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5 buenas razones para ver Bloodline

La primera temporada es Certified Fresh con 80% en el Tomatómetro

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5 buenas razones para ver Bloodline

La primera temporada es Certified Fresh con 80% en el Tomatómetro

POR Carlos Báez -

Luego de que en 2013 debutara House of Cards en Netflix la plataforma no tardó mucho en generar otros programas originales igual de atractivos para sus suscriptores. Entre los éxitos que se ha adjudicado la plataforma de streaming son Master of None, Orange is the New Black , Daredevil y Jessica Jones. Sin embargo el año pasado también se estrenó Bloodline, la cual no goza de la misma popularidad que las series anteriores.

Pero eso no es una señal de que la serie sea mala, al contrario, su drama familiar acerca del clan Rayburn es una de las historias más desgarradoras en cuanto en lo que se refiere a lo que es ser parte de una familia y cómo los secretos y mentiras dañan las relaciones entre sus miembros.

Bloodline es ese tesoro infravalorado que habita en el catálogo de Netflix y que merece ser visto por más personas ya que una vez que empiezas te sumergirás en la vida de esta familia dueña de un hotel en los cayos de Florida cuya trama te irá carcomiendo poco a poco y te hará cuestionar en repetidas ocasiones si has sido un buen hijo, padre y hermano.

La segunda temporada de Bloodline se estrena el viernes 27 de mayo a través de Netflix y este es el momento perfecto para que comiences a conocer a los Rayburn desde su primera temporada.

Tiene uno de los mejores elencos de la televisión actual

De entrada el elenco de la serie no tiene nada que pedirle a otros programas, pues lo conforman actores reconocidos como Kyle Chandler, Linda Cardellini, Sissy Spacek, Chloë Sevigny y Ben Mendelsohn (de quien les hablaré más adelante); de hecho Chandler fue nominado a un Emmy por interpretar a John Rayburn.

Pero no es un buen elenco sólo por tener nombres llamativos, lo es al ser uno demasiado balanceado y nada desperdiciado debido a que los directores y escritores aprovechan los diferentes rangos actorales de cada uno de ellos para no sentir a los personajes repetitivos.

Los personajes son complejos

Algo que resulta interesante de Bloodline es lo difícil que resulta mantener tu postura frente a las acciones de ciertos personajes debido a que ellos se comportan como personas reales, es decir, hacen tanto bien como mal y su moral cambia constantemente.

Hay situaciones en las que estarás de acuerdo con las acciones de Danny (Ben Mendelsohn) cuando quiere ser un hombre diferente, pero episodios más tarde te es complicado seguir, por así decirlo, “de su lado” puesto que no estás de acuerdo en la manera en que hace las cosas para conseguir lo que quiere. Eso es algo que sucede con la mayoría de los Rayburn (en especial los hijos), pues al estar viendo al mismo tiempo por sus intereses personales y los de su familia los conflictos entre ambas partes no tardan en aparecer y es ahí cuando nuestra opinión sobre ellos puede dar un giro de 180 grados.

Sus misterios

La fórmula de thriller es lo que mantiene a flote la narrativa de la serie, pues desde un principio la primera temporada te pone en pantalla que John hizo algo de lo que se arrepiente e incluso se cuestiona sus deseos y decisiones. Poco a poco ese misterio se nos va revelando a la vez que se la suman otros que logran concretar la atmósfera de la serie.

Lo mejor de esto es que las respuestas no llegan de manera apresurada, sino que van de la mano con el desarrollo de los personajes por lo que se resolución se vuelve muy orgánica y al estar algunos de estos misterios tan ligados con las situaciones de ciertos personajes se vuelven una parte más de ellos para que la audiencia los siga conociendo.

Es fácil identificarse con los dramas familiares

Una de las grandes diferencia de Bloodline con otras series de Netflix es que no tiene un panorama tan complejo como el del mundo político de House of Cards, la sociología carcelaria de Orange is the New Black, la extensión del MCU de Daredevil y Jessica Jones, etc., sino que toda su fuerza radica en el siginificado de pertenecer a una familia y lo que es ser alienado por aquellas personas que supuestamente deben de quererte.

La desilusión de la figura paterna hacia los hijos, la desconfianza entre hermanos, el guardar secretos y los continuos cuestionamientos sobre si lo que uno hace es lo correcto son cuatro de los temas con los que la serie cuenta su historia. Son ese tipo de situaciones las que hacen de Bloodline un programa tan fácil de relacionar con tu familia pues en algún momento hemos tenido desacuerdos con algún familiar sobre algo que impactará a la familia.

En sí es el drama más realista que Netflix ha producido.

Ben Mendelson

El 2015 sin duda fue uno de los años más importantes para la carrera de Ben Mendelson, pues no sólo tuvo dos buenas películas recibidas por la crítica (Slow West - 93%, Mississippi Grind - 89%), sino que este es prácticamente el que hasta el momento es el mejor papel de su carrera y no hay que olvidar que este año lo veremos en Rogue One: Una Historia de Star Wars.

Danny es la oveja negra de la familia Rayburn, y a sus padres y hermanos les sobran razones para que lo sea, pues ha sido el culpable de haberle hecho pasar penas a su madre, de mentirle en cada oportunidad a sus hermanos y ser la decepción de su padre. Es un personaje que con la persona equivocada podría volverse odioso, pero Mendelsohn con su actuación logra que nos preocupemos y simpaticemos por Danny. Fue por este trabajo que el actor consiguió una nominación a los Globos de Oro y los Emmys.

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Carlos Báez es redactor en Tomatazos, un adicto a la Coca-cola, está obsesionado con Joss Whedon y Martin Scorsese y le gusta coleccionar figuras Funko POP!, síguelo en Twiter. @bcc93

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