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Elementos que toda gran película de terror debe de tener

Estos son algunos de los ingredientes que toda gran película de terror debe de tener

El cine de terror siempre está en alta demanda en las carteleras de todo el mundo, la necesidad del público por llenarse de emociones fuertes y por ver historias que vayan de los sobrenatural a lo grotesco es siempre constante. El relato de horror siempre ha tenido un lugar en la historia de todas las culturas y en el cine de este estilo siempre se ubica como el más popular en las salas de cine de varios países, México incluido. Debido al alto número de cintas que se producen de este estilo es común que la cantidad se imponga a la calidad. Junto a la comedia romántica, no hay otros géneros que se canibalizen tanto a si mismos, esto en una constante búsqueda por intentar ofrecer nuevas experiencias espeluznantes al respetable.

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Debido a que las malas películas de horror abundan, es común que los fans y críticos busquen a veces con desesperación algo que rompa con este molde. Se ha vuelto una costumbre que en años recientes aparezca al menos una producción al año que sea considerada como un nuevo "clásico" del género. Específicamente, el cine de horror de corte independiente hecho en Estados Unidos ha logrado tener cintas que han sido alabadas por la crítica, aunque no tanto por los fans. La Bruja - 91% y Está Detrás de Ti - 97% son dos ejemplos claros de esto y recientemente ha tocado el turno a El Legado del Diablo - 96%. Todas estas cintas comparten un lenguaje cinematográfico en común, buscan el drama humano como principal motor de sus narrativas en lugar de enfocarse en brincos y sustos de rutina que se encuentran en otras opciones. En el caso particular de la cinta protagonizada por Toni Collette, la búsqueda por un enfoque más sutil y a la vez con mayor énfasis en las dinámicas entre personajes es sin duda una encomienda loable, aunque esto no necesariamente garantiza una mejor película. La historia de una familia marcada por el legado de un matriarcado lúgubre tiene grandes ambiciones, pero no logra concretarlas de todo al no terminar de fusionar todos los elementos de su historia, sobre todo, al no saber trabajar lo suficiente su aspecto dramático. Sin embargo, esto no ha impedido que la crítica la proclame como la nueva obra maestra del cine de horror y como El Exorcista - 87% de nuestros tiempos.

¿Es valido traer una y otra vez a colación la cinta de William Friedkin para hacer estas comparaciones? ¿Será que el género carece de exponentes fuertes que es necesario recurrir a la misma cinta de hace décadas? El Exorcista es un clásico del horror no solo por los sustos que ofrecía, sino por la calidad del relato, un guión muy bien trabajado que poseía personajes bien definidos, algo que la cinta del director Ari Aster difícilmente posee. Por eso es justo y necesario recordar que elementos debe de tener una buena película de terror para realmente lograr trascender en el género y poder ser algo que si logre permanecer en la memoria del respetable.

Atmósfera

Suena quizás demasiado obvio, pero la creación de una atmósfera inquietante que atrape al espectador es algo esencial para el relato de horror logre un verdadero impacto. La combinación de una banda sonora que cause ansiedad junto a un uso adecuado de la fotografía y dirección son lo que marcan la diferencia entre una cinta con personalidad y una más del montón. Desde una cinta de horror clásica de Universal hasta algo como Suspiria: El Maligno - 55% de Dario Argento, la atmósfera juega un papel fundamental para enfatizar los tonos y matices de lo que se cuenta. En muchos sentidos, la atmósfera es el 90% de lo que va en una cinta de horror, lo que marcará las pautas narrativas a seguir. Ya que hablamos de Suspiria, la cinta es sin duda un ejemplo perfecto de lo importante que es crear un entorno especial en este tipo de películas, algo que se ve bastante difícil que se remake pueda reproducir con igual efectividad.

