante años, que podría dinamitar los cimientos de una sociedad ya de por sí desolada. A raíz de ello, se aventura a seguir la pista de Deckard (Harrison Ford), su antecesor como cazador de replicantes, desaparecido del mapa desde hace tres décadas. Su peligrosa investigación es de gran interés para Neander Wallace (Jared Leto), el genio científico creador de replicantes.

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Blade Runner 2049 - 88% no es una película de acción, sino un thriller con acentos de ensueño, que se toma su tiempo para ir asentando en el ojo del espectador su escenario y sus personajes, más de una vez, en su construcción y ritmo, la película recuerda a la genial, La mujer que cantaba - 92%. El sello de Villeneuve, su independencia de la película original es remarcable -no hay síndrome de repetición o de guiños al extremo, el realizador de La Llegada - 94%, cuenta una historia sin precedentes de un personaje y su doloroso viaje a la realidad. El tour de force de Denis Villeneuve y su respetado director de fotografía, Roger Deakins , se basa en su reapropiación del universo visual original, que se pensaba inigualable, para magnificarlo. Juegos de sombras de luz, efectos especiales sencillos y elegantes. Blade Runner 2049 nos sumerge en un futuro visualmente convincente (y de desesperación).

El mundo retratado en el filme dibuja de forma inteligente elementos de nuestra sociedad actual -aviones no tripulados, la soledad inducida por las nuevas tecnologías. El elenco, irreprochable, consigue que cada sceuencia sea memorable, desde el más pequeño papel de soporte (Dave Bautista) hasta los actores principales. Mención especial a Ana de Armas, como Joy, la novia de K, y Sylvia Hoeks, como Luv, la vigilante de Neander Wallace, ambos sorprendentes. Si Blade Runner - 90% reposaba en la galería de replicantes rastreados por Deckard, Blade Runner 2049 - 88% debe mucho a estas dos figuras femeninas. Ambos personajes se inscriben en la mitología de Blade Runner: memoria, niñez, filiación, soledad y la importancia de los recuerdos.

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Las críticas aparecidas a lo largo de las dos últimas semanas en las ediciones digitales de los principales periódicos del mundo aseguran que Blade Runner 2049 - 88% es moderna, visualmente magnífica, conmovedora e inteligente, que ofrece, 35 años después de la original, una extensión inesperada del mundo representado por Ridley Scott.

Luis Martinez de El Mundo, concluyó de la película:

Digamos que la nueva versión, secuela o segundo capítulo, como se quiera llamar, es digna hija de su tiempo. Del nuestro. Visionaria por realista, alucinada por transparente. La idea vuelve a ser hacer confluir en un único derroche sensorial (visual, musical y hasta táctil) la más íntima sensación de derrota. Pero, de manera inteligente, lo hace desde el ángulo contrario a su predecesora. Si la original fue un shock catastrofista en unos tiempos financieramente ebrios; ésta es una descarga de elegancia formal, de puesta en escena cerca del sonambulismo en una era, ya se ha dicho, al borde de todas las bancarrotas imaginables.

Peter Travers de Rolling Stone destaca:

Ryan Gosling, Harrison Ford y Denis Villeneuve convierten está secuela en un sólido festín visual que está a la altura de la original. El paso del tiempo nos dirá si alcanza el status de culto de la obra maestra de Ridley Scott.

Alonso Duralde de The Wrap, dice:

Es difícil argumentar en contra de los reinicios de franquicias y las secuelas tardías cuando llega una excepción a la regla tal como Blade Runner 2049. No es una forma de robar dinero de manera cínica ni una repetición paso por paso; esta secuela logra profundizar en las ideas de la primera película.

Rodrigo Perez de The Playlist, concluye:

Estando al timón y en completo comando de esta película con una magia oscura y ambiental, Denis Villeneuve confecciona un thriller noir misterioso que empuja los límites existenciales, y da en el clavo con la esencia del espíritu de Blade Runner.

Stephen Whitty dijo para el Newark Star-Ledger:

En un mundo lleno de replicantes cinematográficos - robustos, brillantes y cuidadosamente hechos para lucir como duplicados de una verdadera película - "Blade Runner 2049" es lo más raro entre las secuelas: algo original.

Brian Tallerico escribió en RogerEbert.com:

Una de las películas de ciencia ficción más filosóficas y desafiantes que se han realizado
.

Yago Garcia de Cinemanía, destaca:

Además de ser un señor muy espabilado y con gran sentido estético, Denis Villeneuve ama profundamente la ciencia-ficción, así que ha procurado responder a esta pregunta, no ya en cada secuencia, sino diríase que en cada plano de Blader Runner 2049. Y eso se nota, vaya que sí. Se nota, para bien, en esos ambientes esculpidos hasta el último detalle y observados primorosamente por un Roger Deakins con el catálogo Pantone en la mano. Se aprecia también, quién lo hubiera dicho, en el flashback emocional de un Harrison Ford recuperando a Rick Deckard, ese personaje al que tanto detestó y que nunca dejó de ser un hijo de perra zarandeado por las circunstancias.

Eric Kohn de indieWire señaló:

El genio de Blade Runner 2049 yace en que realiza preguntas interesantes y las coloca dentro de un universo amenazante que siempre resulta bien visitarlo.

Pablo A. Scholz, de Clarin, dice:

Ambiciosa, profundiza cuestiones que planteaba la original, como la identidad y la inteligencia artificial.

Andy Lea, de Daily Star, resume:

No llega a ser un clásico, pero esta secuela astuta y visualmente asombrosa aún será estudiada detenidamente por los fanáticos en los próximos años. Si este era un cáliz envenenado, Villeneuve lo ha tomado con ambas manos.

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