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Charles Bukowski: su prosa brutal y honesta en el cine

El autor se ha vuelto en un icono de la literatura estadounidense

Son contados los escritores que logran tener una influencia y efecto en tantas generaciones de lectores como lo consiguiera Henry Charles Bukowski. Un hombre que se convirtió en escritor no por lujo u ocio, sino por necesidad, una intensa y voraz necesidad de relatar una sórdida vida, de describir a un mundo frio e indiferente. Bukowski es una figura para todos los que no encajan en el molde de la sociedad, para todo aquel que se ha sentido fuera de lugar en algún punto de su vida, despreciado por la mal llamada “normalidad” de la vida y sus arcaicos rituales. Bukowski supo señalar todas las asperezas de este entorno con una prosa aguda en la que los adornos no tenían cabida, solo la inmediatez de lo que acontecía.

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Bukowski disfrutó las mieles de la fama tarde en su vida, luego de pasar años de empleado en una oficina postal. El alcohol, las mujeres y los pleitos de cantina fueron la constante de un hombre que padeció de un acné crónico en su piel, que sufrió las golpizas de un padre distante y que siempre llevó la contraria de cualquier tipo de reglas sociales. Bukowski fue un anti-héroe por naturaleza y era inevitable que su obra fuera adaptada al cine. Varios ejemplos surgieron, aunque dos resaltan en particular: Barfly (78%) y Factotum.

Barfly fue una cinta producida por Cannon Films, sí, los mismos de las eternas secuelas de Death Wish con Charles Bronson. Bukowski escribió el guión y eventualmente un libro inspirado en sus experiencias con la crema y nata (agrias) de la meca del cine, llamado simplemente Hollywood. La frivolidad y los egos desmedidos de actores y lo impersonal de todo el proceso que implica producir un largometraje fue descrito por el autor con su habitual honestidad punzante. Al parecer Bukowski quedó complacido con la actuación de Mickey Rourke, quien interpreta a una versión muy propia del escritor. Este último eventualmente realizó un cameo en la misma cinta. En algún momento de su novela Bukowski comenta con cierto afecto que, entre todas estas personas que se dicen ser artistas, siempre queda el escritor en el lugar al que pertenece: algún oscuro rincón de un cuarto.

En 2005 aparece Factotum, una adaptación de la segunda novela de Bukowski, con Matt Dillon en el papel del eterno alter ego del escritor: Henry Chinaski. Las mujeres, el alcohol y las apuestas son parte de la trama de esta historia, la cual además incorpora poemas del que en su momento fuera trabajador postal. Las contradicciones de la vida de Chinaski: sus relaciones de amor y odio con el género opuesto, así como su adicción a las apuestas en las carreras (algo que también le causaba sensaciones encontradas) son retratadas de manera fiel en la cinta.

Previo a esta cinta el documental de 2003 Bukowski: Born into This, exploró la vida del nacido en Alemania, con material de archivo y entrevistas. Denunciado a la fecha por muchos como un misógino alcohólico que sólo sabía sentir lástima por sí mismo, la obra de Bukowski continúa en el imaginario colectivo y sin duda será material para otras futuras adaptaciones fílmicas. Mientras existe gente que se siente alienada del mundo que los rodea seguirá viva la prosa de alguien que fue todo lo que quiso ser y que jamás se disculpó por ello. Así como Hunter S. Thompson y otros escritores de la contracultura, Bukowski siempre será imitado, pero jamas igualado. Un brindis en su honor, hoy que cumple años...

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