A más de dos décadas del estreno de ‘Hannibal’, la secuela de ‘El silencio de los inocentes’, Jodie Foster ha explicado con claridad por qué decidió no retomar el papel de Clarice Starling y por qué el director Jonathan Demme tampoco estuvo involucrado en la continuación. Lejos de tratarse de un conflicto contractual o de agenda, la actriz deja claro que la decisión fue creativa y estuvo directamente ligada a su rechazo, y al del propio Demme, hacia la novela de Thomas Harris que dio origen a la secuela.
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En retrospectiva, Foster reconoce que Clarice Starling sigue siendo un personaje central en su trayectoria, pero también uno que decidió proteger. La actriz sostiene que el equilibrio narrativo y moral que definió a ‘El silencio de los inocentes’ no se encontraba en el material que serviría de base para ‘Hannibal’, estrenada en 2001 con Anthony Hopkins retomando el rol de Hannibal Lecter, pero sin el equipo creativo original.

¿Por qué Jodie Foster rechazó volver como Clarice Starling?
Foster explica que la decisión de no participar fue sencilla una vez que conoció el contenido de la novela de Harris. Durante años, tanto ella como Demme esperaron el libro que el autor había prometido escribir tras el éxito de ‘El silencio de los inocentes’. Sin embargo, cuando finalmente lo leyeron, la reacción fue negativa.
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“Fue fácil. Esperamos años por esa novela que Thomas Harris dijo que estaba escribiendo, que probablemente escribió en ocho semanas. Jonathan [Demme] dijo que no, porque no le gustaba el libro. Y por suerte, yo estaba haciendo otra cosa, así que pude decir: ‘¡Ah! No. Estoy filmando otra cosa.’”
Para Foster, no se trataba solo de una cuestión de gusto personal, sino de coherencia con el arco del personaje que había interpretado una década antes.
El libro que rompió el vínculo creativo
Uno de los puntos más problemáticos, según el contexto ofrecido por Foster, fue el tono y las decisiones narrativas de la novela ‘Hannibal’. A diferencia del thriller contenido y psicológico de ‘El silencio de los inocentes’, el libro apostaba por una violencia mucho más explícita y por un desarrollo de personajes que ella consideró poco creíble.
La propia actriz ha señalado en entrevistas recientes que la historia llevaba tanto a Hannibal Lecter como a Clarice Starling por caminos que no le resultaban convincentes. En particular, el giro que planteaba una relación íntima entre ambos personajes fue un elemento decisivo para marcar distancia. Demme, por su parte, compartió esa incomodidad, lo que explica por qué el proyecto avanzó sin ninguno de los dos.
Una secuela sin Clarice… y sin su brújula moral
El resultado fue una película que, aunque exitosa en taquilla, modificó el centro de gravedad de la saga. ‘Hannibal’ colocó definitivamente a Lecter como figura dominante, mientras Clarice pasó a ser interpretada por Julianne Moore, bajo la dirección de Ridley Scott y con un tono mucho más estilizado y provocador.

Para Foster, esa transformación confirma que su decisión fue la correcta. Aunque sigue reflexionando sobre quién sería Clarice décadas después (si permaneció en el FBI o si terminó cuestionando desde dentro esa cultura institucional), también deja claro que no estaba dispuesta a seguir al personaje en una dirección que no reconocía como propia.
Con el paso del tiempo, la actriz ha reforzado la idea de que ‘El silencio de los inocentes’ funciona como una obra cerrada, definida por un equilibrio creativo muy específico. La ausencia de Foster y Demme en ‘Hannibal’ no fue accidental: fue el resultado de una elección consciente para no traicionar aquello que, a su juicio, hizo perdurable a Clarice Starling.
Con información de Variety.
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