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Stranger Things 3 | Aterrador y divertido verano con la pandilla de Hawkins

La temporada 3 es un éxito seguro para Netflix, pero no deja de recurrir a la fórmula de anteriores temporadas. Aquí les damos nuestro veredicto.

En el mundo del cine y televisión nada es casualidad, y como si alguien tratara de recordárnoslo nos encontramos en medio de uno de los nuevos episodios de Stranger Things - 76%, dentro del cine del Starcourt Mall, viendo la película Volver Al Futuro - 96%. No solo es una referencia directa a la época en la que transcurre la continuación de la historia que comenzó en 2016 (década de 1980 dentro de la ficción), sino que también es una indicación del estilo de trabajo de los hermanos Duffer con su querida (y archifamosa) creación: la nueva tanda de episodios que llegaron a Netflix siguen el mismo esquema de lo que vimos antes, pero con una que otra alteración; lo mismo que ocurrió con Volver Al Futuro II - 63% y Volver Al Futuro III - 74%.

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Con esto en mente regresamos a Hawkins, Indiana, una ciudad que ahora parece abandonada debido a la novedoso que resulta tener un centro comercial en el pueblo. Como en cada temporada, los chicos están en su día a día cuando el mal se avecina y los lleva a enfrentarse con los pocos medios que tienen contra el monstruo de turno, pero en esta ocasión tenemos una pequeña variante que pone de cabeza todo lo que creímos conocer sobre ella: es junio de 1984 y estamos muy lejos de Hawkins, más exactamente en Rusia, donde los soviéticos se encuentran haciendo de las suyas para abrir el portal que tanto le costó cerrar a Eleven (Millie Bobby Brown) para mantener lejos al Azotamentes (Mind Flayer) dos años atrás. No tenemos idea de por qué lo hacen hasta bien avanzada la temporada, pero es la forma que tienen los creadores de la serie para expandir su universo televisivo y no está de más decir que resulta intrigante.

De ahí pegamos el salto al verano de 1985, con la pandilla reunida y las hormonas haciendo lo suyo cada vez que pueden. No sabemos mucho del experimento de los rusos, pero luego nos damos cuenta que nunca dejaron de intentarlo ya que las anomalías y los monstruos de otra dimensión regresan a azotar al pequeño pueblo que a duras penas conoce su existencia. Allí entra un bastante crecido Will (Noah Schnapp) como la mejor alarma para saber cuándo es que el mal está a la vuelta de la esquina, ya que por desgracia es el más conectado con ese “otro lado”.



Como si se tratara de una película dividida en ocho partes, el primer episodio “Suzie, Do You Copy?” funciona como prólogo para la extensa aventura protagonizada por un grupo de jóvenes que ha cambiado bastante desde aquella última vez que los vimos. La adolescencia y el enorme centro comercial alteran la dinámica del grupo, donde los enredos y distanciamientos están a la orden del día; después de todo ya no son los niños que conocimos y más de uno deja ver que extraña ese tiempo donde lo único que importaba era jugar D&D.

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Eleven y Mike (Finn Wolfhard) están en pleno enamoramiento aunque a Hopper (David Harbour) no le agrade la idea y se vuelva un amargado,. Lucas (Caleb McLaughlin) y Max (Sadie Sink) también están emparejados pero pronto aprendemos que las cosas no funcionan tan bien, mientras que Will siente que no encaja y Dustin (Gaten Matarazzo) regresa de un campamento de ciencias con la noticia de que tiene novia. Por otro lado, Nancy (Natalia Dyer) y Jonathan (Charlie Heaton) trabajan en el periódico local, Steve (Joe Keery) hace lo mismo en Scoops Ahoy, la heladería del Starcourt Mall con la chica nueva de la serie, Robin (Maya Hawke). Billy (Dacre Montgomery) es ahora el chico poseído que el Azotamentes usará para llegar a los demás y vengarse por lo que pasó en la anterior temporada.

Es encomiable que la producción no olvide que sus protagonistas son ahora adolescentes y los trate como tal, y lo es más que esta temporada se centre precisamente en la evolución y desarrollo de cada uno de ellos más que en cualquier otro aspecto. Con la excepción de Hopper que fue el único que involucionó al punto de ser un celópata y personaje de segunda en casi toda la temporada, el resto continúa derrochando ese encanto y química que hizo que se ganaran al público desde aquel éxito de 2016. No han perdido la naturalidad y generan tal empatía que dotan de gran solidez a los nuevos episodios, siendo uno de los mayores aciertos que la producción decida enfocarse en el nuevo entorno y los protagonistas aunque no se encuentre el mismo empeño en el ámbito de lo fantástico.

La apuesta de ir en esta ocasión por el terror al estilo de John Carpenter en La Cosa de Otro Mundo - 80% es, de hecho, una de las mayores novedades en los nuevos episodios. No solo están las criaturas para asustar al pueblo y al espectador sino que su presencia y horrible/espectacular diseño elevan la calidad de la propuesta y nos adentran en un terreno poco explorado en la serie de los Duffer. Si el Demogorgon ya no era de nuestro agrado y los Demodogs tampoco, esta masa viviente peor, pero sí que hará que a más de uno se le pongan los pelos de punta. También se agradece que el terrorífico universo decidiera expandirse alrededor del Mind Flayer y ahora conocemos de qué es verdaderamente capaz, especialmente a la hora de crear un ejército y controlar mentes como si no requiriera de esfuerzo alguno.

Aunque narrativamente no sea lo mejor que haya hecho Stranger Things - 76% en su corta existencia, sí que logra cumplir con la importancia de mantener las distintas tramas en orden sin hacer que ninguna decaiga, para al final desembocar en un gran cierre con una batalla monumental y un monstruo colosal que pone a prueba a la pandilla de Hawkins. La emotividad está algo forzada a pesar de las despedidas, pero nos quedan los (muchos) momentos simpáticos hasta que llegue una próxima temporada, que podría ser la que finalmente concluya esta historia llena de portales a dimensiones paralelas y criaturas sedientas de venganza. El resultado final es redondo pero simplista, como si se tratara de un blockbuster de verano a nivel televisivo, y aunque empieza a ser un poco preocupante el futuro de la serie en el sentido de hasta cuándo más se va a extender ya que la fórmula podría agotarse, lo cierto es que si se mantiene el nivel como en la actualidad está a salvo por un par de años más y los nuevos episodios serán más que bienvenidos.

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