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Mulán (1998) y su remake live-action originalmente iban a ser historias de white saviors

El camino original de estas cintas hubiera reforzado estereotipos dañinos, afortunadamente evolucionaron en algo más

Desde que se anunció el camino que Disney seguiría para su nueva versión de Mulan - 83%, dirigida por Niki Caro, los fanáticos de la original animada se preguntaban el origen de estas decisiones y cambios. Algunos esperaban que la historia pudiera servir para presentar a una nueva generación a esta heroína que está muy alejada de las princesas clásicas de la compañía; pero la mayoría se preparó para una gran decepción por la pérdida de ciertos personajes y las canciones que se aprendieron de niños.

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Con muchas dudas y después de varios cambios en su fecha de estreno, la película protagonizada por Yifei Liu, por fin llegó a los espectadores por medio de streaming. Si bien el título estuvo rodeado de controversia por los comentarios de la actriz principal, que provocaron la creación de un movimiento para cancelar la cinta, así como la indecisión sobre el precio para poder comprar la cinta, el resultado hasta ahora parece ser mejor de lo esperado.

La crítica especializada le ha dado en su mayoría buen puntaje, mientras que el público en general la recibió con agrado y aquellos fans de Mulán - 86% que pudieron observarla como algo nuevo y no necesariamente un remake, aceptaron que se trata de un trabajo consistente. Por supuesto, también está el otro extremo, aquellos que simplemente no ven con buenos ojos que los cambios principales hacia la película fueran para contentar al público de China, que en principio parecía un intento por mostrar respeto a su cultura, pero que en realidad se sabe fue para generar ganancias millonarias en un mercado que puede salvar o destruir la taquilla de una de las entregas más esperadas de este año. Por el momento, y a pesar de los buenos números que Mulan ha obtenido en el servicio de streaming, se ha declarado que justo en China no fue para nada bien recibida y que la taquilla, considerando que sí se estrenó en salas comerciales en un intento por explotar la pequeña burbuja causada por la pandemia. Todos estos efectos han generado la pregunta de si valió o no la pena seguir el nuevo concepto en vez de apegarse más al material que ya tenía a un público fijo y leal.

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Lo cierto es que Disney siempre ha tenido un serio problema con la representación de otras culturas. Por supuesto, hace años se perdonaban más fácilmente los errores en el desarrollo de la historia mientras se aplaudía que, al menos, ellos sí mostraran a veces un poco de otros países. Pocahontas - 56%, por ejemplo, ahora es vista como un trabajo menor que minimiza las violentas acciones contra los nativos americanos, y en su intento por dejar a la protagonista como un elemento perfecto la priva de personalidad y borra la historia trágica de su vida, llena de abusos y pérdidas. La película de Mulán - 86%, dirigida por Tony Bancroft y Barry Cook, también ha coleccionado críticas a lo largo de estos años, y es curioso pensar que, de seguir los pasos que se planearon en principio, la historia habría resultado mucho más problemática y ciertamente racista.

Según Slate.com, Mulán, estrenada en 1998, originalmente fue planeada como una cinta que se estrenaría directamente en video y que llevaba por título China Doll. El nombre mismo ya era entonces un problema y ahora sería simplemente inaceptable, pues hace referencia a los estereotipos de las mujeres chinas como muñecas sexuales, así como a otras jóvenes que son altamente sumisas, ingenuas e ignorantes supuestamente porque su origen y cultura así lo demanda. Pero además de eso, la historia trataba sobre una joven que estaba inconforme con su contexto social y familiar y que era “salvada” por el cliché de príncipe encantador europeo que se la llevaba a vivir con él al Primer Mundo.

Es interesante que de esta premisa tan misógina y repetitiva, surgiera entonces la guerrera que se disfrazó de hombre para salvar a su padre, y de paso mantener el honor de su familia. ¿Cómo terminaron alejándose del estereotipo?, pues de la misma manera en que el nuevo live action fue desarrollado. A finales de los noventa, Disney notó que en Asia Oriental se incrementaban los espectadores, público al que debía acceder y agradar para que consumieran su producto y se mantuvieran fieles para futuros títulos. Además, la compañía debía reparar el daño hecho con la nación provocado por la película Kundun - 76%, dirigida por Martin Scorsese, y que cuenta la historia del Dalai Lama. Por la relación política que existe entre el Tíbet y China, la cinta biográfica se tomó como un ataque personal y en su momento provocó que el gobierno negara la entrada a los involucrados y amenazara con prohibir cualquier otro trabajo que fuera producto de Disney.