Personajes

El gran error de la mayoría de las películas de terror es tratar a sus personajes como mera carne de cañón, figuras sin trascendencia alguna que solo está en pantalla para reaccionar al monstruo o aparición en turno. El Exorcista es un clásico precisamente porque todos los personajes que aparecen están bien definidos, son seres humanos con dilemas propios por los cuales sentimos gran empatía. El lazo entre Regan y su madre es pieza clave para involucrar a la audiencia en la trama, el Padre Karras y sus dilemas éticos y existenciales también juegan un papel importante. La cinta construye a estos personajes mucho antes de arrojarlos de lleno al horror que sucederá en la habitación de la joven. Esto por supuesto se aplica a cintas de otros géneros, así que vale la pena recalcarlo: si no nos importa lo que le ocurre a los personajes nada de lo que ocurra en pantalla importará. Por otro lado no importa que tan fantástica pueda ser la situación en la que están involucrados los personajes, si estos se comportan como seres humanos con virtudes y defectos la historia se sentirá real, lo cual nos lleva al siguiente punto...

Hacer que la maldad se sienta real

Ya sean fantasmas, vampiros, zombis o sádicos asesinos seriales, si lo que vemos en pantalla no logra ejercer cierta credibilidad en el espectador las cosas se vienen abajo muy rápido. El horror en particular es un género que fácilmente puede pasar de lo sublime a lo ridículo en un abrir y cerrar de ojos. Un mal maquillaje, una trama en extremo absurda o malas actuaciones pueden tirar por la borda todo el esfuerzo de los realizadores. Los clichés del género muchas veces pueden operar en su contra si no son llevados por el camino correcto. ¿Cuantas veces no ha visto el espectador un auto que no arranca mientras se acerca un asesino, o protagonistas ineptos que entran solos a casas deshabitadas? A estas alturas del género es necesario que el horror sepa mantenerse fresco, que cuente historias que sean plausibles, tanto o más cuando se combina con otros géneros como la comedia o la acción. Debe saber tomar en serio a los seres o entidades que presenta, sea una posesión demoníaca o una criatura de origen desconocido. De igual manera, ya es hora de que más cintas de terror abandonen el cliché de personajes tontos que no saben lo que hacen y empiecen a introducir personajes que pueden adaptarse y resolver problemas en una situación extrema, un gran ejemplo de esto fue la reciente Un Lugar en Silencio - 98%, la cual ponía a una familia a trabajar en equipo para lograr sobrevivir a la amenaza de monstruos con un oído súper desarrollado. Ver a la familia unir esfuerzos era sumamente satisfactorio y mucho más trabajo que los gritos y llantos perpetuos de la familia encabezada por Toni Collette.

Saber mantenerse socialmente relevante

Esto suena un tanto ambiguo, pero por socialmente relevante me refiero a saber abordar contextos políticos y sociales de la actualidad con entereza y sobriedad. Algunos miedos son a prueba del tiempo (el miedo a morir, a estar solos) pero otros temores obedecen a un contexto social especifico de cada era. El horror es siempre una ventana para reflexionar sobre los miedos inmediatos de una sociedad, su temor a aspectos ocultos de sí misma que se niega a aceptar, o bien el miedo a un futuro incierto del cual parten la mayoría de los relatos de corte apocalíptico. Lo que logró hacer a ¡Huye! - 99% tan relevante fue la forma en la que abordo el tema del racismo, al poner a liberales blancos de clase media alta como los villanos en turno. El tema hizo eco en muchos espectadores de Estados Unidos aunque quizás no hizo el mismo ruido con gente de otros países. El horror puede ser universal pero también posee ciertas características especificas de cada cultura, características que generalmente no se traducen bien a la hora de que se realizan remakes de muy dudosa calidad. El horror, así como el drama o incluso la misma comedia romántica, habla sobre la condición humana. Sin importar que tantos avances existan en cuanto a tecnología los humanos nos enamoramos igual que hace siglos, nos peleamos con nuestros padres igual que hace décadas y nos podemos asustar tanto o más que nuestros ancestros que se escondían en cuevas durante una tormenta. El verdadero horror que sepa mantenerse relevante combinará estos miedos antiguos con una mirada a los tiempos que nos han tocado vivir. Será horror que traiga el pasado para entender el presente y mirar al futuro de forma contundente. Historias así definitivamente no abundan, así que los críticos deberían pensarlo dos veces antes de llamar a cualquier película el nuevo Exorcista sin pensar un poco en todo lo ya mencionado.

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