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Carlos Enrique Taboada: hasta la pantalla tenía miedo

A 89 años de su nacimiento, recordamos a este emblemático cineasta que pudo discernir entre el verdadero terror y las películas prefabricadas. Lo que podrían aprender los nuevos creadores audiovisuales de él...

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Carlos Enrique Taboada: hasta la pantalla tenía miedo

A 89 años de su nacimiento, recordamos a este emblemático cineasta que pudo discernir entre el verdadero terror y las películas prefabricadas. Lo que podrían aprender los nuevos creadores audiovisuales de él...

POR Ruben Martínez Pintos -

Un 18 de julio de 1929 nació el director Carlos Enrique Taboada, sin duda una de las figuras indiscutibles del cine de terror en México. Con cintas como Hasta el Viento Tiene Miedo - % y Veneno para las Hadas, el realizador dejó una huella indeleble en la historia del cine nacional.

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Así como otro icono del cine de terror, Lucio Fulci, Taboada originalmente pensaba dedicarse a la medicina, sin embargo dejaría inconclusa la carrera. La antropología se convertiría en su siguiente interés, pero era el cine la profesión en la que el nacido en Santa María la Ribera optaría por elegir como forma de vida.

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Ateo y aficionado al hipnotismo, Taboada realizó cine de terror por convicción propia, a diferencia de otros realizadores del género en México como Chano Urueta, quien haría cine de horror más por encargo que por pasión propia. Aun antes de debutar detrás de la cámara Taboada ya había escrito un puñado de guiones para la industria fílmica nacional: desde Orlak: El Infierno de Frankenstein (1960) hasta El Espejo de la Bruja (1962) dirigida por su colega, el ya mencionado Chano Urueta.

Tres características inherentes del cine de terror de Taboada y que se reflejarían en las cintas dirigidas por él: su predilección por escribir personajes femeninos, su toque de romanticismo gótico y sus posturas anticlericales. Sus cuatro cintas de terror poseen todos estos elementos, aunque es muy probable que Jirón de Niebla también contara con dichas características. Lamentablemente la cinta se encuentra en calidad de desaparecida bajo circunstancias aún difíciles de esclarecer.

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La afinidad de Taboada con las historias de lo sobrenatural no impidió que este desarrollara su cámara en otros estilos y narrativas.La Guerra Santa de 1977, con Jorge Luke en el protagónico, confirmaba una vez más la postura del realizador con respecto a la iglesia católica en nuestro país. Una aguda crítica a ésta en una historia que se desarrollaba durante la infame guerra de los cristeros. Destaca también Rapiña de 1973, con Ignacio López Tarso en el papel de un habitante de una remota comunidad de leñadores que, ante el accidente de un avión en la sierra, verá como su vida da un giro drástico. Un ensayo sobre la avaricia y la ética humana, sin duda una de las cintas más logradas del realizador.

El relato de terror de Taboada, así como sus demás historias, viven y seguirán presentes en la memoria de muchos espectadores. Narraciones a prueba del tiempo, que seguirán como referente en la historia del cine hecho en México.

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