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Madonna y su relación con el cine

La Reina del Pop ha hecho de todo en el escenario, pero también ha incursionado, en más de una forma, en el séptimo arte

Ser la mujer más famosa del mundo sin aparecer en alguna película es casi impensable, pero en la década de los ochenta, cuando Madonna logró el estrellato con canciones como "Like a Virgin", "Papa Don’t Preach" o "Material Girl", la cantante originaria de Michigan ya estaba planeando su conquista sobre el mundo del cine. Desde sus primeros años en la fama, la polémica artista trató de hacerse su propio camino en la industria y aquí repasamos cómo fue que lo hizo y qué consiguió con ello.

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La relación de Madonna con el cine se puede dividir en cuatro facetas: como fuente de inspiración, como objeto de documental, como actriz y más tarde como directora. En orden cronológico, la primera de ellas sería en sus videos musicales. La cantante siempre intentó escandalizar y promocionar su música a través del ya casi extinto canal MTV y para ello se hizo de controversiales, pero también brillantes videos que muchas veces tomaron inspiración de clásicos del cine de los que ella era fan.

El primero de estos pequeños homenajes fue en el video de Material Girl. En ese clip, Madonna interpretó a una joven actriz de películas y recreó la escena del número
“Diamonds Are a Girl’s Best Friends” de Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias - 98%. Sin perder sus revoltosos rizos dorados, la Reina del Pop se puso un vestido rosa y se dejó perseguir por un grupo de galanes que querían conquistarla con joyas sólo para ser rechazados en favor de un joven humilde. La canción y el video pintaron a la cantante como una cazafortunas y más tarde ella misma diría que odiaba ser llamada “la chica material” y que estaba siendo sarcástica con los tiempos de consumismo estadounidense.

El siguiente homenaje importante, que tuvo lugar en 1989 durante la cima de su popularidad, fue en el video del tema "Express Yourself", himno al empoderamiento femenino que se inspiró en Metrópolis - 99% de Fritz Lang. El clásico de ciencia ficción fue recreado por la intérprete en un cortometraje dirigido por un joven David Fincher. En él, Madonna toma el lugar de María como la inspiración detrás de la revuelta de los obreros y al final se va a la cama con uno. “Las vaginas gobiernan el mundo”, diría la cantante feminista, aunque en ese momento no se identificara como una, del provocador video.

Un par de años más tarde comenzó la siguiente faceta de la relación entre la Reina del Pop y el cine, en la que la artista era objeto de un documental. Para calmar la apabullante cantidad de interés sobre su vida personal, decidió ser el objeto de estudio de un filme que registró su gira Blond Ambition en 1990, la cual fue famosa por un número en el que ella fingía masturbarse y tener un orgasmo. La película se llamó Madonna: Truth or Dare - 80% y en ella la cantante llevó al público al detrás de escenas de su aclamado show, el cual fue acusado por el Vaticano de traer de regreso a Satanás a la Tierra, y les presumió los apasionados besos que entre ellos y con ella se daban sus bailarines abiertamente gays. Sería hasta más de una década después, en 2005, cuando lanzaría otro documental llamado I’m Going To Tell You A Secret que también trata sobre una de sus giras y que retrataba a la nueva Madonna, casada con el cineasta Guy Ritchie y madre de dos pequeños, Lola y Rocco. Pero nos estamos adelantando un poco.

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La faceta como actriz de la cantante comenzó desde 1985, pero no contó con el mismo impacto que sus documentales. En ese año, Madonna protagonizó su primer filme, se trató de Desesperadamente Buscando a Susan, una comedia en la que interpretó a una versión algo exagerada de sí misma en una trama que involucra la confusión entre su personaje y una mujer que es idéntica a ella, personificada por una bellísima y joven Rosanna Arquette. Esta sería una de tres cintas de la cantante en recibir el reconocimiento por parte de la crítica, pero no su último intento como actriz.

