Durante décadas el cine estadounidense contruyó una mitología alrededor del ascenso y caída de sus figuras más intensas. Pocos nombres encajan tan bien en ese relato como el de Mickey Rourke, un actor que alguna vez simbolizó una masculinidad vulnerable y peligrosa al mismo tiempo, y que hoy es noticia por razones que nada tienen que ver con un estreno o una alfombra roja
Para muchos fans nostálgicos, Rourke sigue asociado a imágenes imborrables del cine de los años ochenta y a un regreso celebrado por la crítica en el nuevo milenio. Sin embargo, la industria que lo aplaudió también es la misma que con el paso del tiempo fue dejando de ofrecerle papeles estables y proyectos capaces de sostener una carrera larga.
La gloria de Mickey Rourke
Antes de convertirse en sinónimo de excesos y silencios, Mickey Rourke llegó al cine como una presencia imposible de ignorar. Su rostro y su manera casi indómita de habitar los personajes lo colocaron en el radar de directores que buscaban algo distinto a la estrella tradicional de Hollywood.

En La ley de la calle, película de culto dirigida por Francis Ford Coppola y estrenada en 1983, Rourke encarnó una juventud violentada y desencantada. Ese papel abrió la puerta a una racha de trabajos que dieron forma a su estatus como actor esencial de la década.
Otras películas como 9 1/2 Semanas y Barfly lo mostraron como un intérprete que se movía entre el erotismo y el retrato de la autodestrucción. No era un galán convencional, pero su gran atractivo descansaba justo en esa incomodidad que transmitía en pantalla.
A finales del siglo XX, Rourke ya tenía su lugar la cultura cinematográfica, pero la verdad es que su relación con la fama siempre fue tensa. El actor comenzó a distanciarse de Hollywood, desilusionado con los papeles que le ofrecían y con una industria que buscaba moldearlo en algo que no estaba dispuesto a ser.
Mickey Rourke lanza una campaña GoFundMe
La noticia que hoy lo coloca en los titulares está conectada con una situación límite en su vida personal. Rourke lanzó una campaña en GoFundMe con el objetivo de evitar el desalojo de la casa que habita en Los Ángeles, luego de recibir una notificación legal que le exige cubrir una deuda cercana a los 60 mil dólares en renta sin pagar o abandonar la propiedad.
La página de recaudación, ‘Help Mickey Rourke Stay in His Home’, describe al actor como una figura central del cine estadounidense que, pese a su legado, enfrenta dificultades económicas severas:

“Hoy, Mickey enfrenta una situación muy real y urgente: la amenaza de ser desalojado de su hogar. Esta recaudación de fondos se crea con el pleno consentimiento de Mickey para ayudar a cubrir gastos inmediatos relacionados con la vivienda y evitar que eso ocurra. Mickey Rourke es un ícono, pero su trayectoria, por dolorosa que sea, también es profundamente humana. Es la historia de alguien que lo dio todo por su trabajo, asumió riesgos reales y pagó costos reales. La fama no protege contra la adversidad, y el talento no garantiza estabilidad. “
Al momento de escribir estas líneas, la campaña de Mickey Rourke ya tiene casi 15 mil dólares; su objetivo son 100 mil.
La difícil vida de Mickey Rourke
Tras su etapa de mayor éxito, el actor optó por dedicarse al boxeo profesional, una disciplina que siempre le atrajo y que le ofrecía una forma distinta de validación.
Esa incursión tuvo un costo alto. Las lesiones sufridas en el ring lo llevaron a someterse a múltiples cirugías reconstructivas que alteraron de manera drástica su rostro. Con el tiempo, su apariencia se convirtió en tema de burla, un factor que influyó negativamente en las oportunidades laborales que recibió después
A pesar de ello, Rourke logró un regreso notable con El luchador, actuación que le valió una nominación al Óscar y que puede interpretarse como una especie de autobiografía. Más tarde apareció en producciones de gran perfil como Iron Man 2 y Sin City, hecho que le recordó al público que seguía siendo un actor con presencia.
Pero ese impulso no se tradujo en estabilidad. En los últimos años, Rourke ha trabajado principalmente en producciones independientes y proyectos de bajo perfil que no alcanzan la visibilidad ni los ingresos de los grandes estrenos. A sus 73 años, Rourke espera el resultado de su campaña GoFundMe y la resolución de su caso.
Con información de Variety.
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