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Eventualmente, Michael Eisner, CEO de Disney en ese entonces, pronunció una disculpa pública que fue aceptada y que luego permitió los primeros avances de Disneyland en Hong Kong. Aunque la disculpa fue por atentar contra la cultura de China, lo cierto es que se trató de un rescate importante a nivel taquilla y es que la compañía del ratón no podía permitirse perder un mercado tan grande y en constante crecimiento. Para evitar daños futuros, y debido a que la historia de China Doll se estancó en los estudios, se buscó una nueva fuente de inspiración. El escritor infantil Robert D. Souci fue quien propuso que se acercaran al poema “La canción de Fa Mu Lan”.

Aunque la balada tradicional puede sufrir algunos cambios según el lugar en el que se escuche, la historia tiene la misma base: una hija motivada por el amor a su familia, decide disfrazarse de hombre y reemplazar a su padre enfermo para ir a la guerra. Aún con esa información, el primer acercamiento de Disney mantenía como prioridad el romance y no el honor de la familia. En el primer borrador, Mulan escapa a la guerra para evitar un matrimonio arreglado con el personaje de Shang. El tratar de forzar este cliché complicó mucho el desarrollo de la historia y fue la productora Pam Coats la que sugirió mantener la idea original de que la heroína buscaba proteger a su padre.

Raymond Singer , uno de los guionistas originales recuerda que todos los involucrados sabían que estaban creando a una protagonista distinta y querían ser fieles a esa idea:

Mulan era a la vez leal, valiente y honesta. Puedes ver lo diferente que es a otras por su apariencia física y su personalidad.

Es posible que estos cambios justamente fueran causados por las críticas a Pocahontas, una película donde ignoraron elementos indispensables de la historia para fomentar una relación romántica que simplemente no sucedió en primer lugar y que causó fuertes comentarios de parte de los líderes de la comunidad de nativos americanos que, a la fecha, consideran que no se les ha representado con respeto. En cambio, con Mulán se decidió incluso viajar a China para entender mejor su cultura, así como tomar aspectos artísticos y hasta arquitectónicos que pasaron a la cinta animada. El problema ahora era que el primer borrador de la versión live action incluiría justamente un romance con un hombre blanco y correcto que de alguna manera salvaría a la protagonista.

Por allá del 2016 se dieron a conocer los primeros avances para la versión live action de Mulan escritos por Lauren Hynek y Elizabeth Martin . En este borrador, el hombre protagonista sería blanco y en su intento por conquistar a Mulan se uniría a su causa. De inmediato se tuvo que aclarar que sólo era un acercamiento inicial y es claro que el resultado final se desvió muchísimo de eso. De hecho, se buscó de nueva cuenta mantener en orden las relaciones con China, que básicamente es el mercado que hace la diferencia entre ganar millones y miles de millones en taquilla, y se tomaron diversos aspectos de otras adaptaciones del famoso poema. Ya todos sabemos que quitaron a Mushu para evitar las molestias en ese público y las canciones para darle un aire más realista a la historia. Con todos estos elementos puestos e impuestos para favorecer el agrado de Asia Oriental, y con el antecedente monetario de la original, se esperaban perfectos resultados en taquilla.

Aunque la pandemia definitivamente fue un problema para Mulan, lo cierto es que la película fue creada de manera tan específica para su agrado que el resto del mundo la recibió con algo de indiferencia. Por supuesto, es importante resaltar que Disney incluso guardó silencio cuando se buscó boicotear la cinta por los comentarios políticos de la protagonista y porque en parte fue filmada en la provincia de Xinjiang, donde hay más de un millón de musulmanes detenidos ahí por meras cuestiones religiosas. Se mantiene ahora la pregunta de si todo el esfuerzo por agradar a un público en específico valió la pena o no.

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