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RESEÑA | Muerte al verano: El retrato de una juventud efímera

La ópera prima de Sebastián Padilla se presentó en el 17° Festival Internacional de Cine de Morelia y ahora se estrena en salas comerciales.

“La adolescencia es como un segundo parto. En el primero nace un niño y en el segundo, un hombre o una mujer. Y siempre es doloroso”, de esta manera describía François Truffaut a una etapa fundamental en el desarrollo del ser humano, pero tan complicada a nivel psicológico y social. Truffaut, principal iniciador de la Nouvelle Vague y de obras maestras como Los 400 Golpes - 100% y Jules y Jim - 97% , también fue uno de los pioneros del género coming of age en el séptimo arte, un género que recientemente se ha explorado con mayores aciertos y amplia variedad en las producciones del cine mexicano.

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Títulos como Somos Mari Pepa - 89% de Samuel Kishi, Güeros - 94% de Alonso Ruizpalacios, Esto no es Berlín - 95% de Hari Sama, Club Sándwich de Fernando Eimbcke, Sopladora de Hojas - 100% de Alejandro Iglesias y Todo en juego de Alfredo Marron, reflejan la diversidad cinematográfica con la que se pueden abordar los esquemas juveniles en nuestro país. Ahora se agrega a esta lista, Muerte al verano - 89%, una película dirigida por Sebastian Padilla Padilla, protagonizada por Yojath Okamoto, Ana Valeria Becerril, Joshua Okamoto y Diego Lavalle.

El guion de Muerte al verano - 89% fue escrito por Alexandro Aldrete y la trama se centra en el personaje de Dante, un joven que vive en la Ciudad de Monterrey con su madre, una apasionada vendedora de zapatos y su hermano mayor, quien se encuentra en estado de coma. Dante escapa de su realidad escuchando música o patinando junto a sus mejores amigos con quienes tiene una banda de Death Metal. Cuando se anuncia un concurso para convertirse en los próximos teloneros de una importante banda de metal, el grupo de amigos se prepara para ganar, pero las cosas se complican con la llegada de Lucy, la cuñada de Dante, una joven que enfrenta un grave conflicto en su hogar. Este grupo de chicos se descubren a sí mismos entre acordes, cadáveres, patinetas, sueños y aventuras.

El guion de la cinta se siente fresco al abordar su temática adolescente desde un punto de vista realista y alejado de las convicciones del género. Muerte al verano - 89% es una obra acerca del despertar: el despertar romántico en la juventud, el despertar sexual que provocan las hormonas, el despertar de conciencia entre un panorama donde en las calles corre la sangre de la violencia, el despertar de la fantasía a la realidad mientras se deja de ser niño pero todavía falta tiempo para llegar a ser adulto. Esta historia presenta el arco dramático de sus personajes en constante evolución, en una etapa de autodescubrimiento que los lleva a reconocer el valor de la amistad, la familia y el poder de la música en sus vidas.

El filme cuenta con un reparto sólido y cada actor logra un desempeño bastante notable de su personaje. Yojath Okamoto ofrece una interpretación matizada con un personaje que alterna momentos de rabia y vulnerabilidad. Ana Valeria Becerril, a quien nos podemos referir como una de las mejores actrices de su generación, nos demuestra su talento para lograr una actuación natural, fresca y llena de energía. La química de estos dos protagonistas resalta en la pantalla. A pesar de que se trata del primer largometraje del director, durante varios momentos puede llegar a sentirse que el proyecto fue dirigido por alguien que cuenta con una amplía filmografía. Las decisiones narrativas y el estilo cinematográfico de la cinta, posicionan a Padilla como uno de los talentos jóvenes más prometedores y a quien vale la pena seguirle el paso en su carrera.

El diseño de producción incluye elementos de la década de los años 90, que consigue evocar una atmósfera capaz de provocar que las audiencias que vivieron su adolescencia en aquel tiempo, revivan momentos llenos de nostalgia. La paleta de color resalta con sus tonos grises la desesperanza y la incertidumbre de una ciudad que ha sido azotada por el crimen organizado, pero se sobreponen elementos de color verde y naranja que representan el crecimiento, la energía y la euforia de la juventud. La dirección de arte logra una identidad única y muy original para todo el filme. Es notable la atención a los pequeños detalles visuales que tienen gran peso en la historia.

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La factura técnica de la cinta es impecable con una cinefotografía que se destaca con todo tipo de planos y movimientos que logran adentrarnos en el contexto que viven los personajes. Las imágenes están respaldadas por un buen diseño sonoro y un soundtrack que provoca un ambiente electrizante, mención especial para la secuencia en la que suena 'Muriendo lento' y se activa la nostalgia noventera. El montaje es muy fluido y otorga un ritmo totalmente funcional para la historia.

En conclusión, Muerte al verano - 89% es una cinta que aborda temas importantes como el autodescubrimiento, las primeras veces en la adolescencia, la amistad, la traición y la unión familiar. Una cinta de corta duración, sus 76 minutos pasan volando como la juventud de estos personajes. Vale la pena darle una oportunidad a la película por el talento frente a la cámara y de todo el equipo que se encuentra detrás de ella.

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