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¿En qué radica la depresión de los juguetes de Toy Story?

Los juguetes de Toy Story han vivido grandes aventuras, pero a menudo los vemos sufrir por sus dueños, ¿de dónde proviene su tristeza? En este artículo lo comentamos

La franquicia de Toy Story es una de esas confiables a las que siempre puedes regresar, sus películas te harán sonreír, llorar, explotar a carcajadas y hacerte reflexionar sobre situaciones que van mucho más allá de un colorida historia de juguetes vivientes. La más reciente entrega lo ha vuelto a hacer, nos regala uno de los conflictos más oscuros vistos en toda la saga y pone como uno de los temas principales la tristeza que puede llegar a sentir un juguete debido a su propósito. ¿De dónde proviene todo eso?

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Toy Story - 100%, lanzada en 1995, nos presentó a Woody, un vaquero de juguete que vive plácidamente siendo el favorito de Andy, su dueño. Pero las cosas cambian cuando en su cumpleaños le regalan a Buzz Lightyear, un muñeco que llega para convertirse en el nuevo predilecto y arruina el vínculo entre Woody y su niño. El vaquero siente que ha perdido su propósito e intenta deshacerse de su contrincante, sin embargo, muy pronto encontrará en él al mejor amigo de todos.

Para Toy Story 2 - 100%, las sensaciones de desapego y vacío regresan a Woody luego de que Andy rompe accidentalmente su brazo y se niega a llevarlo al campamento; otra vez su sentido de pertenencia se ve trastocado, nuevos compañeros le darán la opción de vivir en un museo como pieza de colección y aquello suena como un destino mucho mejor que el olvido de Andy. Por fortuna, sus amigos de toda la vida le indicarán el camino a casa.

En Toy Story 3 - 99% conocemos a Lotso, un oso de peluche que accidentalmente es olvidado por su dueña, sin embargo, él piensa que el abandono fue intencional y vive con el dolor perpetuo de haber sido rechazado. En Sunnyside se convierte en un cruel dictador que disfruta controlando la vida de los juguetes a su alrededor. Por otro lado, los juguetes de Andy deben afrontarse a la dura realidad de que su dueño ha crecido y es momento de dar el siguiente paso.

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Finalmente, en Toy Story 4 - 96% nos encontramos a un Woody que no ha olvidado a Andy por completo y vive aterrorizado ante la perspectiva de perder el cariño de su dueña. Por otro lado, también tenemos el caso de Gabby Gabby, una muñeca antigua que vive ilusionada por obtener el amor de un niño.

En todas y cada una de las películas de Toy Story observamos a varios de los juguetes experimentar crisis, siendo otro de los más destacados el de Jessie, quien realmente sufrió un abandono cruel por parte de su dueña y durante mucho tiempo vivió estresada con el trauma. Las cintas de esta poderosa saga hecha por Pixar desarrollan conceptos que se pueden aplicar con facilidad en nuestras vidas. Así es, muy de vez en cuando no todos lo aceptan pero sin importar nuestros orígenes u otros rasgos que nos definan, los humanos siempre estaremos necesitados de afecto, atención y amor.

El propósito de los juguetes de Toy Story es llevar la felicidad a la vida de los niños, pero también ellos requieren del cariño y los cuidados necesarios para mantenerse con fuerza, eso los define; cuando no ven cumplido su objetivo se ven inmersos en la depresión y la tristeza, ambas provenientes del rechazo. Los humanos nos desarrollamos dentro de esa idea de manera exacta. La simple noción de no ser aceptados por nuestra familia, por nuestro interés amoroso, en el trabajo o con los amigos es simplemente desoladora.

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En Toy Story 4, Pixar va mucho más allá de lo anterior creando a Forky, un juguete que despierta a la vida y que de manera inconsciente sabe que los materiales con los que está hecho no tienen como propósito pasar su vida junto a un niño, por lo tanto, él tampoco. Forky se reivindica en su pertenencia a la basura y siente que no puede aspirar a más simplemente por sus orígenes. Esta crisis de identidad es la más problemática y oscura que ha tocado Toy Story en toda su historia, y es tan común entre los humanos… no sentirse digno es algo que pulula en las mentes de millones y la mayoría sufre con esa idea por el resto de sus vidas, un vacío interno que carcome hasta los últimos filamentos del ser. Por suerte, Forky encuentra algo en sí mismo que le ayuda a aceptar su destino último como juguete y como merecedor del aprecio ajeno.

Pero el arco e Forky no es el eje central de Toy Story 4, sino el conflicto interno de Woody. Tras mucho años, nuestro vaquero favorito se encuentra con Bo Peep, su antigua novia que ahora vive como juguete perdido. Para él la idea de vivir sin un dueño es absolutamente escandalosa, pero ella disfruta de su libertad y lo invita a dejar atrás sus deseos de pertenencia. Después de una larga aventura abundante en situaciones que le brindan la oportunidad de reflexionar sobre su propio sentido, Woody termina abrazando la naturaleza adoptada por Bo y la acompaña hacia un nuevo mundo apartado de las expectativas que lo definieron antes.

Woody no ha dejado atrás la necesidad de afecto, por supuesto que necesita la de Bo Peep, pero ha aprendido a soltar todo aquello que no necesita de él y se abre a una nueva oportunidad para ser él mismo en otro contexto. La maravilla de las crisis identitarias radica de vez en cuando en la ofuscación y las tinieblas, así como en la luz que viene después; se trata de un proceso majestuoso que caracteriza a la condición humana. Las estrellas son más brillantes cuando reina la oscuridad.

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