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Soy Héroe, la colisión entre la fantasía del apocalipsis zombi y la cruda realidad

Esta película japonesa explora el rebuscado escenario de una plaga de infectados desde otra perspectiva

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Soy Héroe, la colisión entre la fantasía del apocalipsis zombi y la cruda realidad

Esta película japonesa explora el rebuscado escenario de una plaga de infectados desde otra perspectiva

POR Ruben Martínez Pintos -

Este 2017 las salas mexicanas han visto propuestas fílmicas relacionadas al relato de zombis llegar con narrativas que buscaban inyectar nuevas perspectivas a este subgénero del horror, uno que en los últimos años ha visto una saturación considerable. Por un lado estaba la cinta inglesa Melanie: Apocalipsis Zombie - 84%, que tomaba la espora del mundo real que convierte hormigas en zombis y la adaptaba a una plaga que afectaba humanas, algo ya manejado por el juego de video The Last of Us. Despues Estación Zombie: Seúl - 100%, precuela animada de Estación Zombie: Tren a Busan - 95% y que veía el surgimiento de la plaga y cómo ésta se desarrollaba en un contexto social lleno de rencores y división de clases. Cada cinta contaba su historia a su manera y con un enfoque que buscaba resaltar los aspectos humanos ante un supuesto desastre a tan gran escala.

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En este cierre de año llega a las salas de Cinemex Soy Héroe - 96%, basada en el manga I Am a Hero del autor Kengo Hanazawa. Adaptaciones live-action de manga y anime hay por docenas en Japón y realmente son contados los casos en los que la cinta logra fusionar el lenguaje de las viñetas con el lenguaje cinematográfico con resultados satisfactorios. Afortunadamente la cinta del director Shinsuke Sato da en el blanco y demuestra por qué el señor se ha convertido en uno de los realizadores más prominentes en hacer adaptaciones de calidad de historietas japonesas.

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La historia gira en torno a Hideo, un dibujante asistente de mangaka que a sus 35 años no ha hecho nada con su vida. Nuestro protagonista se ve a sí mismo como un personaje secundario en lugar de ser el heroico protagonista que debería ser en su propia vida. Su novia le tiene poco o ningún respeto y en términos generales su existencia está estancada. Sin embargo, las cosas cambiarán cuando un misterioso brote hace que miles se contagien y se comporten como zombis. Luego de tener que despachar a su recién infectada novia, Hideo tendrá que armarse con su escopeta y salir al mundo a tratar de sobrevivir y entender lo que pasa.

En apariencia, Hideo se ha convertido de manera involuntaria en el héroe que deseaba ser. En Japón el grueso de la población no tiene acceso a armas de fuego, así que su escopeta convierte al frustrado dibujante en una rareza. Cualquier otra cinta habría tomado este elemento para convertir la trama en un desfile genérico de secuencias de acción. Es aquí donde el aspecto más significativo de la cinta hace acto de aparición. La fantasía de vivir un apocalipsis zombi de muchos geeks es sin duda material de incontables videos y textos de internet. Hideo rápidamente se da cuenta que la vida real no es como una serie o película. Tener un arma no lo convierte en automático en un héroe, será su templanza y las decisiones que tome en circunstancias extraordinarias donde realmente se verá de qué está hecho nuestro protagonista. Ni hablar que su arma se convertirá en objeto de discordia entre otros sobrevivientes. No olvidar que en una buena historia de zombis son realmente los no infectados los que acarrean el peso de la historia y su respectivo desarrollo. Los zombis son el catalizador de los eventos, los que harán que ciudadanos comunes se vean enfrentados a graves dilemas éticos en su búsqueda por sobrevivir.

La trama definitivamente no reinventa la rueda del género de zombis, infectados y muertos vivientes. Los grandes aciertos de la cinta residen en un guión que se toma la molestia de desarrollar al protagonista, la situación y al resto del elenco. El contexto cultural importa bastante y aquí entra en juego, con lo que la película logra diferenciarse de otras cintas de zombis de otras latitudes. Por supuesto, la compleja naturaleza humana no es tan diferente cuando se trata de sobrevivir y las acostumbradas jerarquías sociales se hacen presente en puntos clave de la trama. No faltarán los líderes improvisados, que buscan manipular el miedo de los demás para su beneficio. La cinta aborda estos puntos con entereza y convicción, sin caricaturizar a los personajes. La amenaza de los infectados se mantiene con su peso dramático respectivo y no queda minimizada en absoluto.

A pesar de que el género pareciera no tener más que ofrecer, esta aventura zombi japonesa logra aportar bastante. Sin duda una de las cintas más dinámicas de su tipo que se han estrenado en fechas recientes. Una opción obligada para todos los amantes del buen terror que sabe manejar su respectiva carga social.

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