‘Eternidad‘ toma un título solemne y lo convierte en un dramedy luminoso, ingenioso y emocionalmente certero. Una película que habla de la muerte sin ponerse grave y del amor sin ponerse cursi.
Una agencia de viajes celestial (sin fila, pero con dilemas eternos)
La premisa es tan simple como brillante: al morir, los personajes llegan a una especie de oficina turística del Más Allá, con folletos, destinos imposibles y agentes que explican, con sonrisa corporativa, que solo hay siete días para elegir dónde pasar la eternidad. Desde ahí, la película deja claro que no viene a seguir el manual. Y se agradece.
Un guion con alma eterna, pero muy divertido.
Dirigida por David Freyne y protagonizada por Elizabeth Olsen, Miles Teller y Callum Turner, la cinta se sostiene en un guion chispeante y luminoso. Aquí cada chiste cae con precisión quirúrgica y cada giro está pensado para hacer reír… y luego doler un poquito más.
Es Retro, teatral y peligrosamente encantadora
La estética antigua, casi de teatro filmado, pudo haber sido un tropiezo monumental. No lo es. Al contrario: se convierte en una declaración de estilo. Lo escénico no limita, enmarca. Y la nostalgia funciona como puente emocional entre recuerdos, despedidas y decisiones imposibles.

El triángulo amoroso que nadie pidió… pero todos necesitábamos
El corazón de la historia late cuando una mujer muere, rejuvenece y se reencuentra en el cielo con el amor de su juventud, mientras su esposo de sesenta años la espera. La pregunta que detona todo es tan incómoda como universal: ¿eliges al amor que perdiste o a la vida que sí construiste?
Ríes, lloras y luego piensas en tus decisiones amorosas a las 3 a.m.
“Eternidad” navega con soltura entre la comedia y el drama, sin manipular al espectador. Su final conmueve y permanece, recordándonos que incluso la muerte, en su versión más burocrática, puede tener ironía, belleza y corazón.
Veredicto Tomatazos (sin escalas ni escalofríos)95/100
Porque se atreve, se burla con inteligencia y confirma que quizá la eternidad no es un lugar, sino una elección emocional. La recomiendo para esta epoca queridos tomatinos.