En varios filmes Madonna trató de ganarse a los críticos participando en películas de drama y comedia, ninguno de los cuales surtió efecto. Pese a ser una fuerza implacable en el escenario y a trabajar con destacables actores como Warren Beatty en Dick Tracy - 64%, con quien salió, y Sean Penn, con quien se casó, sus habilidades como actriz dejaron mucho que desear en las reseñas. La insistencia de la Reina del Pop por probar su trabajo estuvo lo más cerca de ser exitosa en 1995 cuando se ganó el protagónico en la adaptación de un musical: Evita - 64% de Alan Parker.

En la cinta, que fue nominada a varios premios Óscar (pero que no le consiguió una nominación a Mejor Actriz), Madonna interpretaba a Evita Perón, la política argentina que conquistó Broadway gracias a la interpretación de Patty LuPone y a la música del legendario Andrew Lloyd Webber . Aunque recibió reseñas mixtas, es por mucho el trabajo que más destaca de la carrera actoral de la cantante femenina más exitosa de la historia y el que le valió un Globo de Oro por Mejor Actriz en una Comedia o Musical y una nominación al Óscar por Mejor Canción Original por el tema "You Must Love Me", el cual presentó en la ceremonia de ese año.

Aunque siguió actuando, Madonna dejó en segundo lugar sus intentos por probar ser una actriz verdadera a favor de su carrera musical incluso pese a tener un lugar en filmes como 007: Otro Día Para Morir - 57% de la saga de James Bond y de ser dirigida por su entonces marido, Guy Ritchie, en Swept Away (2002), remake de un clásico de los setenta, que se ganó dos premios Razzie, uno de ellos por su actuación en la cinta.

Pero la relación entre Madonna y el cine no terminó ahí. A mediados de la década pasada, la cantante ganó interés por la dirección. En 2008 por primera vez dirigió una película llamada Filth and Wisdom, un drama sobre un inmigrante ucraniano en Londres que trabaja como maledom para financiar sus sueños de volverse una estrella de rock. El filme fue un fracaso con la crítica, pero una vez más, la ahora directora no se daría por vencida y continuaría intentando.

En 2012, Madonna lanzó su segunda película llamada El Romance del Siglo, un drama histórico sobre la vida de Wallis Simpson y el Rey Eduardo VIII de Inglaterra, quien tuvo que abdicar al trono ya que se le había prohibido casarse con su amada, quien era una estadounidense divorciada. Una vez más la crítica desaprobó su filme, el cual pese a todo llegó a tener un par de nominaciones a los Globos de Oro y se ganó el premio a Mejor Canción Original por el tema Masterpiece, el cual la cantante compuso. De nuevo, las habilidades musicales de Madonna destacaban por encima de su actuación y dirección.

Pese a esto, hablamos de Madonna, cantante, empresaria, modelo, escritora, compositora, filántropa, actriz y directora. Si algo ha probado con su carrera de más de 30 años, es que la Reina del Pop nunca se rinde. A penas hace unos meses, anunció que perseguiría otro proyecto fílmico a dirigir. Esta vez se trataría de una biopic sobre la bailaría de ballet de Sierra Leona Michaela De Prince, la cual se encuentra en desarrollo y llevará por título Taking Flight.

Con más de 300 millones de álbumes vendidos a nivel mundial, Madonna es la artista femenina más exitosa de todos los tiempos y aunque su relación con el cine no ha sido siempre lo que se podría esperar de una mujer que es conocida por ser una perfeccionista, su perseverancia para ser considerada una buena actriz y ahora una buena directora no dan señales de parar. Quien sabe, dicen que la práctica hace al maestro y con los recursos con los que cuenta y su implacable voluntad quizás algún día encuentre lo que hace falta para destacar en otro ramo artístico. Si no es así, siempre tendremos sus 13 álbumes de estudio e incontables videos musicales para disfrutar y reconocer su legado.

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