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Las mejores películas de 2016 según los críticos mexicanos

Ernesto Diezmartínez, Alejandro Alemán y otros críticos nos revelan su película favorita del año

Tomatazos es el medio por excelencia donde vive toda la crítica de cine que se publica en México, por ende decidimos invitar a un puñado de críticos aprobados para que nos compartieran - antes de publicar sus listas completas en sus respectivos medios - el título de la cinta que más los cautivó a lo largo del año. Estas fueron las respuestas de seis críticos a la sencilla pregunta: ¿Cuál fue tu película favorita de 2016?

Cabe aclarar que algunos no pudieron elegir sólo una, además de que se consideraron cintas que se vieron en festivales, formato casero o durante su corrida comercial.

Ernesto Diezmartínez de Reforma y Cine Vértigo

La lista la termino a fin de año, pero hoy hay tres finalistas: El Hijo de Saúl - 96%, Aquarius - 97% y La La Land: Una Historia de Amor - 92%. Probablemente quede la primera, por volver a un tema tan difícil de tratar en el cine y encontrar una forma de acercarse a él estética y éticamente laudable.

Alejandro Alemán de El Universal y Filmsteria!

Le di muchas vueltas y no pude decidirlo, así que haré trampa: para mí, el podio al primer lugar de lo mejor que vi en 2016 debe ser compartido entre Voraz - 90% y La La Land: Una Historia de Amor.

A algunos los convoca la sangre, el escándalo, la transgresión, pero en realidad, lo que hace sorprendente a Voraz es el espectáculo de ver cómo su directora (la debutante Julia Ducournau, de apenas 33 años) resuelve con brío, pericia, incluso elegancia, pero sobre todo un fuerte sentido de la imagen, todas las situaciones que el guión le va planteando.

En manos de cualquier otra persona esta película resultaría ridícula, pero Ducornau, junto con su protagónica, la extraordinaria Garance Marillier, inyectan una fuerza inusual para una ópera prima. El control de la directora es propia de un maestro: los encuadres, el ritmo, el manejo de los espacios, la creación de atmósferas que perturban para después provocar risas nerviosas. Una exploración sumamente inteligente sobre la adolescencia, el sexo y la hermandad femenina que termina por celebrar la carnalidad y el cuerpo. Simplemente brillante.

-o-

Con La La Land: Una Historia de Amor, el treintañero Damien Chazelle da un salto cuántico en sus obsesiones cinéfilo-musicales. Si en Whiplash: Música y Obsesión - 94%, su anterior película, mostraba el costo de una obsesión (volverse el mejor baterista de jazz), aquí lleva la reflexión sobre el arte como fin ulterior a niveles de paroxismo.

En la forma, la película es un musical que abreva principalmente de cintas como Los Paraguas de Cherburgo - 98% y Cantando Bajo la Lluvia - 100% pero al final eso es lo de menos: la fuerza optimista propia del género, que va in crescendo a cada número musical estupendamente montado lo mismo mediante un plano secuencia o una cámara anfibia (extraordinaria cinefotógrafo Linus Sandgren), va acompañado, poco a poco, de un flujo en ruta inversa, melancólico, casi ominoso, que terminará por tomar tomar por asalto la cinta hasta llegar a un final devastador, cruel pero congruente, que inevitablemente acribilla a la audiencia.

Llena de gozo ver cuando un director hace la tarea, y Chazelle es un alumno aplicado: es reconocible por todo La La Land: Una Historia de Amor referencias que van desde Woody Allen, Michel Gondry, Paul Thomas Anderson, Charlie Kaufman, y seguro muchas más que se escapan en una sola vista. Una delicia absoluta en una película que no se despegará de la memoria en mucho, mucho tiempo.

Arturo Aguilar de Rolling Stone México

Me iría con La Llegada - 94% que sí logró estrenar en México. La combinación que logra entre ciencia ficción, thriller y drama es en verdad notable. Denis Villeneuve se confirma como uno de los cineastas más destacados de su generación. Y porque en el plano global una película así reivindica al género como una alternativa con forma y fondo y no sólo como mero entretenimiento o como blockbuster de verano.

Aurélie Dupire de Cinegarage

Con La La Land: Una Historia de Amor el joven cineasta Damien Chazelle, también director de la aclamada Whiplash: Música y Obsesión, inscribe su nombre en el templo de los auteurs comerciales, los que llenan las salas de cine sin ahuyentar a la crítica, los que marcan la pauta de los grandes festivales sin espantar al público. Chazelle viene a reconciliar los públicos y los géneros y para ello se lo permite todo: la fantasía, el drama, la comedia, el musical, el chick-flick. Una manufactura intachable, dos actores que brillan (Ryan Gosling y Emma Stone) y un cine a la vez nostálgico y moderno que homenajea tanto como innova convirtieron para mí a La La Land: Una Historia de Amor en el mejor recuerdo de cine del 2016.

Alonso Díaz de la Vega de El Universal

Toni Erdmann - 92%. En un intento por romper las limitaciones de las películas feel-good donde la reunión familiar garantiza la felicidad, en Toni Erdmann la directora Maren Ade alcanza una estética de lo incómodo casi inédita. Los gags, las actuaciones, el sentido del tiempo, se descomponen para crear una película única en su excentricidad y su capacidad para confundir a la audiencia. Reinventar un género es un trabajo de genio; romperlo y volver a juntar las piezas es el triunfo único de Ade.

Arantxa Luna de Nexos y Mi cine, tu cine

Película: Aquarius.

Con un estilo que se preocupa de manera conjunta por el fondo y la forma, Kleber Mendonça Filho presentó esta extraordinaria obra que repasa la batalla de Clara, una mujer que habita los suburbios en Brasil, de conservar sus raíces, su historia. Esta preocupación de Mendonça Filho es, a mi parecer, uno de los grandes temas que invaden el cine en latinoamérica: la preservación de la memoria y que él, a través de la poderosa actuación de Sonia Braga, hace de esta película, un homenaje a la dignidad y a la belleza del día a día en nuestro continente.

Jessica Oliva de Cine Premiere

La La Land: Una Historia de Amor es una perfecta osadía. Considerando el panorama hollywoodense actual y el evangelio cartelero, es un total acto de rebeldía: no está basada en un bestseller, no es una precuela, no es una secuela, no es un remake, ni reinvención, ni adaptación, ni se sostiene sobre algo que ya tenga fans preexistentes. Vaya, incluso dentro de su mismo género es revolucionaria, pues resucita algo casi extinto: el musical tradicional. Es la nostalgia, profundidad y colores de Jacques Demy. Es Fred Astaire y sus pasos de baile. Es el existencialismo de Woody Allen. Es el ensueño glamuroso de los musicales de los 50. Es el amor por el jazz de Chazelle. Es Ryan Gosling y Emma Stone como no los habíamos visto. Es un sueño construido con el pasado, pero, paradójicamente, también es la esperanza del futuro del cine estadounidense.

Julio César Durán de F.I.L.M.E. Magazine

Dulzura Americana - 79% de Andrea Arnold.

El filme vuelve coyuntural sin dejar de ser incisivo en las neurosis que históricamente atormentan a los estadounidenses. Es áspera visualmente y en su tono, pero emotiva y sin realizar juicios logra mostrar el sinsentido de la "joven" nación norteamericana.

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