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Fahrenheit 451 | A unos cuantos grados de brillar

Vimos la nueva película original de HBO basada en la clásica novela de Ray Bradbury y les decimos si vale la pena verla

Difícil tarea es adaptar cualquier novela al cine, pero lo es todavía más cuando se trata de una obra especialmente conocida por su temática y el mundo que construye, pero cierto es también que HBO suele ser garantía de calidad. Fahrenheit 451 de Ramin Bahrani se quedó lejos de arder con la misma gloria que el material original.

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Basada en la novela de 1953 de Ray Bradbury , el filme cuenta la historia de Montag (Michael B. Jordan), un bombero que se dedica a quemar libros y sancionar a aquellos que los conservan. Su fiel apoyo al régimen totalitario que comenzó con la quema se pone en cuestión luego de que conoce a Clarisse (Sofia Boutella), una rebelde por quien conoce el placer de la lectura y a quien termina uniéndose.

Empecemos por decir que la película lo tiene todo para funcionar: un elenco estelar, material original aclamado y un diseño de producción impecable. Lo único que le hizo falta fue aterrizar los temas que la novela explora a través de su atormentado protagonista y pese a la interpretación de B. Jordan, no logra encender la emoción necesaria para brillar.

El principal problema del filme fue confundir adaptación con la modernización de la historia. El filme fuerza en este futuro distópico una crítica a las nuevas tecnologías, que si bien contiene la novela, no logra empalmar con premisa y que termina por dañar la coherencia y el peso de la trama.

Se muestra un mundo altamente computarizado y los rebeldes hacen copias digitales de los libros que poseen, lo que, estrictamente, no explica por qué no pudieran deshacerse ellos mismos de los físicos, si ya tienen un respaldo, antes de que los bomberos los quemen. Especialmente cuando, como aprendemos más adelante, hay una forma de insertar, en su mismo ADN, la información que contienen. El rol del libro, como medio, queda completamente desplazado frente a la informática cuando el papel debería estar en el centro de la historia.

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Otro problema es el ritmo. La tensión dramática depende de la relación entre el Capitán Beatty (Michael Shannon) y Montag, sus escenas, gracias a los actores, son bastante intensas, pero es hasta los últimos minutos de la cinta en los que ese conflicto parece tener consecuencias, antes sólo hay conversaciones entre ellos y con otros personajes que tratan de desarrollar o exponer las discusiones sobre la importancia de los libros, pero que rara vez evocan la emoción necesaria para interesarse en ellas.

Pese al convincente diseño de producción, el mundo distópico que habitan los personajes se parece mucho al de Blade Runner - 90%, otro gran filme basado en otra gran novela de otro gran escritor, y hay un par de elementos narrativos que hacen guiños a 1984 de George Orwell , obra que también recibió su propia adaptación fílmica. Más que un homenaje, los alrededores de esta historia se sienten como algo que ya hemos visto antes.

El carisma de sus protagonistas no es suficiente para sostener el filme. Es el guión el que termina por encender el fósforo necesario para prender en llamas el potencial que el material original ofrece. El fuego de Fahrenheit 451 termina por brillar muy poco y rápidamente se convierte en un puñado de cenizas.

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